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Full text of "Proyecto de organización de la Sección de Estudios del Ateneo del Uruguay: Precedido de una ..."

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J^arbaTti ColUfle líbrarg 



FROM THK FUND 



PROFESSORSHIP OF 

latín- AMERICAN HISTORV AND 

ECONOMICS 



ESTABLISKEn 1913 









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PROYECTO DE ORGUIUCION 



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SECCIÓN DE ESTUDIOS 



DEL ATENEO DEL URUGUAY, 



PRICIMDO DI OXi llMQMi' UPtlCiTITi, 



POR EL DOCTOR 



F. J^. BJERRA.. 



CON UN PREFACIO 



POR VL DOCTOR 



PÁKLOS ^ARÍA DE PenA. 




MONTEVÍDEO 

Imprenta á vapor de El Ferro-carril, calle de Mercedes, 44 
^ 1880 






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PROYECTO n ORGAKIZiCION 



DE LA 



SECCIÓN DE ESTUDIOS 

DEL ATENEO DEL URUGUAY, 

niCIDIDO M m IIIOIU ixplicatiti, 

* POR EL DOCTOR 

F. A.. BERHA.. 

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CON UN PREFACIO 



POB EL DOCTOR 



Carlos María de Pena. 



MONTEVIDEO. 

Imprenta á vapor de El Febbo-oabeil, «Mercedes, N? 44. 

1880. 






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HARVARD COLLEGE LIBRARY 

OEC 24 1915 

LATIN-AMERICAN 
PROFESSORSHIP FÜND, 



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PEEFACIO. 



» -■ 



Este libro debe formar épocíi en los anales de la 
institución que lo publica. Encierra una revolución en 
la enseñanza segundaria, y contiene el germen de un 
gran adelanto moral y político. 

Es un testimonio elocuente de que el Ateneo sabe 
cobijar en su seno las más adelantadas aspiraciones 
de nuestro tiempo, y sabe responder á las más apre- 
miantes necesidades de la República. Obedeciendo á 
estas convicciones, solicité y obtuve de la Junta Direc- 
tiva del Ateneo el permiso necesario para poner este 
Prefacio á la Memoria y Proyecto de organisacion. 

El doctor Berra era la persona de antemano indica- 
da para dar forma á^un pensamiento tari plausible co- 
mo el de organizar la enseñanza superior. Suyo debia 
ser el honor de la iniciativa, pues son bien notorios 
sus nobles y bien meditados afanes en bien de la edu- 
cación popular. 



8 PREFACIO 



Las reformas fiíndamentales que la Memoria y el 
Proyecto de Reglamento encierran, se armonizan con 
sus vastas aptitudes de pedagogista, con su recono- 
cida competencia como organizador y con su ilustra- 
ción filosófica. 

Las reformas que propone mi distinguido amigo el 
doctor Berra son el fruto maduro de una cabeza bien 
nutrida que ha sabido apartarse, mediante un pruden- 
te y claro criterio, de las e:^ageraciones del realismo 
científico ó del positivismo dominante, así como de los 
extravíos y las preocupaciones exclusivistas de escue- 
las filosóficas y religiosas, cuyos métodos y sistemas 
desdicen del adelanto moral é intelectual de la época. 

Es de notarse en bien del Ateneo y en honor del doc- 
tor Berra, que la reforma proyectada en la enseñanza 
segundaria no es una de tantas cuestiones locales que 
sólo tienen interés y razón de ser en nuestra actuali- 
dad; ni ha de pensarse tampoco que es problema ya 
resuelto en otros países más poderosos y más influyen- 
tes que el nuestro. 

Cambiados radicalmente los métodos en la enseñan- 

« 

za primaria, cambiaron también las condiciones sus- 
tanciales de esa enseñanza, y operóse en realidad una 
verdadera revolución en la escuela. Estamos asistien- 
do, asombrados todavía, á las primeras manifestacio- 
nes de esa prodigiosa metamorfosis. La mente y el co- 
razón de la niñez han ganado inmensamente, y no hay 
en nuestros dias un solo perneador esclarecido, que no 
haya dedicado algunas páginas á la magna cuestión de 
los métodos en la enseñanza. 

Se ha notado á la vez el gran desequilibrio producido 
con tal motivo entre la enseñanza que se recibe en la 



PREFACIO 



escuela primaria reformada, y la enseñanza que se da 
en los cursos de estudios preparatorios ó de enseñanza 
segundaria, sometidos todavía á la vieja rutina y mo- 
delados según las ideas y propósitos de otra época, muy 
distinta de la nuestra en aspiraciones sociales y en me- 
dios de desarrollo moral, intelectual y físico. 

Si algo no se ha estudiado lo bastante todavía, es 
el^n de la enseñanza segundaria. Los pensadores más 
robustos han acometido el problema de pocos años á 
esta parte. Las soluciones comienzan á uniformarse y 
desaparece el contraste que existía entre el progreso 
de la enseñanza primaria y el atraso de la segundaria. 

Nada más infundado que esa preocupación de que la 
enseñanza segundaria sólo tiene por objeto preparar á 
la juventud para las carreras literarias y científicas; 
para ser abogados, médicos, ó ingenieros, ó literatos; ó 
para formar sabios y especialistas. Hemos sido duran- 
te mucho tiempo víctimas de ese funesto error. 

El Capítulo I de la Memoria que. ha redactado el doc- 
tor Berra rebosa de verdad; es un buen resumen de 
los fines de la enseñmiza preparatoria. 

Todo ha cambiado en la enseñanza á la luz de los 
estudios críticos y llevados á cabo por eminentes peda- 
gogistas y por filósofos y naturalistas que son la glo- 
ria de nuestro siglo . 

El doctor Berra, que como pocos, ó como casi ningu- 
no en nuestro país, sigue muy de cerca el pensamiento 
moderno en estas materias, ha querido que el Ateneo 
pudiese presentar ante las demás instituciones ó esta- 
blecimientos de su género en la República, un plan de 
organización que, por la extensión y comprensión de 
los programas, por los métodos é instrumentos que de- 



10 PREFACIO 



ben servir á su desarrollo, por el orden de Ips estudios, 
por las condiciones disciplinarias y económicas en que 
se presenta, sea realmente la expresión de los ideales 
modernos, responda a las necesidades presentes y afir- 
me las conquistas científicas, consolidando así la rica 
herencia que legan al porvenir la investigación y la crí- 
tica. 

El Capítulo II de la Memoria es una novedad parajmu- 
chos. Merece una esmerada atención. El método en la 
exposición, la exactitud de los conceptos, la evidencia 
de las deríiostraciones, se imponen al espíritu del lec- 
tor, subyugándole fácilmente hasta convertirle en adep-. 
to entusiasta. 

«En países como los nuestros, dice el Dr. Berra^ en 
que todos los ciudadanos tienen la aptitud legal de ejer- 
cer funciones públicas y el deber de ejercerlas bien; en 
que todos los ciudadanos sin distinción deben vigilar la 
conducta de sus mandatarios; en que deben elegir con 
conocimiento de las personas y de las conveniencias 
generales; en que deben cuidar que todos los derechos 
se usen libremente, que todos los deberes se cumplan, 
que los preceptos económicos se apliquen, que las re- 
laciones administrativas no se infrinjan; en que nadie 
puede hacer todo esto si no conoce los hechos bajo la 
relación del número y si no sabe interpretar exacta- 
mente estas relaciones numéricas ; — el saber moral, 
derecho, economía, administración, estadística, es ob- 
jeto de una necesidad universal. No es regular ciuda- 
dano, no puede serlo, quien carece de esos conoci- 
mientos.» 

En estos países nuevos de Sud-América, compues- 
tos de tan heterogéneos elementos, emancipados en tan 



PREFACIO 11 



corto tiempo, más por instintos de independencia ge- 
nial que por aspiraciones políticas bien definidas; sin 
hábitos de repúblÍ3a, y lo que es más, sin aptitudes ni 
conocimientos suficientes para hacer durable el buen 
gobierno, nunca se insistirá lo bastante sobre esas ver- 
dades axiomáticas que consigna el Dr. Berra. 

Xo que antes fué educación áulica, del dominio de 
unos cuantos elegidos, debe ser en adelante el patrimo- 
nio común de los ciudadanos de la Repúbliaa. 

Dijimos que este problema de la reorganización de la 
enseñanza segundaria no es una cuestión del momen- 
to y puramente local. Preocupa hoy con más ó menos 
trascendencia práctica á los pueblos más adelantados, 
y no le escasean su contingente ni su apoyo los espíri- 
tu s más ilustrados de nuestros dias. 

Una de las revistas mejor reputadas en el viejo mun- 
do contiene en su entrega de 15 de Mayo del corriente 
año, un artículo muy interesante sobre-la Reforma de 
¿a enseñanza filosójica y moral en Francia, debido á la 
pluma del Sr. D. Alfredo Fouillée. 

Mi amigo el Dr. Berra tiene su trabajo preparado 
desde mucho antes, y las ideas que ha expuesto en su 
Memoria son por otra parte bien conocidas de cuantos 
han tenido ocasión de leer sus opúsculos y de conver- 
sar con él sobre estos importantes temas de la refor- 
ma en la educación popular. En sus Apuntes para un 
curso de Pedagogía, el Dr. Berra ha diseñado, hace ya 
tiempo, el plan que hoy presenta organizado, y ha ex- 
puesto las ideas fundamentales que campean en su 
Memoria. Por otra parte, no es la primera vez que los 
ensayos científicos en el Rio de la Plata coinciden con 
esfuerzos semejantes del pensamiento europeo; ni es 



12 PREFACIO 



tampoco la vez primera quedamos con la solución, ob- 
teniendo ventajas en una comparación concienzuda. 

Abunda aquí el talento, aunque no tengamos las fa- 
cilidades que para el estudio ofrecen siempre los gran- 
des centros de población europea, verdaderos emporios 
de la civilización y de la riqueza. 

Así, debe sernos sumamente grato que las aprecia- 
ciones del Dr. Berra, que ignora hasta hoy el traba- 
jo del escritor francés, estén de acuerdo con las que 
ese publicista notable hace en la Revista de los Dos 
Mundos. 

Dice Fouillée : «El instinto y el sentimiento no bas- 
tan ya para guiar con seguridad las voluntades, sobre 
todo en las sociedades modernas, sobre todo en las re- 
laciones de la vida cívica y política ; un ser razonable 
tiene necesidad de conocer las razones de sus deberes 
y dé sus derechos. Así, no vacilamos en decir que si 
el estudio de la física, de la química, de la historia y de 
las otras ciencias especiales es en cierto modo faculta- 
tivoy el estudio de la filosofía moral y social, desde que 
es posible, llega á ser moralmente obligatorio. » Y 
agrega: «Para poner esas asignaturas al alcance 
de las jóvenes inteligencias, no es necesaíio quitarles 
áu rigor científico, el orden y el método, que, por el 
contrario, facilitan su comprensión y retención; es nece- 
cesario, tan sólo, evitar la abstracción y poner siempre 
un ejemplo al lado del precepto.» 

El autor de la Memoria ha dicho con toda exactitud, 
« que tanto por el interés de los estudios facultativos y 
sean cuales se quiera, cuanto por las necesidades pro- 
pias de nuestra vida social, de esa vida que á nadie 
excluye, que á todos comprende, deben entrar en un 



PREFACIO 13 



programa de enseñanza segundaria las ciencias de lo 
físico, de la moral, del derecho, de la economía; porque 
si el jornalero, el artesano, el industrial, el literato, el 
médico, el ingeniero, el capitalista, no pueden vivir 
bien cuatro dias sin alimentarse, tampoco pueden vivir 
bien sin observar las leyes de la moral, de la economía 
y del derecho. Son, pues, necesarias para realizar el fin 
de la enseñanza segundaria : la química, la física, la 
historia natural, geografía, estadística, cosmografía, 
historia de las naciones, anatomía, fisiología, higie- 
ne, matemáticas, psicología (incluso lógica), estética, 
retórica, filosofía del lenguaje, teodicea, moral, dere- 
cho, economía, administración y el alemán, ingles 6 
francés.» 

Las personas que rio estén al corriente de la impor- 
tancia que la cuestión de métodos tiene en la enseñan- 
za, creerán sin duda que es excesivo el número de asig- 
naturas indicadas; supondrán que no hay cabeza capaz 
de dominar tantas escabrosidades como presentan las 
ciencias apuntadas, y han de juzgar en sumo grado 
pretenciosa á la par que estéril la reforma que se pro- 
pone. 

Han de pensar que la juventud, si bien necesita au- 
mentar sus fuerzas intelectuales y disciplinarlas, no" 
necesita recargarse con tanta erudición, ni pasar los 
mejores años en el estudio de las ciencias naturales ó 
de las ciencias sociales. «Basta, se dirá, con una ligera 
tintura de todo eso. Si el gobierno democrático ha de 
exigir en su desenvolvimiento progresivo que demos á 
nuestros hijos la preparación de los sabios universa- 
les, casi fuera preciso renunciar á la república por la 
imposibilidad de constituir á cada paso, por falta de 



14 



PREFACIO 



número, esos cenáculos del saber, multiplicados á ca- 
da instante para atender á la más vulgar de las necesi- 
dades colectivas.» 

Pues bien : la solución dada á la cuestión de méto- 
dos resuelve la mayor parte deesas dificultades, que 
aparecen insalvables á muchas personas. 

«Nuestros profesores públicos y privados han pres- 
cindido siempre de esta cuestión, dice el Sr. Berra, y 
todo induce á hacer creer que no se han apercibido de 
su grande importancia.» 

No me parece exacta la afirmación, si se incluye á 
todos los profesores de facultades superiores. - 

Ya que el caso llega, consignemos aquí que en nues- 
tra Universidad, Gonzalo y Carlos Ramirez y el inolvi- 
dable Francisco Lavandeira iniciaron una positiva revo- 
lución en la enseñanza del Derecho Penal, del Consti- 
tucional y de la Economía Política y las Finanzas. La 
juventud que recibió sus lecciones, y que ni noticia te- 
nía entonces de obras críticas que hoy le son familia- 
res (como las de Spencer, Bain y otras) pudo apreciar 
y aprovechar las inmensas ventajas del método de ob-^ 
servacion é inducción en las ciencias sociales. Conser- 
vamos muy gratos recuerdos de aquellos bellos dias de 
agitación espansiva y de gran movimiento intelectual 
para nuestra Universidad, y creemos también que nues- 
tro ilustrado amigo el Dr. Berra no ha querido referir- 
se á todos los profesores de facultades superiores, si- 
no principalmente á los de clases preparatorias. Res- 
pecto de estos últimos, no vacilamos en afirmar que 
tiene plena razón y aún la tiene respecto de la mayo- 
ría en las facultades superiores. 

c< Ciencias físicas, psíquicas ó morales se han ense- 



PREFACIO 15 



nado, — dice muy bien el Dr. Berra, — haciendo aprender 
de memoria libros que á su vez carecen de las condi- 
ciones primordiales de todo buen libro de texto, pres- 
cindiendo de los métodos que aconseja la ciencia peda- 
gógica, del orden lógico que debe seguirse en el desen- 
volvimiento de las materias, de observaciones y expe- 
rimentos, de todo cuanto constituye una buena ense- 
ñanza. De este proceder eminentemente rutinero ha 
resultado que no se han desarrollado las facultades de 
los alumnos, ni se ha formado la afición á las investi- 
gaciones propias, ni se ha fomentado el sentimiento de 
independencia, el uso de criterio libre, sin el cual es 
imposible ó muy difícil el progreso científico.» 

Pudo muy bien agregar el Dr. Berra : Debido á nues- 
tra ignorancia sobre métodos de enseñar, hemos perdi- 
do todos lastimosamente nuestros años más preciosos; 
hemos gastado en cuestiones abstractas y metafísicas 
buena parte de nuestras fuerzas intelectuales; hemos 
incurrido en gravísimos errores, que hemos ido deste- 
rrahdo á fuerza de luchas constantes con nosotros mis- 
mos y de estudios laboriosísimos. 

Ah ! cuánto nos ha costado, ignorantes como sali- 
mos de las aulas universitarias en punto á las ciencias 
de lo físico, remontar la corriente de ideas de nuestro 
siglo, tan dado á las observaciones de la naturaleza, á 
los métodos experimentales, á los estudios críticos, á 
los problemas sociales en su relación con los nuevos 
conceptos del universo físico y del mundo moral I 

Hoy, cuando presenciamos el espectáculo edificante 
de la escuela primaria, enseñando desde el primer dia 
á los niños las nociones elementales de todas las cien- 
cias, habituándoles á la observación y al raciocinio, fa- 



16 PREFACIO 



1 



si 



miliarizándoles con las manifestaciones de la vida so- f 
cial por medio de las lecciones sobre cosas; cuando vf 
seguimos atentamente en sus menores detalles el pro- íei 
digio que los métodos racionales van obrando sobre la 
mente y el corazón del niño; cuando medimos el corto jse 
tiempo que la niñez necesita para desplegar las alas de 
su espíritu, para fortalecerlas con un ejercicio prove- 
choso; y atesorar ideas, y formarse hábitos de investí- |t 
gacion y de crítica mesurada y tolerante, lamentamos ¿^ 
doblemente los vicios funestos de nuestra primera edu- 
cación, á la vez que nos consuela la perspectiva de un 
brillante porvenir para la República, confiada en sus 
evoluciones sucesivas á una generación más familiari- ^ 
zada que la anterior con las portentosas conquistas ^ 
científicas é industriales de nuestros dias. 

Los métodos racionales permiten aprender en poco 
tiempo lo que antes costaba muchos años de aprendi- 
zaje estéril. La economía de tiempo es nada, si se la 
compara con el aumento de fuerzas morales, de hábir 
tos adquiridos, de potencia investigadora, de soliden en 
fin, en todos los conocimientos, y de extensión mayor 
en los mismos. 

La educación^ mejorando en sus métodos é instru- 
mentos, nos ha librado de las tareas estériles de los es- 
tudios completamente inútiles, y nos conduce hoy á 
nuevos horizontes, donde la vida física y social palpita 
por todas partes, donde la observación esmerada, el 
análisis escrupuloso y la síntesis mesurada compulsan 
á cada paso las verdades comunes, las confirman, rec- 
tifican los errores vulgares, y socavan lentamente á ve- , 
ees, rápidamente otras, las bases formidables de esa 
montaña secular de la superstición, empujando siem- 



PREFACIO 17 



pre á las sociedades á nuevos y más seguros senderos, 
y presentándoles delante la visión risueña de un por- 
venir mas hermoso. 

<( El método no es otra cosa que la ley según la cual 
se adquieren los conocimientos; luego tan indispensa- 
ble es el buen método en los estudios más elevados, co- 
mo en los más elementales. Interesa sobré manera al 
Ateneo que los profesores de su Sección de estudios 
abandonen la rutina y procedan con arreglo á las leyes 
naturales de la mente. Si el Ateneo enseña bien, conse- 
guirá los resultados que debe proponerse, influirá po- 
sitivamente en el progreso del país; si enseña mal, per- 
derá sus esfuerzos y difundirá las prácticas viciosas en 
la juventud que asiste á sus aulas, que es, sin duda, la 
mejor dispuesta para constituir la fuerza impulsiva de 
los adelantos morales y científicos de esta nación. El 
método es decisivo en las tendencias que se den á la 
enseñanza, y tiene, por lo mismo, gran poder en la con- 
ducta ulterior de los hombres.» 

Por eso el Dr. Berra en el tít. II de su Reglamento 
se ha esforzado por enunciar todas las reglas generales 
y las especiales de cada asignatura, que le han pare- 
cido más importantes y suficientes, á la vez, para de- 
terminar con precisión los procedimientos que deben 
seguirse en la enseñanza de las varias asignaturas que 
constituyen el programa. Esto constituye una innova- 
ción, sobre la cual abrigábamos algunos temores ( y 
¿qué innovación no los despierta? ) — que en carta con- 
fiábamos al Dr. Berra, en Abril próximo pasado, mani- 
festándole á la vez que coincidíamos con él en casi todas 
sus indicaciones ó reglas para la enseñanza. « Son todo 
unsistema de enseñar, le dijimos entonces, — nuevo, ori- 



18 



PREFACIO 



ginal en varios puntos y excesivamente radical para la 
generalidad de nuestros profesores y alumnos. No es 
muy fácil conseguir el beneplácido tratándose de doctri- 
nas individuales, y mucho menos, conocidas la ignoran- 
cia ó la desidia que hasta ahora han predominado en 
materias de ese género. Yo le confieso que hubiera va- 
cilado un poco antes de incrustar en el Reglamento ese 
tituló II. — Hubiera hecho quizás, una concesión á la 
defectuosa organización del presente y no hubiera cho- 
cado muy de frente con ideas, si bien muy absurdas, 
pero muy absurdas, predominantes al fin. — Sabe Vd., 
decíamos entonces al Dr. Berra, cuántas resistencias y 
malos hábitos hay que vencer aquí para obligar á me- 
ditar y á hacer las cosas con acierto. Es tarea de ro- 
manos. No desconozco la exactitud é importancia de 
las Reglas, sin embargo. 

¿ Quién sabe si el éxito no sería completo cambián- 
dolas de lugar, ó convirtiéndolas en indicaciones muy 
provechosas para los maestros, recomendándolas siem- 
pre para que sean meditadas y aplicadas como mejor 
se pueda ? » 

Pero el Dr. Berra observa que, precisamente por las 
razones que acabamos de esponer, precisamente por- 
que carecemos nosotros de buenas costumbres en el 
orden de estos hechos es necesario trazar esos proce- 
dimientos que encierra el tít. II; no apareciendo esa 
materia en trabajos europeos del mismo género porque 
suele ser general el uso espontáneo de buenos méto- 
dos; no teniendo por lo tanto razón de ser en aquellos 
países la prescripción reglamentaria. 

Los moldes viejos no se rompen en un dia, ni de un 
solo golpe. 



PREFACIO 19 



La cuestión magna está en la aplicación de osas Re- 
glasy dados los elementos de que hay que servirse ac- 
tualmente. 

El Ateneo debe poner en esto todo su celo. Lo hará-, 
porque la juventud ha formado el propósito de llevar á 
cabo la reforma de la enseñanza segundaria; y para la 
juventud liberal la tarea es fácil, á la vez que un títu- 
lo de honor y de consideración ante el país. 

Cuestión interesantísima y de gran trascendencia es 
la de la comprensión que ha de tener la enseñanza de 
cada materia . 

Será leída con satisfacción la segunda parte del Ca- 
pítulo II de la Memoria. * 

Con sagacidad y concisión ha demostrado el doctor 
Berra la importancia que en la enseñanza segundaria 
tienen asignaturas como la filosofía; esto es, la psico- 
logía, la lógica, la moral, la teodicea, la retórica y la 
gramática general, que se suelen enseñar en un curso 
de dos años, y que, según el Reglamento, se enseñarán 
en varios cursos que emplearán cinco años. 

Debe ser muy agradable y muy honroso para el Ate- 
neo, saber que en este punto los razonamientos del au- 
tor del Reglamento están también acordes con los 
que publica el señor Fouillée en la Revista ya citada, 
cuya publicación no ha podido consultar, ni tener á la 
vista siquiera, el doctor Berra, como ya lo dijimos, 
porque las convicciones expresadas en su Memoria^ y 
su Reglamento son anteriores con mucho al opúsculo 
del escritor francés. 

Hemos pasado por una época de entusiasmo en el 
estudio de las ciencias naturales; les dimos cierta pre- 



7 y siguientes. 



20 PREFACIO 



ferenciá necesaria, atendido nuestro desden anterior; 
pero, dejándonos llevar en parte de las tendencias po- 
sitivistas más acentuadas, concedimos á las ciencias 
naturales más tiempo del que racionalmente puede 
otorgárseles en la enseñanza primaria y en la segun- 
daria. Hemos reaccionado con gran ventaja para nues- 
tro estado social ; y hoy será fácil aceptar, al mismo 
tiempo que la imprescindible necesidad de poseer las 
ciencias de lo físico, la no menos apremiante necesi- 
dad de poseer bien las ciencias de lo moral. 

¿Quién sabe, decia Sócrates, si todas las ciencias sin 
la ciencia del bien no serian más perjudiciales que 
útiles? 

La psicología es el fundamento de todas las ciencias 
sociales. Los estudios antropológicos son una aspira- 
ción ardiente, a la vez que una necesidad de nuestra 
época. Pero no se trata de una ñlosoña platónica en- 
vuelta todavía en las logomaquias insoportables y en 
las entelequi^s de la Edad Media. ¡ Nada de eso ! 

« Se pondrá en primera línea , dice Fouillée', una 
psicología experimental y científica que estudie los fe- 
nómenos más inmediatos a la vida puramente fisioló- 
gica y animal : movimientos, hábitos, hábitos heredita- 
rios, instintos. Después vendrán los hechos de sensi- 
bilidad y los de inteligencia. La voluntad será estudia- 
da bajo el puntó de vista experimental y según la con- 
ciencia; no bajo el punto de vista metafísico. Estas re- 
laciones de lo físico y lo mental deberán ser constante- 
mente reveladas, estudiadas, á propósito de cada fenó- 
meno ú operación psicológica. » 

Mucho hay que decir sobre un plan para la enseñan- 
za de la psicología. El Reglameíito, con el programa 



PREFACIO 21 



que le* corresponde, dicen lo bastante para establecer 
que el doctor Berra ha seguido las últimas indicaciones 
de la ciencia. 

En cuanto á la enseñanza de la moral, <( su utilidad 
está fuera de toda discusión ; en América, como en Eu- 
ropa, como en todo el mundo, es necesaria la morali- 
dad á la existencia del individuo y délas sociedades, en 

todos los momentos y en todas las situaciones . 

Sin embargo, el estudio teórico es más indispensable 
en unos pueblos que en otros. Hay pueblos acostum- 
brados á vivir moralmente; la experiencia enseña en 
ellos á las generaciones nacientes la mayor parte de 
las reglas a que deben someter su conducta ordina- 
ria en la familia, en el municipio, en el Estado, en las 
sociedades privadas, en las relaciones libres de los in- 
dividuos, y, por lo mismo, poco le queda que enseñar 
á la teoría. Otros pueblos por diversas causas carecen 
de tales costumbres ; y como no puede esperarse de és- 
tas una enseñanza moral, es indispensable recurrir al 
estudio teórico. Entran desgraciadamente en el núme- 
ro de estos países, los nuestros. » 

El párrafo que agrega el doctor Berra merece repro- 
ducirse íntegro, por las verdades que encierra. Es un 
bello trozo de filosofía social. 

Helo aquí : 

(c El individuo no toma aquí como regla de conducta 
el ejemplo de las grandes masas populares., ni los pre- 
cedentes; cada uno procede según su propia inspira- 
ción del momento; todos obedecen á motivos persona- 
les, los cuales cambian de un momento á otro. No te- 
nemos costumbres, y, por consecuencia, ni una escuela 
nacional que forme nuestros sentimientos y gobierne la 



22 PREFACIO 



voluntad. No tenemos tampoco enseñanza teórica, y, 
por lo mismo, ni ideas, ni criterio moral. De ahí la pro- 
funda anarquía que se observa en las acciones indivi- 
duales y colectivas, la serie de inconsecuencias en las 
doctrinas y en los hechos, y esas grandes inmoralida- 
des que, por la especialidad de las circunstancias, no 
son muchas veces más que inevitables aberraciones. 
Aquí, pues, donde muchas veces no se ha3e el bien 
porque no se sabe lo que es bueno, es necesario, abso- 
lutamente necesario, enseñar seriamente la ciencia de 
la moralidad, si queremos que alguna vez se moralice 
la conducta privada y pública de las personas y que se 
formen costumbres capaces de asegurar por sí solas el 
régimen del bien y de la libertad. Para una necesidad 
de esta magnitud, no valen dos, ni cuatro meses de en- 
señanza moral: es necesario emplear por lo menos un 
año, y esto és lo que he establecido en el Proyecto. » 

No es posible detenerse en consideraciones sobre es- 
te tópico tan interesante como descuidado de la ense- 
ñanza de la moral en los cursos de la enseñanza segun- 
daria; sobre todo, la enseñanza de la moral, usando el 
método que el doctor Berra indica, y que es el mismo 
apuntado por Mr. Fouillée, poniendo siempre la ense- 
ñanza al alcance de todas las inteligencias , evitando 
, toda abstracción, analizando hechos, poniendo ejem- 
plos y derivando de ellos leyes y preceptos. 

Mucho más tendríamos también que decir sobre la 
moral y la estética, bastándonos por el momento inter- 
calar aquí algunas palabras del autor francés ya cita- 
do, cuyo opúsculo recomendamos á los amantes de la 
educación popular. 

« La antigüedad no separaba el bien de lo bello, ni 



PREFACIO 23 



de lo verdadero: la moral se liga estrechamente á la es- 
tética y á la lógica bien entendida El arte bajo to- 
das sus formas, y el amor al arte, impiden la invasión 
del utilitarismo industrial en las sociedades democrá- 
ticas. El movimiento político contemporáneo nos obli- 
gSL imperiosamente á ensanchar los estudios filosóficos, 
morales y sociales. Las instituciones que nos rigen 
crean necesidades nuevas ¿Aspiramos á una de- 
mocracia elevada é ilustrada que sepa gobernarse á sí 
misma según los principios estables y universalmente 
reconocidos, ó queremos una democracia degradada é 
ignorante, entregada á los politiqueros y á las vicisitu- 
des de una lucha ciega entre los partidos? Todo de- 
penderá de nuestra instrucción filosófica, moral y 
social. » 

En cuanto á la forma de los programas y a la mate- 
ria que abrazan, nuestra opinión es completamente fa- 
vorable á lo que el Reglamento contiene y á las ideas 
que sobre el particular expone en su Memoria el doctor 
Berra. Esos programas responden á los métodos 
adoptados y son una innovación. Como hemos tomado 
parte en la redacción de los de Economía política y Ad- 
ministración, reservamos para la discusión en el seno 
del Ateneo los fundamentos del orden y distribución 
de las materias, así como la forma misma de la redac- 
ción; pues de exponerlas aquí haríamos indudable- 
mente más largo el Prefacio que la Memoria. 

Hemos examinado la Memoria y el ReglamentOy con 
la atención que es posible consagrar á estas materias 
cuando se vive bajo el peso de tareas profesionales 
abrumantes. 

Sin descender á particularizar detalles, decíamos al 



24 PREFACIO 



doctor Berra en nuestra carta de Abril: «Debo mani- 
festarle que ha hecho vd. un código minucioso, y rigo- 
rosamente metódico. Su trabajo no se concreta al 
presente; toca más al porvenir que á la actualidad del 
Ateneo. 

« En nuestro país hay poca disciplina, y se echa de 
menos muy á menudo la seria organización de los es- 
tudios. 

« No hago cargos á nadie ; expreso los hechos tales 
como son. Las disposiciones del Proyecto de Regla- 
mentó tienden, en mi opinión, á mejorar eficazmente la 
desorganización actual de todos los establecimientos 
del mismo género. Estoy conforme en todo lo que 
abraza el Título I, que trata de la enseñanza, salvo al— 
gunas modificaciones de poca monta. 

((Estoy conforme en las disposiciones principales 
que se refieren á materias de enseñanza, distribución: 
en cursos, duración de éstos, orden de estudios. 

(( Juzgo que el Título III es principalmente para el 
porvenir. Tenemos que emplear los catedráticos coma 
son, para que se vayan formando poco á poco. Vd. 
pone el ideal; pero al mismo tiempo ha establecido 
gradaciones en la carrera del profesorado, provocan- 
do así una mejora eficaz por medio del estímulo, de la 
remuneración y la competencia literaria. Los procedi- 
mientos que indica para los exámenes, aunque aparen- 
temente engorrosos, los conceptúo verdaderas garan- 
tías de acierto, imparcialidad y competencia. Está ya 
casi del todo abolido entre nosotros el sistema de las 
bohllas; y ha probado bien el sistema de los puntos en 
pliegos reservados, con las correspondientes indicacio- 
nes marginales. No me parece que haya concedido vd. 



PREFACIO 25 



lo bastante en punto á los deberes de los profesores á 
á quienes toque la iniciativa para dar vida al Regla- 
mentó. Cierto Ijue vd. ha establecido una tolerancia 
que permite utilizar los elementos que poseemos para 
esa gran obra de reorganización; pero es mi convic- 
ción que nos será forzoso conceder un poquito más de 
lo que vd. con toda su previsión ha indicado en el § 8 ^ 
del Título III. 

« Admiro en el Título IV la proligidad para enumerar 
detalles, algunos sumamente útiles; y aunque disenti- 
mos en algunas disposiciones sobre reglamentación de 
exámenes, no por eso dejo de aceptar lo que se esta- 
blece en general sobre las personas que aprenden y 
los oyentes. 

(( El Título V es la organización del gobierno de la 
Sección de Estudios. Las autoridades me parecen to- 
das necesarias; algunas pueden, sin embargo, supri- 
mirse por el momento, atendido á que no será muy 
numerosa la matrícula de los cursos. 

« La disciplina y organización administrativa de las 
oficinas correspondientes á los funcionarios, ocupan 
todo el Título VI, donde se ha mostrado vd. excesiva- 
mente casuista, pretendiendo prevenir los estragos de 
nuestra indolencia genial y corregir malos hábitos in- 
veterados desde muy atrás, que constituyen un defecto 
muy visible y muy funesto de nuestra educación social 
y política. Esos defectos de educación y moralidad de 
costumbres persistirán mucho tiempo, y, en mi opinión, 
más se corrigen con ejExMplos y propaganda estimu- 
lante que con disposiciones reglamentarias, que han de 
tornarse muy fácilmente letra muerta si el espíritu de 
la juventud no las vivifica. Y de cierto que ese espíri- 



26 



PREFACIO 



tu de vida no ha de salir de la bella y bien sólida arma- 
zón del Reglamento. El ejemplo, sobre todo, ennoble- 
ce, estimula y edifica. 

(( El Título de la Disciplina es un verdadero Código 
Penal. Alabo y admiro su detenido análisis; le reco- 
nozco legislador casuista y metódico, por más que vd. 
ha atemperado un tanto los excesos del casuismo con 
un sistema mixto, que no es en esté caso de mi agrado, 
porque, como dejo dicho, tengo más fé en los ejemplos 
que en las reglas, y creo que, si bien ayuda mucho el 
conocer lo ilícito y lo lícito, la moralidad, la energía de 
espíritu y el amor al estudio, se ayudan principalmente 
con una fuerza interior que dirige á la voluntad. En esa 
fuerza ha confiado vd., sin duda, cuando nos ha pre- 
sentado su bien meditado y laborioso plan de organiza- 
ción de la enseñanza segundaria, y á esa fuerza debe- 
mos fiar el porvenir. No creo, por esto, que está de- 
mas todo cuanto vd. ha previsto en punto á Disciplina. 
Aunque dudo de su eficacia presente, sostendría que 
debe quedar en el Reglamento, siquiera como una sa- 
ludable advertencia a los que yerran, ó como límite á 
aquella escusa de : ¡ignoraba! 6 al principio de que 
nadie está obligado á lo que la ley no manda^ ni privado 
de lo que ella no prohibe 

« En cuanto á Economías y Recursos^ su organiza- 
ción y distribución, ya sabe vd. que estamos de acuer- 
do. Ha sido en vano agotar los recursos del arte fiscal, 
y pedir luces á los financistas Creo que no se da- 
rá con la piedra filosofal. Todo lo que dice el Regla- 
mento es muy bueno; mucho se puede esperar de nues- 
tra juventud ; pero el dinero, mi amigo, es unpo- 

deroso caballeroy como decia Quevedo en su célebre 



PREFACIO 27 



letrilla; y de ese caballero poderoso necesitamos para 
proveernos de instrumentos de enseñanza y remunerar 
á los profesores. Mucho ha hecho el Ateneo, á pesar 
de las penurias que vamos soportando y nos aquejan 
de tiempo atrás; mucho hay que esperar de la benefi- 
cencia pública; pero no es menos cierto que es ineludi- 
ble buscarse recursos abundantes y seguros, para 
plantear reforma tan delicada y extensa como la que se 
proyecta. 

« ¿Habrá vd. acertado con su plan de recursos? ¿No 
habrá quien proponga un nuevo impuesto^ 6 un im- 
puesto adicional con especial afectación á un fin tan 
útil como el que se propone la Junta Directiva del 
Ateneo? 

« La juventud lo dirá; ella, que siempre ha sido gene- 
rosa, que no ha rehusado su adhesión entusiasta á los 
propósitos patrióticos y á las empresas fecundas de lar- 
go aliento; ella, que tiene conciencia de que los graves 
males y las angustias del presente, así como los de- 
sastres que pueden sobrevenir en lo futuro, no se evi- 
tan, ni disminuyen, ni previenen sino por un vigoroso 
sistema de educación que, tomando en cuenta los fines 
utilitarios é industriales, las investigaciones científicas 
de todo género, en los dominios del mundo físico,, abra- 
ce también como fin primordial el cultivo de las cien- 
cias sociales y especialmente el de la moral, cuyos 
preceptos elementales se han vuelto oscuros para mu- 
chos y subvertídose completamente por otros. » 

Entendemos que el Ateneo ha sido fundado para le- 
vantar tanto como sea dable el nivel moral é intelectual 
de la juventud; para formar el verdadero espíritu cívi- 
co, á la vez que el verdadero espíritu crítico que carac- 



28 



PREFACIO 



teriza á las escuelas más modernas y á los filósofos y 
naturalistas más eminentes. 

Repetiremos con Fouillée : « Es bien evidente la ne- 
cesidad de una reforma que extienda, complete y gene-^ 
ralice los estudios filosóficos, estéticos, morales y so- 
ciales, para ponerlos en armonía con estos tres térmi- 
nos esenciales de la cuestión: el movimiento científico 
contemporáneo, el movimiento filosófico y el movi- 
miento político. » 

La juventud del Ateneo se anticipa en esta reforma á 
la Universidad, un tanto decaida ó atrasada. La ban- 
dera que se levanta no es bandera de guerra, sino de 
estímulo generoso y de noble competencia en el futu- 
ro. El doctor Berra concluye su Memoria con una sen- 
tencia que es una exhortación: « Cualquiera que sea el 
porvenir del Ateneo, no debe apartarse del cumplimien- 
to de su deber. Vale más para el progreso caer en el 
camino del bien, muerto de Cansancio, que vivir y me- 
drar en los extraviados senderos del mal. » 

Esperamos que la juventud reconocerá que su ban- 
dera es la reforma de la enseñanza, ajustada á los 
más altos ideales de nuestro tiempo, á los métodos ra- 
cionales y á las necesidades y peculiares condiciones 
de nuestra República. 

Los vicios funestos, las ominosas cadenas de una 
larga época de aberraciones, de degradación moral y 
de desquicio político y administrativo; la relajación y 
debilidad bochornosa de los car9,ctéres, la volubilidad 
en\ los procederes; la falta de convicciones profundas, 
de abnegación, de tino, de patriotismo y de fé, son ma- 
les de lenta ó muy difícil curación, si la evolución rege- 
neradora no cuenta con el férvido entusiasmo de una 



PREFACIO 29 



juventud tenaz en el planteamiento de la reforma y en 
su consolidación progresiva, de .vasto y liberal espíri- 
tu, llena de fé en su noble misión, rica en bellas pro- 
mesas y en nobles anhelos de progreso, y consagrada 
por invencible inclinación al culto de las instituciones 
libres y de la patria. 

Hacemos votos por que el Ateneo del Uruguay preste 
á la Memoria y al Proyecto del doctor Berra la buena 
acogida que merecen, y realice pronto y con éxito la 
gran Reforma á que aspira en la enseñanza segundaria 
de la República. 



Montevideo, Agosto 28 de 1880. 



Carlos María de Pena. 



MEMORIA 






Señor Presidente del «Ateneo del Uruguay.» 

Señor : 

Desde que la Junta Directiva del Ateneo del Uruguay 
me hizo el honor de encomendarme la redacción de un 
Proyecto de plan de estudios preparatorios y su regla- 
mentación, dediqué á esta difícil tarea toda mi limitada 
inteligencia y el tiempo de que he podido disponer. 

Hace unos seis meses que concluí los programas que 
me fueron confiados y el reglamento. Durante este in- 
tervalo he estado esperando los programas encargados 
á otras personas; los he pedido varias veces al Presi- 
dente y al Secretario, por escrito y verbalmente, pero 
no he recibido sino unos pocos. Pensando que ya no 
podré recibir los restantes y temiendo que se me incul- 
pe por la demora en presentar los trabajos, me he re- 

3 



34 MEMORIA 



suelto á dar por terminada mi tarea y á someter á la 
ilustrada consideración de la Junta Directiva que, con 
tanto celo Vd. preside, aunque inconcluso, el «Proyec- 
to» que he redactado. 

Como contiene reformas fundamentales y espero 
que ha de motivar serios debates, si llega á merecer la 
atención del Ateneo, creo que no estará demás que yo 
manifieste desde aliora cuál es el propósito capital á 
que corresponden las <iiversas partes del* «Proyecto»; 
pues conocidas que sean las razones á que he obedeci- 
do, no sólo se entenderá mejor el sentido de las dispo- 
siciones, sino que será más fácil, ademas, juzgar su 
Conveniencia ó inconveniencia, para muchos de los que 
tendrán que expresar su opinión. 

Esto es lo que voy á hacer en la presente Memoria 
con toda la concisión que me sea posible. 

I 

FIN DE LA ENSEÑANZA SEGUNDARIA 

§1 

Es general la creencia de que la enseñanza segun- 
daria debe servir sólo como preparación para las carre- 
ras literarias y científicas. Los franceses tienen el ba- 
chillerato en letras y el bachillerato en ciencias, como 
los españoles; la Italia tiene su enseñanza técnica y su 
enseñanza clásica; la Alemania, aunque acentuando 
menos estas diferencias, reparte su juventud entre las 
Realschulen y los gimnasios; los ingleses se aproxi- 
man á este orden de cosas, especialmente en sus dos 
grandes y nuevos Marihorough College y Cheltenham 
College; y hallamos las dos tendencias en los engUsh 



.-■-,*_ 



MEMORIA 35 



í 



Mgh school y latín high school de Estados Unidos. En 
el Rio de la Plata no nos hemos preocupado mucho de 
estas distinciones, pero no puede decirse que son 
iguales los estudios que hacen los que llevan el propó- 
sito de ser médicos ó ingenieros, y los que aspiran á 
profesar la jurisprudencia. 

Predomina la opinión de que la enseñanza segunda- 
ria tiene por objeto preparar á la juventud para los es- 
tudios superiores, de la cual fluyen naturalmente dos 
consecuencias : que la preparación para carreras diver- 
sas, debe diferir; y que no necesitan hacer estudios pre- 
paratorios quienes no piensan dedicarse á alguna profe- 
sión literaria ó científica. 

Así, se vé entre nosotros que cuantos siguen cursos 
segundarios tienen la intención de ser médicos ó abo- 
gados; y que cuando los padres no desean que sus hi- 
jos ejerzan una ú otra de estas profesiones, se satisfa- 
cen con las nociones adquiridas en las escuelas prima- 
rias. De ahí el fenómeno de que las instrucciones algo 
sólidas sean muy escasas fuera de aquellos gremios, 
y que sean los doctores quienes absorben la mayor par- 
te de la dirección de los negocios públicos, en las épo- 
cas en que se confian á los más ilustrados, creándose, 
por la fuerza de las cosas y á pesar del sentimiento de 
todos, una especie de aristocracia que no deja de tener 
sus inconvenientes graves. La democracia no puede 
ser una verdad completa en países en que la instruc- 
ción superior está tan circunscrita, precisamente por- 
que la mayoría, que es la llamada por la ley á determi- 
nar las condiciones morales, jurídicas y económicas 



36 MEMORIA 



de la existencia social, carece de la competencia nece- 
saria para apreciar regularmente esas condiciones. A 
tal punto es esto así, que vemos con dolorosa frecuen- 
cia, aun á hombres que ejercen diversas profesiones 
literarias y científicas, completamente extraviados en 
las cuestiones más elementales de la vida común, sin 
otra razón que la de haberse instruido especial y úni- 
camente para ser farmacéutico, agrimensor, ingeniero 
6 médico, como si todas las esferas de la actividad se 
resolvieran en el desempeño de un oficio. 

La democracia, si ha de ser tan benéfica como pue- 
de serlo, requiere de cada persona la aptitud indispen- 
sable para -proceder en las relaciones humanas en ar- 
monía con los principios morales; para aplicar al tra- 
bajo diario, sea de la clase que se quiera, las leyes eco- 
nómicas; para realizar el derecho como más conviene 
á la naturaleza del hombre; requiere un alto grado de 
saber, no sólo de las ciencias técnicas, sino también 
de las ciencias morales y jurídicas, porque son sus 
conclusiones los fundamentos del orden de las socieda- 
des públicas y privadas. Mas, como no constituye el 
saber por sí solo al buen ciudadano, como es menester 
que concurra la disposición al bien, se sigue que es 
una necesidad, asimismo, del régimen democrático el 
educar todas las fuerzas activas, para que se utilicen 
regularmente en la práctica las nociones que se tienen. 

§3 

Bien sé que no puede exijirse de todos los ciudada- 
nos el alto grado de instrucción y de educación que á 
nuestras instituciones conviene; bien sé que las mayo- 
rías, aquí como en otras partes, no están en condicio- 



MEMORIA 37 



nes para satisfacer todas las necesidades que se cono- 
cen; pero es deber, y deber apremiante, el satisfacer- 
las hasta donde se pueda. Estoy seguro de que los des- 
arrollos superiores de la instrucción primaria pueden 
extenderse sin dificultades insuperables á crecido nú- 
mero de personas que permanecen fuera de su acción 
so pretexto de que se dedican á profesiones especiales 
ó de que no se dedican á ninguna, por no haberse aper- 
cibido sus padres de que no sólo á las profesiones im- 
ponen la moral y las conveniencias sociales deberes de 
una amplia y bien calculada preparación. Porque así 
pienso, contesté en el seno de la extinguida « Comisión 
de Reglamento », á los que se proponían dividir los 
estudios segundarios en dos secciones preparatorias 
para los cursos literarios y científicos, que tanto como 
profesores de ciencias y de letras, necesitaba la Repú- 
blica hombres; y que formar los unos al mismo tiempo 
que preparar para ser los otros, debería ser el fin de la 
enseñanza segundaria. 

Prevaleció este' pensamiento y, como es natural, le 
he sido fiel en todo el curso del «Proyecto» adjunto. «La 
Sección de Estudios del Ateneo del Uruguay, dice su 
primer artículo, se propone ampliar la enseñanza pri- 
maria con el Un especial de preparar á la juventud pa- 
ra los estudios profesionales, y el general de aumentar 
la aptitud intelectual y moral de las personas.» Estas 
palabras resumen mi aspiración. Nada que se estudie 
para entrar en los cursos literarios será superfino para 
el que se proponga seguir una carrera científica; nada 
que se enseñe á los que se preparan para estas profe- 
siones estará demás para el que se dirije á estudios li- 
terarios; porque lo que no es necesario á una ó á la 



38 MEMORIA 



1 

otra de estas profesiones, es necesario al ciudadano 
que las ejerce, y al que, sin ejercerlas, ocupa un lugar 
distinguido en la sociedad, sea por su fortuna, por sus 
talentos, por sus relaciones de familia, ó por otra causa 
cualquiera. 

§4 

Lo que se llama la « bifurcación de los estudios pre- 
paratorios» es, masque inútil, perjudicial; porque in- 
duce á hacer creer á la generalidad de las personas 
que tales estudios no son propios sino de los que se 
proponen profesar literatura ó ciencias; y porque no 
bastando la preparación especial para formar ciudada- 
nos realmente aptos, como deben serlo los que figuran 
en las esferas superiores de la sociedad, da origen á 
clases cultas que carecen de las cualidades más impor- 
tantes que deben tener los individuos de la República. 

II 

EXTENSIÓN Y COMPRENSIÓN DE LOS ESTUDIOS SEGUNDA- 

Ríos . — PROGRAMAS 

§1 . 

Pues que la enseñanza segundaria det)e habilitar á 
un tiempo para, entrar en los cursos superiores y para 
desempeñar la ciudadanía, el primer problema que se 
presenta es el de la extensión de los estudios. 

Hasta ahora se ha entendido entre nosotros que se 
cumple el fin de esta enseñanza con lá de física, quími- 
ca, botánica, zoología, historia universal, filosofía, ma- 
temáticas, geografía física y cosmografía, dando más ó 
tnénos amplitud á la física, á la química, á la botánica. 



MEMORIA 



39 



zoología é historia universal, según el estudiante quie- 
ra ser abogado ó médico. Este programa, insuficiente 
con relación á los fines especiales que la Universidad 
tiene en vista, lo es más respecto del que señalo á la 
enseñanza segundaria, no sólo por la falta de materias 
importantísimas, sino también por el grado excesiva- 
mente elemental en que se llevan á cabo algunos de 
€sos estudios, y por la mala elección de las nociones 
que constituyen el objeto de otros. 

Así, por ejemplo, exijen los programas universitarios 
que se enseñen la aritmética, la geografía, la geometría, 
la cosmografía, la física, la botánica, etc., desde los 
primeros elementos, propios de las escuelas primarias. 
Tan limitadas son algunas pociones, que no hay alum- 
no de preparatorios que pueda competir con muchos 
de escuelas primarias en asignaturas como la geogra- 
fía y algunas otras; y tales cosas se requieren en ma- 
terias como la psicología, la filosofía del lenguaje, la 
cosmografía, la geografía física y la historia, que su 
enseñanza no revela al estudiante ni las partes más 
interesantes de las ciencias, ni el estado á que han 
llegado en los último .tiempos. 

Por otra parte, es muy de notarse que no se exije 
conocimiento alguno dé mineralogía, geología, anato- 
mía, fisiología, higiene, estética, estadística, economía 
política, administración, derecho, y casi ni de moral, 
pues lo que se enseña vale muy poco más que na- 
da. La omisión de algunas de estas materias no tiene 
defensores, ni se explica de otro modo que por la falta 
de plan, de propósitos deliberados en los que han 



40 



MEMORIA 



dirijido la organización de los estudios. Otras asigna- 
turas, tales como el derecho, la economía, la estadísti- 
ca y la administración se han excluido del cuadro de la 
enseñanza segundaria, por considerarlas propias del 
jurisconsulto y de la facultad en que éste se forma. 

No niego que deba saberlas el jurisconsulto; pero 
¿es acaso el único á quien interesa saberlas? ¿Sola- 
mente él debe conocerlas? Afirmarlo es incurrir en un 
error muy generalizado, pero en un error, y gr^ive. En 
países como los nuestros, en que todos los ciudadanos 
tienen la aptitud legal de ejercer funciones públicas, y el 
deber de ejercerlas bien; en que todos los ciudadanos, 
sin distinción, deben vijilar la conducta de sus manda- 
tarios; en que deben elegir con conocimiento de las 
personas y de las conveniencias generales; en que de- 
ben cuidar que todos los derechos se usen libremente, 
que todos los deberes se cumplan, que los preceptos 
económicos ^e apliquen, que las relacionen adminis- 
trativas no se infrinjan; en que nadie puede hacer todo 
esto si no conoce los hechos bajo la relación del núme- 
ro y si no sabe interpretar exactamente estas relacio- 
nes numéricas; — el saber moral, derecho, economía, 
administración, estadística, es objeto de una necesidad 
universal. No es regular ciudadano, no ^uede serlo, 
quipn carece de tales conocimientos. 

Cierto que se suministran en la facultad de jurispru- 
dencia; pero con esto no se salva la dificultad. No pue- 
den ser alumnos de ella los que no llevan el título de 
bachilleres en ciencias y en letras; no pueden ni asistir 
de oyentes la casi totalidad de la juventud de la Repú- 
blica, porque el solo nombre de «Universidad» impone 
á muchos un retraimiento forzoso, y porque, situada la 



MEMORIA 41 



/ 



facultad en un extremo de Montevideo, no es accesible 
para todos los que viven á mayor distancia quo la de 
dos mil metros. Ademas, los cursos de derecho y de 
economía necesitan allí seria preparación y muchos 
años, porque se dirijen á formar doctores de la ciencia, 
y el público no puede, ni necesita ser tan versado en es- 
tos conocimientos. Le basta una instrucción más ele- 
mental. 

Es contrario? asimismo, á los principios de la cien- 
cia de la enseñanza, que ingresen en los cursos supe- 
riores personas que no lleven alguna noción de todo lo 
qué van á aprender. Así como la enseñanza segunda- 
ria debe ser el desarrollo de la primaria, la superior de- 
be serlo de la segundaria; por manera que no se haga 
en aquella otra cosa qne.amph'ar las nociones suminis- 
tradas por ésta. El estudiante de medicina entra en la 
facultad con un caudal de ciencia anatómica, fisiológi- 
ca, química, higiénica, que le permite seguir sus cur- 
sos desde el primer momento, sabiendo el terreno que 
pisa y con facilidades inapreciables. El estudiante de 
derecho debe también llevar á la facidtad los princi- 
pios de las asignaturas que han de mantener la activi- 
dad de su mente, si ha de hacer un estudio provechoso 
y serio. 

§4 

Sigúese de esto que tanto por el interés de los estu- 
dios facultativos, sean cuales se quiera, cuanto por las 
necesidades propias de nuestra vida social, de esa vida 
que á nadie excluye, que á todos comprende, deben en- 



42 MEMORIA 



trar en un programa de enseñanza segundaria las cien- 
cias de lo físico, de la moral, del derecho, de la econo- 
mía; porque si el jornalero, el artesano, el industrial, 
el literato, el médico, el capitalista no pueden vivir 
bien cuatro dias sin alimentarse, tampoco pueden vi- 
vir bien sin observar las leyes de la moral, de la econo- 
mía y del derecho. Tal es la razón por qué establezco en 
el artículo segundo del Reglamento que son necesarias 
para realizar el fin de la enseñanza segundaria: la quí- 
mica, física, historia natural, geografía,' estadística, 
cosmografía, historia de las naciones, anatomía, fisio- 
logía, higiene, matemáticas, psicología (incluso la lógi- 
ca), estética, retórica, 'filosofía del lenguaje, teodicea, 
moral, derecho, economía, administración y el alemán, 
fi^ancés ó inglés. 

Pues que todo esto es necesario al ciudadano, y na- 
da más necesita la preparación para los estudios supe- 
riores, no hay razón para dividir en secciones la ense- 
ñanza segundaria, y no la he dividido. 

' §5 

Hay otras asignaturas que, si no necesarias, son 
muy útiles. Citaré en primer lugar la -pedagogía ó cien- 
cia de la enseñanza, que yo habría colocado entre las 
necesarias á todas las clases de personas, si no temie- 
se chocar demasiado con opiniones universales. Se 
cree que la pedagogía está destinada, por su naturale- 
za, solamente á los maestros de escuela; y no se pien- 
sa que antes, durante y después que en la escuela, se 
enseña en la familia; que quienes enseñan en ésta son 
la madre, el padre, las hermanas, los hermanos; que 
esta enseñanza necesita ciencia, tanto ó más que la es- 



MEMORIA 43 



colar; y que debiendo ser todas las personas que hacen 
estudios segundarios, con raras excepciones, madre, 
padre ó hermanos, es decir, educadores de la infancia^ 
todos necesitan saber cómo han de educar, cónio han 
de influir en la salud, en la voluntad, en los sentimien- 
tos, en la inteligencia, en el carácter, en los hábitos de 
los niños que nacen y crecen á su lado, so pena de es- 
terilizar casi la escuela, y de formar generaciones vi- 
ciosas en lo físico y en lo moral. Siguen á la pedagogía 
la música, el dibujo, la pintura, la escultura, las len- 
guas vivas, el latin y el griego, cuya utilidad se rela- 
ciona, ya con el carácter y los sentimientos en general, 
ya con determinadas profesiones artísticas, literarias y 
científicas- Pienso que una institución como el Ateneo, 
en que se trata de organizar una ' sección de estudios . 
capaz de satisfacer las necesidades intelectuales y mo- 
rales del país, y de dar impulso al progreso de la ense- 
ñanza segundaria, no debe excluir de su programa 
ninguna asignatura útil, siempre que su estudio sea fa- 
cultativo. 

§6 

Cediendo á estos motivos he consignado en el «Pro- 
yecto» que ningún alumno del Ateneo obtendrá el certi- 
ficado de suficiencia para ingresar en los cursos supe- 
riores, ó para ejercer con inteligencia la ciudadanía, si 
no estudia satisfactoriamente todas las asignaturas 
necesarias que son la materia del curso general, y he 
dispuesto que las ciencias y artes útiles sean objeto de 
cursos facultativos, como medio de difundir este género 
de conocimientos entre todas las clases de personas, 
sea cual sea el grado de intruccion á que aspiren. Y co- 



44 



MEMORIA 



mo hay mucha gente que no puede seguir cursos, ya 
porque no le permiten sus ocupaciones ordinarias, ya 
porque se oponen las costumbres (como sucede en 
la mujer), he instituido las conferencias ^ para que. se 
traten en ellas temas particulares en forma popular. 
De este modo podrá alcanzar la influencia del Ateneo á 
las personas de todas las clases y de todos los sexos. 

Cuestión importante es la de la comprensión que ha 
de tener la enseñanza de cada materia, y no siempre 
ha sido bien resueha. Suelen estudiarse algunas cien- 
cias tan escasamente, que para nada sirve lo aprendi- 
do á los que sufi^en el engaño de creer saberlas; y si 
bien no he notado que nadie peque por exceso,. convie- 
ne tanto no extender demasiado, como no restringir los 
límites convenientes. 

Uno de los graves defectos de nuestra enseñanza 
segundaria consiste en no tener presente para nada la 
primaria. Se empieza á enseñar la aritmética, * la geo- 
metría, la geografía, la historia, la física, las ciencias 
naturales, etc., etc., por donde se empieza en las escue- 
las elementales, y sin darles mayor, ni aún tanto desen- 
volvimiento á veces; lo que ha permitido recibir como 
alumnos á niños de nueve y diez años con frecuencia, 
y casi siempre á personas que ninguna noción de la 
materia traían. Ha dej enerado por esta caúsala ense- 
ñanza segundaria en primaria, con la desventaja.de 
no emplearse en las aulas los procedimientos, instru- 
mentos y medios disciplinarios que constituyen la efi- 
cacia de la escuela. 

He puesto un remedio á este mal, estableciendo que 



MEMORIA 45 






la enseñanza del Ateneo será continuación de la que se 
dá en las escuelas primarias. Por consecuencia, no 
puede ser alumno . quien no haya terminado los estu- 
dios de la escuela de tercer grado, y los programas em- 
piezan donde acaba el 1. ^ grado de las escuelas pú- 
blicas. 

§8 

Dado este pimto de partida, he determinado á cada 
ciencia el desarrollo que me ha parecido indispensable 
para que se cumpla el fin que he tenido en vista, y he 
calculado el tiempo del estudio en armonía con la canti- 
dad de conocimiento. (V. artículos 3 y 10 del Proyec- 
to). Ese tiempo es, respecto de casi todas las asigna- 
turas que hasta ahora se ha acostumbrado cursar, el 
mismo que prescriben los reglamentos universitarios; 
y no me parece que ha de ser objetado el que señalo 
para las materias que he creido deber agregar al pro- 
grama del Ateneo. Dos alteraciones he hecho, sin em- 
bargo : la historia imiversal, que se ha enseñado en 
tres años, se deberá enseñar, según el «Proyecto», en 
dos, nó con el fin de que se enseñe menos, sino por- 
que deben venir los alumnos con nociones adquiridas 
en la escuela primaria, equivalentes á un año ó más de 
estudio; y Ig. filosojla^ esto es, la psicología, la lógica, 
la moral, la teodicea, la retórica y la gramática gene- 
ral, que se suelen enseñar en un curso de dos años, se 
enseñarán en varios cursos, que emplearán un total de 
cinco años. 

Como es probable que no falten quienes sosten- 
gan que doy á estas ciencias demasiada latitud, me 
detendré á manifestar la razón del proyecto. Se en- 



46 MEMORIA 



señan en un año, es decir, en nueve meses, cuatro 
ciencias tan importantes y vastas como son la psicolo- 
gía, la lógica, la moral y la teodicea, empleando con 
cada una un término medio de dos meses y una sema- 
na. Se comprende, por poco que se reflexione, que es 
imposible enseñar nada serio y útil en tan poco tiempo. 

§9 

En efecto : dos son los manuales que entre nosotros 
suelen emplearse parala enseñanza de laülosofía: él 
de Geruzez y el de Jacques, Simón y Saisset. El pri- 
niero expone toda la psicología en noventa páginas pe- 
queñas y el segundo en ciento cincuenta de estilo ex- 
cesivamente amplificado, que bien podrían reducirse á 
otras noventa, con provecho del estudiante; Geruzez 
desenvuelve, por ejemplo, la teoría de las facultades én 
una lección de tres hojas, y en otra de tres se ocupada 
los sentidos y sus percepciones; Jacques -expone la 
primera de estas cuestiones en poco más de cinco ho- 
jas, y en cuatro la segunda, que se aprenden, ambas, 
en dos lecciones. Todo se encuentra tratado dentro de 
límites semejantes, sin comprender otra cosa que los 
fenómenos de conciencia. Y bien: no es posible, dada 
la- altura á que ha llegado la psicología, enseñar cada 
una de aquellas materias en menos tiempo que tres ó 
cuatro meses, aunque no se pase de lo elemental; y es- 
te es, proporcionalmente, el tiempo que debe emplear- 
se en las demás cuestiones de la psicología. Por ma- 
nera que debe durar el curso de esta ciencia por lo 
-menos un año y parte de otro. 



MEMORIA "47 



§ 10 

Geruzez dedica á la lógica sesenta y cuatro páginas; 
ciento diez le consagra Simón; y se estudia en diez 
lecciones ó doce por uno y otro de estos textos. Esta 
simple enunciación es la mejor prueba de la deficiencia 
del estudio. Una terminología más ó menos numero- 
sa, algunas definiciones, y ciertas reglas tomadas de la 
escolástica: tal es, en sustancia, lo que se enseña. Ne- 
cesario era sacrificar algunas cuestiones importantes 
para encerrar en un plan tan estrecho una materia tan 
compleja, y se sacrificó precisamente lo que más im- 
portaba tratar : los métodos, sin duda porque requie- 
ren cierta detención en la enseñanza oral, y amplitud 
en la exposición escrita. La lógica no puede estudiarse, 
pues, en menos que seis ó siete meses, si se quiere te- 
ner un conocimiento completo, aunque sumario, de 
ella. 

§11 

Y como la lógica no es otra cosa que una sección de 
la psicología, he establecido en el « Proyecto » que se 
enseñe en dos años « la psicología, incluso la lógica. » 
Este tiempo es necesario no sólo por la naturaleza y 
comprensión de la asignatura, sino también por su im- 
portancia, por su utilidad práctica. La psicología es el 
fundamento de todas las ciencias que se llaman socia- 
les : de la moral, de la economía, del derecho, sea civil, 
penal, constitucional ó de gentes, etc.; y es natural que 
si de ella surjen relaciones tan trascendentales y uni- 
versales como éstas, se tenga el mayor esmero en dar- 
la á conocer en todas sus partes y en grado suficiente. 



48' MEMORIA 



Cuanto mejor se conozca el hombre á sí mismo, más 
morales serán las costumbres, más respetado el dere- 
cho, más útil el trabajo, más fecundas las instituciones 
humanas. Los progresos morales de la humanidad de- 
penden en gran parte del progreso de la psicología. Por 
eso debe dedicarse á esta ciencia una atención muy es- 
pecial. — Lo dicho es aplicable á la lógica. Basta tener 
presente que si en la Edad Media decayeron las cien- 
cias, y .progresan tan pasníosamente en los tiempos 
contemporáneos, no es porque el hombre sea en esta 
edad más activo que en la anterior, y sí porque aplica 
á su actividad ahora conocimientos lógicos, metodoló- 
gicos, que na aplicó en épocas anteriores. Las condi- 
ciones intrínsecas de la ciencia y su utilidad práctica, 
son las dos razones que me han inducido á proyectar 
que se curse en dos años. 

§12 

Geruzez reduce toda la moral á ciertas vaguedades ex- 
tendidas en treinta y dos páginas; Saisset la considera 
más, j)ero, aún así, le destina cuarenta y tres hojas, que 
suelen ser materia para ocho ó diez lecciones. La moral 
es ciencia que se puede conocer poco y mucho; pero lo 
poco debe ser mucho más que lo contenido en los ma- 
nuales que usamos. La utilidad de esta materia está 
fuera de toda discusión; en la América, como en la Eu- 
ropa, como en todo el mundo, es necesaria la morali- 
dad á la existencia del individuo y de las sociedades, 
en todos los momentos, en todas las situaciones; moti- 
vo por el cual debe hacerse de ella un estudio tan aca- 
bado como sea posible. Sin embargo, el estudio teórico 
es más indispensable en unos pueblos que en otros. 



MEMORIA 49 



Hay pueblos acostumbrados á vivir moralmente; la 
experiencia enseña en ellos á las generaciones nacien- . 
tes la mayor parte de las reglas á que deben someter 
su conducta ordinaria en la familia, en el municipio, 
en el Estado, en las sociedades privadas, en las rela- 
ciones libres de los individuos, y por lo mismo, poco le 
queda que enseñar á la teoría. Otros pueblos, por di- 
versas causas, carecen de tales costumbres; y como 
no puede esperarse de éstas una enseñanza moral, es 
indispensable recurrir al estudio teórico. Entran des- 
graciadamente en el número de estos países, los núes* 
tros. El individuo no toma aquí como regla de conduc- 
ta el ejemplo de las grandes masas populares, ni los 
precedentes; cada uno procede según su propia inspi- 
ración del momento; todos obedecen á motivos perso- 
nales, los cuales cambian de un momento á otro. No 
tenemos costumbres, y, por consecuencia, ni una es- 
cuela nacional que forme nuestros sentamientos y go- 
bierne la voluntad. No tenemos tampoco enseñanza 
teórica, y, por lo mismo, ni ideas, ni criterio moral. 
De ahí la profunda anarquía que se observa en las ac- 
ciones individuales y colectivas, la serie de inconse- 
cuencias en las doctrinas y en los hechos, y esas gran- 
des inmoralidades que, por la especialidad de las cir- 
cunstancias, no son muchas veces más que inevitables 
aberraciones. Aquí, pues, donde muchas veces no se 
hace el bien porque no se sabe lo que es bueno, es ne- 
cesario, absolutamente necesario, enseñar seriamente. 
la ciencia de la moralidad, si queremos que alguna vez 
se moralice la conducta privada y pública de las perso- 
nas y que se formen costumbres capaces de asegurar 
por sí solas el régimen del bien y de la libertad. Para 



50 .MEMORIA 



una necesidad de esta magnitud, nada valen dos ,• n^ 
cuatro meses de enseñanza moral: es necesario em- 
plear por lo menos un año, y esto es lo que he estable- 
cido en el Proyecto. 

§13 

Incluyese en los programas de filosofía la gramática 
general ó filosofía del lenguaje; pero este hecho no tie- 
ne otra significación que la de una promesa mal cum- 
plida. Ocho hojas ocupa en el libro de Geruzez y quin- 
ce en el de Jacques; ambos la tratan sin relacionarla 
con nuestra lengua, y como parte integrante de la lógi- 
ca. Se la estudia en dos lecciones ó tres. La filosofía del 
lenguaje no carece de dificultad y comprensión, aunque 
se la considere en sí misma, como ciencia psicológica, 
sin aplicación á las lenguas vivas; dificultad y com- 
prensión que no es posible dominar sin esfuerzos labo- 
riosos y continuados. Pero la ciencia así estudiada ca- 
rece de utilidad, porque si para algo sirve, es precisa- 
mente para determinar el progreso de los idiomas que 
hablamos , fin que no se puede realizar si no se la 
compara con las lenguas que usan y han usado los hom- 
bres. Es, por tanto, inseparable de la filología y de la 
lingüística; lo que aumenta la dificultad y la extensión 
del estudio. Destinarle un año, no sería mucho; pero, 
deseoso de que no se me tache de sobrado exijente, he 
hecho de esta ciencia y de la teodicea la materia de un 
curso anual.' 

§14 

Creo que las reñexiones que anteceden, aunque so* 
meras, bastan para convencer de que no es demasiado 



M^IMORIA 51 



el tiempo de cinco años que asigno al estudio de estas 
cinco ciencias filosóficas, ni desproporcionado con el 
tiempo señalado á las otras materias, cuando se em- 
plean ocho años en cursar la física, la química • y la 
historia natural. 

§ 15 

Si hubieran de enseñarse sucesivamente todas las 
materias del programa proyectado, habría para estudiar 
durante veintitrés años; pero como la generalidad de 
las inteligencias pueden abrazar sin demasiado esfuerzo 
cuatro asignaturas á la vez, he repartido el programa 
en seis años, que son los que dura el curso general. 
Tal vez parezca demasiado largo á nuestros estudian- 
tes, acostumbrados á recibir el grado de bachiller al 
cabo de cuatro ó de tres años. Pero el tiempo de ense- 
ñanza que requiere un programa, no es cuestión de vo- 
luntad ó de gusto, y sí de necesidad. La experiencia 
comprueba que no pueden estudiarse satisfactoriamen- 
te más que cuatro ciencias al mismo tiempo; tomar 
cinco ó seis, es llegar más pronto al título académico, 
pero es también rebajar el grado de los conocimientos; 
y el fin á que se dirije la enseñanza no es el diploma 
y sí el saber. El Ateneo debe mostrar con su ejemplo 
cuáles son los verdaderos intereses de la civilización, y 
cómo se cumplen los deberes que ella impone. 

§ 16 

Cuando la extinguida Comisión de organización de 
estudios se ocupó de establecer las reglas principales 
á que debería atenderse en la redacción de los pro- 
gramas, propuse y se resolvió que no fueran ni muy 



52 



MEMORIA 



detallados, ni muy concisos. La razón es que si se 
hicieran minuciosos, no se dejaría ninguna libertad 
á los profesores para introducir las modificaciones y 
ampliaciones que podrán aconsejar el progreso de las 
ciencias y la utilidad de la enseñanza; y que si se les 
diera mucha brevedad, harían posible, la deficiencia de 
la enseñanza siempre que algún profesor abusara por 
defecto de celo. 

La Junta del Ateneo encomendó á varias personas 
la redacción de los programas, recomendándoles la 
observancia de aquellas bases; y al encargarme el 
Proyecto de Reglamento, me facultó para que modifi- 
case todos los programas, con el fin dé darles unidad. 

Oportunamente remití á la Junta Directiva del Ate- 
neo los de psicología, lógica, filosofía del lenguaje, 
teodicea, moral y derecho, que habia tomado á mi 
cargo. Recibí después. los de física, química, aritméti- 
ca, álgebra, geometría, trigonometría, botánica, zoo- 
logía, economía política y administración, escritos por 
otras personas. Y no me ha sido posible obtener, á 
pesar del mucho tiempo trascurrido, los de mineralo- 
gía, geología, geografía, estadística, cosmografía, his- 
toria, anatomía, fisiología, higiene, estética y retó- 
rica. 

He adoptado, después de cambiar ideas con sus au- 
tores y de modificarlos algo en la forma, los progra- 
mas de botánica y zoología, que pertenecen al Sr. Are- 
chavaleta, y los de economía pohtica y administración, 
que se deben al Dr. Pena. No he adoptado los de físi- 
ca, química y matemáticas, porque ademas de no con- 
formarse con el plan general que me he trazado, me 
ha parecido que son deficientes, ó que no correspon- 



MEMORIA 53 



den con el estado actual de }a ciencia, ó que no con- 
sultan las leyes de la enseñanza. 

Deseoso de suplir estas faltas en cuanto de mí de- 
penda, me he tomado la libertad de solicitar al señor 
D. José María Carrera un programa de química, por 
creerlo conocedor de esta materia. El Sr. Carrera sa- 
tisfizo mis deseos con un extenso trabajo que va en 
los anexos. Aceptable, según pienso, por su plan pe- 
dagógico, pero más detallado que lo conveniente, 
he hecho de él un extracto, que es el que vá en el 
artículo 11. Inducido por el mismo deseo, he redacta- 
do, á pesar de no considerarme competente, los pro- 
gramas de aritmética,, álgebra, geometría, trigonome- 
tría, anatomía, fisiología é higiene, confiando en que 
al discutirse mi trabajo harán personas más aptas las 
correcciones que sean necesarias. Debo hacer notar 
también que he alterado algo la forma de mis pro- 
gramas de psicología, lógica, filosofía del lenguaje, 
teodicea, moral y derecho, por adaptarlos mejor á mi 
pensamiento. 

Dicho esto, agregaré algunas palabras para expli- 
car ciertas condiciones de esta parte del «Proyecto». 

§ 17 

He cuidado ante todo de que las enunciaciones 
abracen todas las cuestiones importantes, sin abun- 
dar en detalles. De este modo los profesores no po- 
drán omitir cosa que deban saber los alumnos del 
Ateneo, y gozarán de bastante libertad para dar á 
cada cuestión el desarrollo que exijan el fin práctico, 
el progreso general de la ciencia, ó el interés especial 
de losdescubrimientos, invenciones ó tendencias par- 



54 MEMORIA 



cíales que ocupen la atención pública. Mas, como quie- 
ra que esta libertad pudiera ser empleada para perju- 
dicar justas exijencias de la enseñanza, ' por defecto 
de desenvolvimientos, impongo á los maestros la obli- 
gación de someter un programa detallado, antes del 
principio de cada curso, al juicio de la autoridad su- 
perior de la Sección de Estudios. De este modo po- 
drán correjirse á tiempo los defectos, se determinará 
con precisión el deber de los que enseñan, y se anun- 
ciará á los estudiantes en tiempo oportuno el camino 
que tendrán que andar durante el año. 

^ 18 

Establezco que los profesores podrán enseñar sin 
restricción alguna la doctrina que juzguen verdadera 
6 que merezca su- preferencia. 

Esta regla, tan indispensable al progreso científico, 
es causa de serias dificultades en la redacción de los 
programas, porque es cosa mily difícil el prescindir 
de las opiniones propias de tal modo que quepan to- 
das en el sistema de las indicaciones que se hagan. En 
química, por ejemplo, se disputan el dominio la teoría 
de los equivalentes y la teoría atómica. El programa 
no debe excluir la una ni la otra, sino que debe per- 
mitir que se enseñen ambas. Contra este propósito 
conspira un interesante proyecto del Sr. Arechavaleta, 
que he tenido á la vista (anexo A) : imponía la atómica, 
excluyendo la contraria. El trabajo del Sr. Carrera no 
excluye ninguna, en mi concepto, y por e^o lo he prefe- 
rido. Los programas de botánica, de zoología, de eco- 
nomía política, de administración, tanto dan lugar á 
que se enseñen las ideas de sus ilustrados autores. 



MEMORIA 



55 



como las radicalmente opuestas. En cuanto á mis 
programas, no era difícil imprimir ese carácter neu- 
tro & los de matemáticas; pero me ha costado repetidos 
ensayos el darlo á los demás. Temeroso de que la 
forma que les di primeramente pudiera trabar algún 
tanto la libertad de los profesores en favor de las doc- 
trinas qué tienen mi adhesión, á pesar de lo que me 
esmeré por evitar este inconveniente, los he redacta- 
do de nuevo. Greo que, tal como ahora los presento, 
permiten que se enseñen las más variadas teorías. Pe- 
ro, si bien debe permitirse que se enseñe el materia- 
lismo, el idealismo, el espiritualismo y el sujetivismo; 
el teismo y el ateísmo ; el panteísmo, el dualismo y el 
nihilismo, etc.; el Ateneo no debe consentir que se 
prescinda de las teorías contemporáneas que con tan- 
to brillo sostienen Maudsley, Bain y Spencer en Ingla- 
terra; Taine en Francia; Lotze, Schopenhaucr, Wundt 
y tantos otros en Alemania; no sólo porque toda en- 
señanza debe hacer conocer el estado actual de las 
ciencias, sino también porque importa en alto grado 
al fin del estudio tener una noticia más ó menos com- 
pleta de los nuevos problemas que se plantean, y de 
la manera Cómo se resuelven los que desde tiempos 
antiguos son objeto de la atención humana. Esta es 
la razón porque hago obligatoria la exposición y crí- 
tica de algunas doctrinas de filósofos contemporáneos, 
nó como materia principal de la enseñanza y sí á ma- 
nera de ilustración. 



§ 19 

Se me preguntará tal vez por qué he proscripto de 
los programas un compendio de la historia de la filo- 



56 



MEMORIA 



soiía. Contesto desde ahora que por su inutilidad. En 
efecto, ¿ qué Jbien positivo reporta á los estudiantes el 
estudio mnemónico de algunas .páginas en que se 
apuntan hechos ó ideas que se atribuyen á* cuarenta ó 
sesenta ó cien personas ? Ninguno, pues que por abar- 
car con una ojeada el movimiento filosófico de tres ó 
cuatro mil años, se concluye por no conocer nada. No 
sostengo que la historia de la filosofía carece de im- 
portancia, sino que para tenerla, es menester estudiar- 
la con tal extensión, que no cabe en el círculo de los 
estudios segundarios. Esto no se opone á que los pro- 
fesores expongan teorías de notables filósofos antiguos 
y modernos, con ocasión de las cuestiones particulares 
que se traten en la clase. 

§20 

He hablado hasta ahora principalmente de la ense- 
ñanza de las materias necesarias, que son las que mas 

I 

han merecido mi atención. No por eso he descui- 
dado las facultativas. Les he dedicado un parágrafo. 
Como son objeto de clases libres, como su importan- 
cia es secundaria, y no influyen en las razones por que 
el Ateneo expide certificados dé suficiencia, he pensa- 
do que conviene dejar á los profesores en libertad pa- 
ra que den á su enseñanza la comprensión que quieran,, 
sin otra restricción que la requerida por el orden in- 
terno del Ateneo, ó la determinada por el interés de 
sus alumnos y por la competencia de sus colegas. 
Tampoco he determinado la comprensión de las con- 
ferencias, ni me he ocupado de sujetarlas á programas 
normales. Cada disertador elegirá el teína y lo des- 
arrollará cuanto juzgue conveniente, sí bien observan- 



MEMORIA ' 57 



do las disposiciones expresadas en el parágrafo en que 
se reglamentan. 

III 

MÉTODOS É INSTRUMENTOS 

§1 

No se satisfaría el fin de la enseñanza si, después 
de formado el programa de materias, no se atendiera 
al modo de enseñarlas. Nuestros profesores públicos 
y privados han prescindido siempre de esta cuestión, 
y todo induce á hacer creer que no se han apercibido 
de su grande importancia. Ciencias físicas, psíquicas, 
6 morales, se han enseñado haciendo aprender de 
memoria libros, que á su vez carecen de las condicio- 
nes primordiales de todo buen libro de texto, prescin- 
diendo de los métodos que aconseja la ciencia pedagó- 
gica, del orden lógico que debe seguirse en el desen- 
volvimiento de las materias, de observaciones y expe- 
rimentos, de todo cuanto constituye una buena ense- 
ñanza. De este proceder eminentemente rutinario ha 
resultado que no se han desarrollado las facultades 
de los alumnos, ni se han formado hábitos de estudio, 
ni se ha adquirido de las ciencias el conocimiento que 
por. otros medios se hubiera adquirido, ni se ha for- 
mado la afición á las investigaciones propias, ni se 
ha fomentado el sentimiento de independencia, el uso 
de criterio libre, sin el cual es imposible ó muy di- 
fícil el progreso científico. 

Se me conoce ya lo bastante para que no me consi- 



58 MEMORIA 



dere obligado á mostrar cuan indispensable creo la ob- 
servañcia de los buenos métodos en la enseñanza de 
toda asignatura. No pocos profesores desdeñan el ha- 
blar de métodos, creyendo que éstos convienen espe- 
cialmente á la escuela elemental y que rebajarían el 
concepto gerárquico de su profesión si descendiesen á 
preocuparse de tales problemas. Pero es esto un error 
en que no se incurre sino cuando no se conoce el asun- 
to de que se habla. El niño, el joven, el hombre de edad 
madura, el anciano, adquieren nociones dadas con fa- 
cultades propia y exclusivamente dispuestas para cada 
clase de nociones, las cuales son las mismas en todas 
las edades de la persona. Esas facultades no proceden 
desordenadamente: cada una está regida por leyes par- 
ticulares que se perpetúan en el individuo desde que 
nace hasta que muere, así como en la especie, por cu- 
yo motivo son permanentes y universales. Sea cual 
sea la edad, ers imposible conocer, si esas leyes no 
se observan; observarlas importa asegurar el éxito de 
la enseñanza, y al contrario. El método no es otra cosa 
que la ley según la cual se adquieren los conocimien- 
tos; luego, tan indispensable es el buen método en los 
estudios más elevados, como en los más elementales. 

§3 

Pues que esto es así, claro está que interesa sobre- 
manera al Ateneo que los profesores de su sección de 
estudios abandonen la rutina y procedan con arreglo á 
las leyes naturales de la mente. Si el Ateneo enseña 
bien, conseguirá los resultados que debe proponerse, 
influirá positivamente en el progreso del país; si ense- 
ña mal, perderá sus esfuerzos y difundirá las prácticas 



MEMORIA 59 



viciosas en la juventud que asiste á sus aulas, que es, 
sin duda, la mejor dispuesta para constituir la fuerza 
impulsiva de los adelantos morales y científicos de la 
nación. El método es decisivo en las tendencias que se 
den á la enseñanza, y tiene, por lo mismo, gran poder 
en la conducta ulterior de los hombres. 

Resuelta la cuestión de conveniencia, ¿debe exijirse 
de los profesores que enseñen con sujeción á los méto- 
dos. naturales? He oído sostener la negativa, en el con- 
cepto de que lo contrario heriría la libertad de los indi- 
viduos. Soy de los que quieren siempre y para todos el 
uso de la libertad ilimitada; pero el pensar de este modo 
no me impide juzgar que el empleo obligatorio de un 
método determinado no lastima en lo más mínimo la 
libertad de nadie. El Ateneo es una institución priva- 
da, nó un Estado; razón por la cual sus reglamentos no 
son, como las leyes, obligatorios para la universalidad 
de los habitantes del país, sino que alcanzan sólo á los 
que voluntariamente se someten á su autoridad. Na- 
die se sentirá forzado á ser profesor del Ateneo; si una 
persona no halla en las disposiciones reglamentarias 
cosa que choque con sus creencias ó con sus doctri- 
naSj y quiere ser profesor, puede aspirar á serlo; si 
halla en la reglamentación algo que no le agrade, y no 
quiere sufrir sus efectos, lo consigue con no ingresar 
en el profesorado. Puede, pues, todo individuo ejercer 
su derecho con la libertad más ámpUa concebible. 

Ademas, el Ateneo está en la situación jurídica de 
cualquier director de instituto, liceo, ó colegio privado: 
tiene el derecho de enseñar, y de enseñar como mejor 



60 ^lEMOMA 

le parezca- Si enseña, tiene el deber moral de enseñar 
tan bien como lo permitan el progreso de la ciencia pe- 
dagógica y los medios de que dispone. Y pues que tie- 
ne, á la vez, el derecho y el deber de enseñar bien, se 
sigue que tiene el deber y el derecho de no admitir en- 
tre sus auxiliares sino á los que pueden, sin contrariar 
sus con\'icciones, realizar cumpUdamente sus propó- 
sitos. Nadie tiene derecho contra el derecho del Ate- 
neo; nadie tiene el derecho de enseñar en el Ateneo, 
contra la voluntad de sus coasociados, ni materia que 
éstos no quieran, ni del modo que éstos reprueben. 
Y si nadie tiene tal derecho, ¿cómo puede considerar 
coartada su hbertad si no lo ejerce? Tal tesis es com- 
pletamente insostenible por quienes sepan lo que es 
derecho y lo que es Hbertad. 

§5 

Armonizándose, como se armonizan, la convenien- 
cia y el derecho, no he trepidado en establecer que son 
obligatorios, en la enseñanza de las asignaturas nece- 
sarias, los métodos que reputo mejores, y he destinado 
á este asunto el título 11. Debe suponerse que no he es- 
crito un libro de pedadogía, porque no sería propio de 
un reglamento; pero me he esforzado por enunciar to- 
das las reglas generales y las especiales de cada asig- 
natura que me han parecido más importantes, y sufi- 
cientes, á la vez, para determinar con precisión los pro- 
cedimientos que deben seguirse. 

Este título es una novedad en trabajos del género á 
que el adjimto corresponde; pero creo que se la reco- 
nocerá justificada en vista de las circunstancias espe- 
ciales del país. Los reglamentos privados y púbhcos 



MEMORIA 61 



de otras naciones que conozco no contienen cosa pare- 
cida, por una razón obvia: las atrasadas en materia de 
enseñanza, porque no se han apercibido de la impor- 
tancia de la cuestión; las adelantadas, como la Alema- 
nia, Inglaterra, Estados Unidos, porque ha hecho en 
ellas tales progresos la profesión de maestro, que es 
general el uso expontáneo de buenos métodos y no tie- 
ne razón de ser la prescripción reglamentaria. 

Carecemos nosotros de buenas costumbres en el or- 
den de estos hechos, pero nó completamente de la as- 
piración á entrar con franqueza en la vía de las refor- 
mas. La Sociedad de Amigos dio el ejemplo dentro de 
los límites de la escuela primaria; puede el Ateneo y 
debe darlo en la esfera de la instrucción segundaria, 
recurriendo á medios semejantes, y con la esperanza 
de obtener resultados análogos. Cuando se pensó en 
iniciar la reforma de la instrucción pública elemental, 
redacté un proyecto de Reglamento escolar en que figu- 
ra un capítulo de prescripciones metodológicas. La no- 
vedad causó gran sensación entre los maestros rutine- 
ros; las columnas de la prensa y la Secretaría de la Di- 
rección de L Pública recibieron diariamente, durante 
mucho tiempo, artículos y notas en que se condenaba 
de todos modos la innovación y se abrumaba con sá- 
tiras á su autor. Pero la autoridad escolar adoptó mi 
pensamiento, formó é impuso el reglamento que hoy 
rige, y no hay quien niegue que á esas prescripciones 
metodológicas se debe en gran parte la reforma radical 
y pronta que se ha operado en la enseñanza primaria. 
No hago hoy otra cosa que proponer al Ateneo lo que 
hace algunos años propuse á la Dirección de escuelas, 
seguro de que el éxito no será menos satisfactorio, si 



62 MEMORIA 



hay en aquella sociedad la voluntad necesaria para em- 
prender y dirijir la reforma. 

§6 

Los métodos que aconsejo requieren el uso de apa- 
ratos auxiliares de los sentidos, de objetos en que se 
puedan hacer las observaciones, y de instrumentos pa- 
ra las experiencias. Todos ellos son materia de alguna 
indicación, pero principahnente los objetos destinados 
á las observaciones, por la importancia de su empleo y 
de las reglas que deben tenerse presentes cuando, por 
faltar los naturales, hay que ocurrir á representa- 
ciones. 

Hé seguido en este punto, respecto de las clases fa- 
cultativas, la misma regla de conducta que en cuanto á 
la comprensión de los estudios: dejo en libertad á los 
profesores para que adopten el método que mejor les 
parezca, salvo algunas reglas generales que he dictado, 
para las conferencias especialmente. El buen método 
no es menos necesario en la enseñanza de estas asig- 
. naturas que en la de las necesarias, y sería más prove- 
choso al crédito del Ateneo si todo se enseñara en sus 
aulas del mejor modo posible; pero como es difícil pre- 
ver qué materias facultativas llegarán á enseñarse, y 
como no importan éstas tanto como las necesarias para 
el propósito principal de la Sección de Estudios, he res- 
tringido la condición del método á lo indispensable. 



MEMORIA 63 



IV 

ORDEN DE LOS ESTUDIOS 

El orden de los estudios puede considerarse de dos 
modos: el que se sigue en el desenvolvimiento de una 
materia dada, y el que se observa' en la sucesión de 
las varias asignaturas que constituyen un programa. 
Nuestras prácticas han sido defectuosas en este punto. 
Muchos de los libros que sirven de texto, si no todos, 
han sido escritos por personas que, si bien conocedo- 
ras de la ciencia, no se han preocupado de la enseñan- 
za. Aunque es cosa muy dicha, debe repetirse que no 
es lo mismo ser un sabio que ser un maestro. Así, ve- 
mos que autoridades como Sachs empiezan su notable 
curso de botánica por la morfología de las células, es- 
tudian en seguida la morfología de los tejidos, después 
la de los miembros de la planta, etc., cuando el verda- 
dero orden requiere que se siga una doble marcha: la 
primera, inversa de la indicada, en* que se observen su- 
cesivamente el aspecto y relaciones exteriores de los 
miembros, los tejidos y las células; la segunda, en que 
se estudie la estructura y composición de la célula, y 
se eccpUque la manera cómo las células componen los 
tejidos, y los tejidos las plantas. En cosmografía, sue- 
le iniciarse el curso con el estudio de los círculos, de 
los movimientos aparentes, de los ejes de estos movi- 
mientos, para ir á terminar en la descripción física de 
los astros, siendo que el verdadero orden exije la cla- 
sificación de todas las nociones .que entran en la cien- 
cia y su distribución por el grado de dificultad que 



64 



MEMORIA 



presenten al alumno, es decir, que se empiece por 
donde se suele concluir, y que se concluya por donde 
se suele empezar. Cosa análoga puede decirse de los 
textos de las demás asignaturas. 

En cuanto á la sucesión de las materias, no hay re- 
gla: cada estudiante cursa la ciencia que le ocurra, 
cuando le parece. Unos estudian las matemáticas an- 
tes que la física; otros, la cosmografía antes que las 
matemáticas; otros, la psicología antes que las cien- 
cias físicas; otros, la retórica y la gramática general 
antes que la psicología. Se observa en esto el más com- 
pleto desorden, sin que los alumnos, ni las autoridades 
que dirijen la enseñanza segundaria, se aperciban de 
los graves males que tales prácticas producen. 

Hay entre las ciencias relaciones lógicas de las cua,- 
les no debe prescindirse. Si se quiere estudiar botáni- 
ca, zoología ó geología, sin haber estudiado antes la 
física y la química, no será posible obtener resultados 
satisfactorios, porque hay muchas cosas en aquellas 
ciencias que no pueden comprenderse sin el auxilio de 
éstas. El que se propusiera conocer la teoría del dere- 
cho sin saber la moral, ó la teoría moral ignorando la 
antropología, malgastaría sus esfuerzos necesaria- 
mente, porque, estando relacionadas estas ciencias co- 
mo el consecuente y el -antecedente, es imposible expli- 
carse las derivadas si se prescinde de las que 1q sirven 
de origen. 

Hay ademas en las ciencias relaciones pedagógicas 
que merecen la más seria atención. Las facultades del 
hombre se desarrollan paralelamente; pero unas He- 



MEMORIA 65 



gan antes que otras á la plenitud de su vigor. Las 
que primeramente adquieren este grado de poder, son 
los sentidos externos; luego el sentido Intimo y la inte- 
ligencia. La primera de estas facultades es la que se 
halla más desarrollada en los jóvenes que emprenden 
los estudios segundarios; la aptitud de las observacio- 
nes conscientes y de los raciocinios abstrusos se des- 
. arrolla más tarde; razón por la cual deben preferirse 
para los primeros años del curso general las ciencias 
físicas, que son las que se conocen principalmente por • 
los sentidos; deben seguir á éstas las ciencias psíqui- 
cas; y vendrán a la conclusión las ciencias especulati- 
vas ó racionales. 

§3 

Es tal la armonía de los hechos y leyes de la natura- 
leza, que las relaciones lógicas de las ciencias se con- 
forman con las relaciones pedagógicas; por manera que 
se pueden distribuir todas las materias del programa en 
los s^ís años del curso general, satisfaciendo las unas y 
las otras. He tratado de hacer triunfar estas doctrinas 
en los artículos 10 y 11 del Proyecto, ordenando lógica 
y pedagógicamente el programa de cada asignatura y 
la sucesión de las materias necesarias que entran en el 
curso general. El alumno preparará sus facultades y 
su criterio con tres años de estudio experimental de las . 
ciencias físicas ; empezará al cuarto año el estudio de 
las ciencias psíquicas ; dará principio al quinto año y 
terminará al sexto las ciencias especulativas ( moral, 
derecho, etc.), cuando el vigor mental ha adquirido un 
alto grado de desenvolvimiento, y se han formado po- 
derosos hábitos de observación y raciocinio. 



66 MEMORIA 



§4 

Respecto de las materias facultativas, sería innece- 
saria la prescripción del orden externo, tanto por la 
manera general con que las considero, cuanto porque 
rara vez llegaría el caso de poder observarlo, desde 
que la persona puede elegir una sola materia, cual y 
cuando quiera, prescindiendo completamente de las 
otras, y sin que el Ateneo se responsabilice por esta 
elección . 



MAESTROS 

§1 

La prescripción de buenos programas y de buenos 
métodos de nada serviría, si hubiera carencia de bue- 
nos maestros, porque no tienen aquéllos la virtud de 
mejorar por sí solos la enseñanza. 

Preciso es reconocer que no podemos vanagloriarnos 
de tener profesores aventajados. Hay, sí, entre los que 
enseñan, muchos hombres que conocen perfectamente 
Ig, ciencia que se proponen comunicar; pero esta sabi- 
duría no constituye al maestro. El hombre más sabio 
puede ser el menos apto para ejercer el magisterio; por- 
que una cosa es saber una ciencia, y otra cosa es saber 
enseriarla. ¿Quién de nuestros profesores de enseñanza 
segundaria y superior se ha ocupado de adquirir los co- 
nocimientos especiales de maestro? No conozco ningu- 
no, ni tengo noticia de que lo haya. Cada cual enseña 
como mejor le parece y nadie como debiera. Eligen los 
más un libró sin atender á otra cosa que la doctrina y el 



MEMORIA 



67 



volumen, y lo siguen, sean cuales sean el método y el 
orden, como si esto nada valiera. 

No tenemos profesores; y como el Ateneo los nece- 
sita, si ha de mejorar algo las condiciones de la ense- 
ñanza, es menester formarlos. ¿Cómo? Problema es 
éste que me ha dado mucho que pensar, y cuya solu- 
ción ocupa uno de los capítulos del Proyecto que me 
parecen más dignos de atención. 

§2 

El hombre no progresa generalmente sino en virtud 
de un interés. Si el Ateneo ha de tener buenos profeso^ 
res, es indispensable que quienes allí enseñan tengan 
algún interés en serlo. ¿El interés del progreso cien- 
tífico? La experiencia nos prueba que tal interés no 
existe, ó que es muy débil, puesto que no ha produ- 
cido hasta ahora buenos maestros, ni ha contribuido 
á mejorar la aptitud especial del profesorado. ¿El inte- 
rés pecuniario ? Es indudablemente el más desarrolla- 
do y el más general. Nuestra juventud ilustrada es po- 
bre ea.su mayoría y tiene que ganar dinero para man- 
tenerse. Si el Ateneo promete una ganancia al que sea 
buen profesor, la juventud tendrá interés en ser buen 
profesor, y lo será. Se me objetará, tal vez, que la Uni- 
versidad y los colegios han pagado á sus maestros y 
que nó por eso han conseguido tenerlos buenos; á lo 
que contesto desde ahora que se les ha pagado, pero 
por que enseñen, y no por que etisehen bieriy pues 
que nadie ha pensado nunca en reformar la enseñanza 
preparatoria y profesional. Si el ofrecer un lucro al que 
sea btten maestro ha de dar por resultado la formación 
de maestros buenos, es indudable que la promesa de 



68 MEMORIA 



mayor lacro ha de ser motivo bastante para que los 
buenos maestros se esfuercen por serlo mejores. Y si al 
interés de la ganancia se une algún otro, es también 
cierto que el resultado será más satisfactorio. 

§3 

Esta reflexión obvia me ha sugerido el sistema que 
he reglamentado en el título III del Proyecto. He deter- 
minado cuáles son las condiciones de un buen maes- 
tro en grado mínimo, prohibo la admisión de los que 
no reúnan esas condiciones, y asigno al que sea ad- 
mitido una utilidad pecuniaria mensual. Estos son los 
profesores extranumerarios , quienes no pueden ense- 
ñar más que una asignatura. 

§4 

Por ser su competencia profesional la mínima tole- 
rable, no satisface las aspiraciones que debe tener él 
Ateneo: es necesario que ese profesor tenga interés en 
progresar, y, para que lo tenga^ recurro á varios me- 
dios. En primer lugar, establezco que ganará en propor- 
ción de los alumnos que tenga. Como tendrá tantos más 
alumnos cuanto mejor enseñe, tiene interés en enseñar 
cada dia mejor. Pero si nadie enseñara una materia 
dada sino él, el número de alumnos oscilaría dentro de 
límites muy cercanos, pues sería determinado más por 
la necesidad de oir al único profesor, que por la ido^ 
neidad de éste. Para que la concurrencia sea atraída 
por el mérito de la enseñanza, es menester que el alum- 
no tenga donde elegir el mayor mérito ; razón por la 
cual he establiecido que cada materia puede ser ense- 
ñada por cuantos profesores extranumerarios quieran 



MEMORIA 69 



enseñarla. Nacerá así la emulación y la competencia 
entre los profesores, dando por resultado que quien 
consiga aventajar á todos será el que mayor auditorio, 
tenga, y, por consecuencia, el que más gane. Como se 
vé, únese al interés material el moral; y aumento su 
grado estableciendo que después de varios años de en- 
señanza serán ascendidos á profesores supernumera- 
rios los extranumerarios que hayan sobresalido, cuyo 
ascenso les da derecho para enseñar dos materias en 
vez de una, y para duplicar, por tanto, sus utilidades. 
Suplen ademas á los profesores numerarios, ganando 
lo que al suplido correspondería. A fin de que no se 
pueda abusar de las promociones, y de que la esperan- 
za de mejor posición sea más segura, limito á cuatro 
el número máximo de supernumerarios. 

§5 

No es, sin embargo, el profesorado supernumerario 
el más alto grado de bondad á que puede llegarse. El 
Ateneo debe desear mejores maestros, si es posible; y 
para satisfacer este deseo debe fomentar en los super- 
numerarios el interés de seguir progresando. Este in- 
terés nace de la competencia que se hacen los que han 
llegado á tal altura entre sí, y con los extranumerarios, 
pues que los estudiantes gozan amplia libertad para 
asistir á la clase de unos y de otros; y aumenta con la 
esperanza de llegar á ser profesor numerario^ que es el 
verdadero profesor oficial del Ateneo, y que goza el de- 
recho de enseñar tres asignaturas diferentes, y la pro- 
babilidad, por tanto, de triplicar sus ganancias primi- 
tivas. Como para profesor numerario se elige el mejor 
de los supernumerarios que lo hayan sido durante dos 



70 MEMORIA 



años por lo menos, se siglie que nadie llegará á ser 
profesor numerario del Ateneo sino después de seis 
años ó más de enseñanza continua, y de haber triun- 
fado de la competencia de todo el cuerpo de profeso- 
res. El Ateneo podrá llegar de este modo á tener bue- 
nos maestros, y éstos merecerán buena opinión y se- 
rán bien remunerados si, llegados á la cumbre del pro- 
fesorado, sostienen ventajosamente la competencia de 
los que no han llegado aun á su altura, por la superio- 
ridad de sus métodos, y por la profundidad, riqueza y 
novedad de sus ideas. 

Tal es, sustancialmente, el sistema que propongo 
para que el Ateneo llegue á tener excelentes maestros 
después de algunos años. El Proyecto contiene otras 
disposiciones que conducen al mismo resultado, y se 
verá más tarde cómo pienso que los profesores sean 
remunerados, á pesar de carecer de fondos el Ateneo. 

La organización que propongo no es invención mia : 
la he tomado, si bien con modificaciones importantes 
que me han sujerido nuestras especiales circunstan- 
cias, de las Universidades alemanas, cuyo ejemplo si- 
guen en esta parto, desde hace algunos años, las de 
Italia. Las Universidades de Alemania tienen los Prí- 
vat-docenteriy los profesores extraordinarios y los or- 
dinarios; entre los primeros se elijen los segundos, y 
entre éstos, aunque no exclusivamente, los últimos. 
Los Privat-docenten no tienen otro sueldo que las cuo- 
tas que reciben de sus discípulos; los extraordinarios 
gozan una anualidad fija que les paga el Estado, y los 
ordinarios otra mayor, también fija. Decía M. Cousin 



MEMORIA 71 



acerca de esta organización, en los célebres informes 
que escribió al ministro Montalivet en 1831 : « Todos 
« estos profesores se sostienen, se animan los unos á 
« los otros. El profesor titular no quiere tener menos 
« auditorio que el profesor extraordinario, quien no 
c< quiere tener á su vez monos que el doctor legens^ el 
« que hace esfuerzos por elevarse hasta aquéllos y aun 
<i por sobrepujarlos en la opinión de los estudiantes. 
<i Hed ahí cómo se buscan sin concursos y sin intrigas, 
<í los profesores en una Universidad de Alemania. » . . . 
« El resorte más esencial del mecanismo de una Uni- 
« versidad alemana es, después de la retribución de los 
<( alumnos, la distinción de los tres órdenes de profeso- 
«res. Ved como se dividen y á la vez se ligan feliz- 
<( mente los tres grados del profesorado ! El fondo, la 
<( raíz del profesorado, el plantel renovado sin cesar de 
« los profesores de una Universidad alemana, es la ins- 
« titucionde los jóvenes doctores que, bajo ciertas con- 
« diciones y la autorización de la facultad, son admiti- 
« dos á dar lecciones públicas. Todo hombre algo capaz 
« llega así ala enseñanza superior, pero ninguno sin dar 
« esperanzas por lo menos. Se le ensaya, pues, pero sin 
<( contraer obligaciones para con él, sin prometerle ni 
<c darle cosa alguna. Si no realiza con hechos 'positivos 
<( las esperanzas que había hecho concebir, atrayendo 
« alumnos y honrando la facultad que lo admitió, se 
« reconoce que se sufrió un error y jamás se le hará 
« profesor extraordinario; él mismo, después de algu- 
« nos años de ensayos infructuosos, no habiendo con- 
« seguido tener bastantes discípulos, y, por consecuen- 
« cia, ni formádose una renta considerable, se retira y 
« ensaya otra carrera. Si, al contrario, realiza las espe- 



72 MEMORIA 



<( ranzas que inspiró, si llega á tener muchos alumnos, 
<( si publica libros que excitan la atención, se le hace 
<( profesor extraordinario; y este título, que es indes- 
« tructible, lo alienta y lo conserva en la enseñanza, 
<( auxiliado por la pequeña renta fija que le correspon- 
« de. Continúa su éxito y le 'hace merecer el concepto 
« de un hombre importante: el Estado, que tiene inte- 
<( res en conservarlo, aumenta sucesivamente su renta 
« fija y lo nombra por fin profesor ordinario. No se da 
« nunca este título eminente á meras esperanzas que la 
« experiencia puede desmentir, y sí á pruebas prolon- 
<( gadas, á talentos reconocidos, á reputaciones he- 
<( chas. Es raro obtenerlo antes de cierta edad y no 
<( hay en Alemania un solo profesor ordinario que no 
« goce de celebridad más ó menos extensa; porque su 
« título es, precisamente, el precio de esta celebridad. 
« Los grandes resultados, públicos, sea en los cursos, 
« sea con los libros: hed ahí lo que nombra profesores 
« ordinarios en Alemania. Ábrese una gran concurren- 
ce cia en la multitud de los jóvenes doctores. El talento 
« gana los premios, con el auxilio del tiempo y de per- 
<( severancia. Tal es el verdadero concurso. ¿ Qué nue- 
<( va prueba puede necesitarse después de diez ó doce 
« años de éxito público ante toda la Alemania, y á \e- 
« ees ante la Europa entera ? Sin embargo, la edad y 
« el tiempo gastan el ardor y el talento; y el profesor 
« ordinario, llegado ya á la vejez, se abandona ó no si- 
<( gue. los progresos que diariamente hace la ciencia. 
« Después de haber sido innovador en la juventud, con- 
« cluye en ocasiones por ser rutinero. ¿ Qué sucede en- 
« tónces ? Sus oyentes, animados siempre por el espí- 
« ritu de su tiempo, abandonan las lecciones del profe- 



MEMORIA 73 



c( sor ordinario por las del extraordinario, ó aún por 
« las del Privat-docenty joven celoso, innovador, hasta 
« el exceso á veces; y la Universidad no sufre por la 
«decadencia de los que en otro tiempo la sirvieron 
« bien. )) 

La opinión que emitía Mr. Cousin en 1831, reprodu- 
cida hoy por los que se ocupan del actual profesorado 
de Alemania, cuya organización no ha experimentado 
modificaciones, es bastante autorizada y xíonvincente 
para que me abstenga de entrar en otros razonamien- 
tos. 

Agregaré sólo que el Proyecto no exije, como condi- 
ción para ser profesor del Ateneo, nacionalidad, sexo, 
color, ni grado ó título determinado, porque la compe- 
tencia científica y técnica no está necesariamente vin- 
culada á estos hechos. 

§ 7 

Los profesores libres están fuera del sistema que he 
descripto; pero el Proyecto asegura al Ateneo, sino los 
medios de llegar á tenerlos muy buenos, por lo menos 
los de no tener en calidad de tales á quienes no le con- 
vengan. Los disertadores no son susceptibles de seme- 
jante organización. Sin embargo, como ha de haber 
muy pocos que no sean profesores regulares, es casi 
seguro que las más de las conferencias han de satisfa- 
cer bajo el punto de vista de la ciencia y del método, si 
este Proyecto se adopta y se cumple, siquiera sea en 
sus bases capitales. 

§8 
Como el objeto que me propongo al instituir las 



74 



MEMORIA 



conferencias, es el de difundir el conocimiento de las 
ciencias y de las artes en todas las clases populares, 
j á la vez mantener viva la buena fama del Ateneo y 
obligo á todos los profesores á que den, cada uno, va- 
rias conferencias en el año, sobre la materia que en- 
señan. De este modo no. habrá semana en que el pue- 
blo no sea invitado á oir una ó dos disertaciones; los 
temas serán muy variados; la variedad de las opi- 
niones aumentará su interés y llegará á ser el Ateneo 
la institución que más continuadamente preocupe la 
atención pública. Así merecerá protección general, su 
enseñanza podrá gozar de gran crédito, y el honor que 
reciban sus profesores y alumnos con sólo serlo, ha- 
rá que aumente el número de unos y otros y que la 
prosperidad crezca sin cesar. 

VI 



ESTUDIANTES 

§1 

Algo más es necesario para que la enseñanza sea 
proficua, y ese algo es el buen alumno. Nuestras cos- 
tumbres no son las más aparentes para formar estu- 
diantes aprovechados : no se requiere ninguna condi- 
ción de edad ni de preparación, sea para iniciar, se.a 
para continuar los estudios segundarios, puchos los 
empiezan á los nueve, diez ú once años ; los más, sin 
tener los conocimientos que son indispensables para 
entender las explicaciones del profesor, y sin el des- 
arrollo mental qué el grado de los estudios requiere. 
De ahí que corran los años sin que nada aprendan, 
si el profesor se mantiene á la altura de su deber, ó 



MEMORIA 75 



que el profesor tenga que descender al grado de la es- 
cuela elemental y conservarse en él, si desea que sus 
discípulos aprovechen el tiempo de alguna manera. En 
ambos casos se rebaja tanto la comprensión de la en- 
señanza segundaria, que con frecuencia desaparece 
para dejenerar en la primaria; y, aun esto, con imper- 
fecciones lamentables. 

Por ser la instrucción segundaria un desarrollo de 
la primaria, requiere que el joven sepa, al concurrir 
por primera vez á las aulas del Ateneo, cuanto se en-, 
seña en las escuelas de primero , segundo y tercer 
grado, pues que, á no ser asi, se encontraría con una 
distancia insalvable entre los conocimientos que trae 
y los que empieza á adquirir; requiere el grado de vi- 
gor mental indispensable para abordar las cuestiones 
que desde el primer dia tendrá que resolver, y, como 
ese vigor se manifiesta en una edad media .determina- 
da, debe justificarse que ya el alumno ha cumplido es- 
ta edad; requiere, por fin, que en cada uno de los años 
siguientes al primero del curso general, tenga, no sola- 
mente los conocimientos que han debido preceder se- 
gún el orden establecido, sino también el desarrollo y 
los hábitos mentales sin los cuales no se puede seguir 
satisfactoriamente el progreso de los estudios. Luego, 
si la enseñanza del Ateneo ha de dar los resultados 
que se desean, es necesario qué los estudiantes satis- 
fagan todas estas condiciones. 

§ 3 
Pero hay jóvenes para quienes será difícil cumplir- 



76 MEMORIA 



las; y otros muchos que, por los hábitos indisciplina- 
dos que han contraido, no querrán someterse á tal 
orden de cosas, aunque puedan. La situación de todos 
estos es incohipatible con los intereses del Ateneo, 
que no son otros que los de una enseñanza eficaz; 
pero no hay razón bastante para excluirlos de un mo- 
do absoluto del número de los asistentes á las clases, 
siempre que se establezcan distinciones suficientes, en- 
tre los que estudian con regularidad y los que nó. 

Estas consideraciones me han inducido á admitir do& 
clases de estudiantes : — La una compuesta de per- 
sonas que siguen el curso general con toda la regula- 
ridad requerida por el éxito de la enseñanza; que . no 
pueden ingresar en la Sección de Estudios antes de los 
catorce años de edad y deben probar su preparación en 
un examen escrupuloso; que deben cursar á la vez to- 
das las materias indicadas para cada año y no pueden 
pasar de un año á otro sin haber sido aprobadas en el 
examen anual de todas las asignaturas cursadas; y 
que no pueden inscribirse para cualquiera de los años 
posteriores al primero, si no han ganado en el mismo 
Ateneo los años anteriores, ni obtener certificado de 
suficiencia, sino después de un severo examen de egre- 
so . — La otra clase de estudiantes, compuesta de per- 
sonas que no están sujetas á ninguna de estas reglas; 
que pueden elejir la materia que gusten sin probar que 
están preparadas para estudiarla; que pueden asistir 
ó no asistir, tomar ó no tomar parte activa en las lec- 
ciones, ingresar y despedirse cuando quieran, etc. Los 
primeros son los únicos á quienes el Ateneo considera 
y llama sus alumnos; los segundos no tienen el dere- 
cho de llamarse tales : son meros oyentes y si bien tienen 



MEMORIA 77 



durante la lección los mismos derechos que los alum- 
nos. El Ateneo responde del adelanto de éstos, por cu- 
ya razón he reglamentado rigurosamente cuanto á ellos 
se refiere ; pero no responde del adelanto de los otros, 
quienes son los responsables únicos^ de su propia con- 
ducta. 

§4 

Así concilio el interés del Ateneo con la voluntad de 
Jos que no quieren someterse á las condiciones razona- 
bles del estudio. Tan grande diferencia entre las facul- 
tades de que gozan los oyentes y las concedidas á los 
alumnos, daría lugar á que éstos fueran muy pocos y 
aquéllos muchos (á pesar de que jamás se acercarán 
los progresos del estudiante voluntarioso á los que rea- 
lice el metódico y ordenado), si tales diferencias no fue- 
ran neutralizadas por ventajas positivas que vinieran á 
favorecer exclusivamente al alumno. Esta considera- 
ción me ha inducido á declarar en su beneficio algunos 
derechos importantes, capaces de decidirlo á preferir la 
condición de tal, por poco que le interesen su porvenir 
y su reputación. 

§5 

Los que asisten á las clases libres no son considera- 
dos tampoco alumnos del Ateneo, y sí oyentes ; pero 
sus facultades y obligaciones no son precisamente las 
mismas de los que con igual nombre asisten á los 
cursos regulares, sino las que cada profesor establezca 
en su clase, en armonía con las disposiciones generales 
del Reglamento y previa aprobación de la Junta Direc-. 
ti va. 



78 MEMORIA 



VII 

ADMINISTRACIÓN 

§1 

La buena administración de la enseñanza requiere 
que se instituya para ella una Sección especial, como 
se han instituido ya en el Ateneo para algunas ciencias, 
con dirección propia. La razón de esto me parece ob- 
via. ¿Por qué los Estatutos disponen qué se crearán 
secciones separadas para cada rama de los conocimien- 
tos, servida cada una por una Comisión Directiva? Por- 
que así podrán los socios dividirse en grupos, consul- 
tando su saber, su vocación, ó su conveniencia, y dedi- 
car los esfuerzos al progreso particular de la ciencia en 
cuya sección se inscriban. Dividir el trabajo, es facilitar 
el progreso. Y si el Ateneo ha pensado que la sola Jun- 
ta Directiva no bastaría para administrar debidamen- 
te los múltiples objetos de la sociedad, y que cada uno 
de estos objetos debería ser administrado por perso- 
nas consagradas con especialidad á él, ¿ cómo no pen- 
s^v que iguales ó mayores necesidades tiene la admi- 
nistración de la enseñanza? Suficiente me parece enun- 
ciar este pensamiento, para que los socios del Ateneo 
se aperciban de que no hay razón para excluir la rama 
de estudios del plan general de la institución, y de que, 
por lo contrario, si hay en sus fines uno que necesite 
absolutamente atención particular, ése es el que me 
ocupa, por la suma dificultad del asunto, por la varie- 
dad de servicios que requiere y por la trascendencia de 
•los efectos que deberá producir. Por tanto, he proyecta- 
do una nueva sección del Ateneo, denominándola Sec- 



MEMORIA 79 



cion de Estudios y á cuya creación no se oponen los Es- 
tatutos sociales. 

§2 

Esta sección debería «er administrada por una Comi- 
sión ó Junta Directiva, un Cuerpo de Profesores, un 
Rector, un Vice-rector, un Tesorero, un Bibliotecario, 
un Guardador de objetos é instrumentos de enseñan- 
za, un Secretario, un Sub-secretario, los Profesores, 
un Bedel, un Portero, dotados todos- de aptitudes y 
condiciones especiales. Pero no he podido ajustar el 
Proyecto á mis ideas en esta parte, porque he encon- 
trado serios obstáculos en el Reglamento del Ateneo. 
Establece en el artículo 16, inciso 3. ^ , que «compete á 
la Junta Directiva ejercer la superintendencia, atender 
al mantenimiento y promover la creación de cátedras», 
cuya disposición se repite en el capítulo IX, destinado á 
las cátedras y agregando que « la Junta Directiva las di- 
rige; que ella designará las personas que deban regen- 
tearlas, las suspenderá, reemplazará interinamente y 
lasu destituirá; y que además formulará el reglamento 
en que se determine el modo y forma en que deben 
constituirse y funcionar las cátedras». El artículo 10 
prescribe que el Presidente, el Vice, el Secretario, el 
Tesorero y el Bibliotecario han de ser miembros de la 
Junta Directiva; y el capítulo X reglamenta la bibliote- 
ca, que por los Estatutos debe ser común de todas las 
secciones y ha de estar á cargo de la Junta Directiva. 
Todas estas disposiciones me han impedido organizar 
la Sección de Estudios como debiera; pero creo haber 
sacado de la organización actual del Ateneo cuantas 
ven t aj as he podido . 



L 



80 MEMORIA 



^ 3 

Así, encargo á la Junta Directiva de la dirección su- 
prema de los estudios, conservándole, por consecuen- 
cia, sus facultades y reglamentándolas; su Presidente 
será el Rector; su Vice-presidente será el Vice-rector; 
y serán su Tesorero y Secretario los de la Sección de 
Estudios; cada uno de cuyos funcionarios conserva las 
.atribuciones que le da el Reglamento general, y reci- 
be otras apropiadas á las necesidades de la nueva sec- 
ción. Creo los demás funcionarios indispensables que 
no han sido previstos por Ios-Estatutos ni por el Regla- 
mento del Ateneo, con excepción del Bibliotecario, del 
Guardador y del Portero, que he omitido obligado por 
la necesidad de hacer economías, y en consideración á 
que la Sociedad tiene ya quien desempeñe estos servi- 
cios en común para todas las secciones. No obstante, 
previendo que podrán ser necesarios más tarde esos ú 
otros empleos, autoriza el Proyecto á la Junta Directi- 
va para que los instituya y nombre las personas que 
hayan de desempeñarlos. 

Entre las creaciones que proyecto hay una que me- 
rece atención especial: es el Sub-secretario. La lec- 
tura del trabajo que adjunto hará comprender que las 
atenciones de la secretaría son muchas y delicadas; 
que requieren toda la dedicación de una persona apta; 
y que esta persoiía no puede ser el Secretario del Ate- 
neo, sea porque le falten algunas de las condiciones 
personales necesarias, sea porque lo honorífico del 
cargo no le permita contraer toda su atención y todo 
su tiempo á tarea tan laboriosa. Ante las necesidades 
de la Secretaría y los preceptos del Reglamento gene- 



MEMORIA 81 



, ral del Ateneo, no he hallado otra solución satisfactoria 
que la de crear un empleo, retribuido, destinado á 
auxiliar al Secretario, y con algunas facultades propias 
que no perjudican, en mi concepto, la prescripción re- 
glamentaria de los Estatutos. 

§4 

Así organizado el servicio de la Sección de Estudios, 
habrá defectos, cuya gravedad no debo ocultar. Las 
funciones de la dirección y las del Rector ó Vice son 
tales, que requieren en quienes las desempeñan vasta 
y sólida instrucción científica y literaria, conocimiento 
perfecto del arte de la enseñanza, conciencia de los fi- 
nes á que se dirije la Sección de Estudios y de los de- 
beres que ese fin impone á todos los funcionarios, y 
rectitud y firmeza de carácter suficientes para emplear 
los medios más eficaces. El rectorado exije, ademas, 
hombres activos, celosos en grado excepcional, de mo- 
do que su acción y su vigilancia no falten un solo dia, 
sobre todo mientras las prácticas no lleguen al grado 
de perfección propio del estado normal que el Proyec- 
to presupone. La Tesorería exije dedicación y escrupu- 
losidad; y la Secretaria, servicio asiduo, instrucción 
extensa, carácter serio, juicio recto, competencia en la 
contabilidad y el tacto especial que dá autoridad á los 
hombres. No es probable que concurran, no digo to- 
das, ni las principales de estas cualidades en el perso- 
nal de las Juntas Directivas del AtencD, porque se 
hacen las elecciones gin tener en cuenta otras necesi- 
dades que las de la Dirección general de la sociedad, 
prescindiendo de las especialísimas circunstancias que 
se crean con la existencia de la Sección de Estudios. 

6 



82 MEMORIA 



Por otra parte, la Junta se renueva todos los semes- 
tres, y con ella el Presidente, el Tesorero y el Secreta- 
rio, cuando las conveniencias de la administración de 
la enseñanza aconsejan que, particularmente estos dos 
últimos funcionarios y el Rector, permanezcan en el 
desempeño del cargo durante varios años, tanto por- 
que no podrán adquirir la pericia necesaria sino des- 
pués de algún tiempo de ejercicio y de experiencia, 
cuanto porque de la identidad de personas depende la 
unidad de la dirección y de los trabajos que le están su- 
bordinados, y la estabilidad de todo el orden adminis- 
trativo, tan indispensable en establecimientos del gé- 
nero del que me ocupa. No es tampoco indiferente el 
origen de los funcionarios. La Junta es elegida por los 
socios del Ateneo, cosa la más natural hasta ahora; 
pero cuando esa Junta sea la que dirija los estudios, 
su elección por los socios equivaldrá á que los alumnos 
y oyentes de las clases elijan los directores de la en- 
señanza, al Rector, al Tesorero y al Secretario; pues 
es sabido que la parte activa de la Sociedad está fir- 
mada principalmente por jóvenes de catorce á dieci- 
nueve años, y no es de dudarse que una mayoría de 
esa juventud será de estudiantes del Ateneo. E§te he- 
cho es poco favorable á la Sección de Estudios, pues- 
to que no podrá llegar á un alto grado de prosperidad, 
ni influir con su ejemplo en los progresos de la ense- 
ñanza segundaria, mientras los que elijan las autori- 
dades administrativas no tengan condiciones capaces 
de asegurar todo el acierto deseable. 

§5 

Juzgo que si el Ateneo quiere que su Sección de Es- 



MEMORIA 83 



tudios sea lo que puede ser, debe apresurarse á refor- 
mar los Estatutos y el Reglamento en el sentido de que 
no estorben la buena organización de la enseñanza; y 
que, dado este paso, deben reglamentarse las funcio- 
nes administrativas de aquella sección de modo que no 
dependan los funcionarios; en su origen, de la juventud 
que asiste á las clases, ni tengan nada común con la 
Junta Directiva en el ejercicio de su ministerio. Esta 
Junta tendría, hecha la reforma, las altas atribuciones 
de autoridad suprema que en el Proyecto confiero por 
necesidad á los miembros del Ateneo, y algunas otras 
que reservo á la dirección inmediata de la Sección de 
Estudios. Si me fuera perm^itida la comparación, diría 
que esta y las demás secciones del Ateneo deberían go- 
zar en cierto modo la autonomía que corresponde á los 
Estados en una constitución federal, y que la Junta Di- 
rectiva debería ocupar el puesto del Congreso y de la 
Suprema Corte. 

VIII 

GASTOS Y RECURSOS 

Hasta ahora los funcionarios superiores y los profe- 
sores han servido gratuitamente al Ateneo. Estoy se- 
guro de que todos han hecho generosamente cuanto 
han podido; pero también lo estoy de que ese servicio 
ha estado ca^i siempre muy lejos de ser lo que debe ser 
para que queden satisfechas las necesidades de la ins- 
titución. Suele suceder que quienes se consagrarían 
eficazmente al desempeño de un cargo, no se hallan en 
circunstancias aparentes para aceptarlo sin remunera- 



34 MEMORIA 



cion; y que quienes así lo aceptan no pueden dedicarte 
más esfuerzos ni tiempo que los que les sobra, después 
de cumplir las obligaciones que contraen á título one- 
roso- Ya porque se sabe esto, ya porque no es k) más 
fácil exijir á quien no se paga, se tolera el mal servicio 
de los bien intencionados, yél sistema no produce otro 
resultado que la relajación de todos los vínculos, el des- 
crédito dentro y fuera del cuerpo social y, por fin, la di- 
solución. El Ateneo ha experimentado ya en parte es- 
tas consecuencias: la prensa ha anunciado la clausura 
de algunas clases, por falta de profesores . Mayor fuera 
la verdad, si se hubiera agi^gado: gratuitos. 

§2 

No hay derecho para pedir servicios gratuitos á na- 
die, y tampoco hay, según se vé, conveniencia. Pienso 
por esto que el Ateneo debe pagar el trabajo de todos 
los funcionarios de la Sección de Estudios, si aspira á 
que esta tenga una existencia regular y próspera. Sé 
que tal cosa no es posible por ahora, j>orque carece de 
las rentas que serían indispensables y porque el Regla- 
mento prohibe pagarlos; razón por la cual establezco 
que los miembros de la Junta Directiva, el Rector, el 
Tesorero y el Secretario desempeñarán gratuitamente 
sus empleos, aunque convencido de que ese desempe- 
ño será excesivamente defectuoso; pero no puede pres- 
cindirse de pagar á todos los profesores, al Sub-secre- 
tario y al Bedel, so pena de imposibilitar la realización 
del pensamiento que nos preocupa. Ademas, no sería 
tolerable la enseñanza, y menos en el Ateneo, si se hi- 
ciera sin aparatos, instrumentos y objetos de observa- 
ción; hay que comprarlos tan buenos y tan completos 



MEMORIA 85 



como el estudio lo requiere indispensablemente. De lo 
que se sigue que no puede existir la Sección de Estu- 
dios, si no se gastan sumas considerables de dinero en 
profesores, empleados y materiales de enseñanza. 

§3 

« No hay fondos, se me dirá, ni de donde sacarlos. » 
Preveo la objeción. No se me oculta que esta dificultad 
es grave, desde que el Ateneo no tiene otra renta que, 
la cuota mensual de sus asociados, y aún ésta, poco 
más que bastante para cubrir su presupuesto de gastos 
ordinarios. Pero hay que abordar el problema, y tratar 
de resolverlo. 

Recurrir al aumento de la cuota mensual de los so- 
cios, es ineficaz y arriesgado; pedir recursos á los que 
asisten á las conferencias públicas, sería reducir mu- 
cho su número, limitar el éxito moral, sin satisfacer el 
propósito económico; esperarlos de espectáculos que 
otros organicen á favor del Ateneo, es confiar el porve- 
nir de la empresa á eventualidades que, aún cuando 
fueran felices, serían insuficientes; combinar prudente- 
mente algunos de estos medios, es algo que puede in- 
tentarse con utilidad, pero que no puede ser la base de 
un plan financiero permanente. 

§4 

Meditado todo lo que me ha parecido digno de to- 
marse en cuenta, he creido que, sin perjuicio de desti- 
narse á la Sección de Estudios la parte de los recursos 
generales del Ateneo de que '' se pueda disponer, y de 
ocurrir de cuando en cuando á los medios extraordina- 
rios que acabo de enumerar, deben crearse para aque- 



86 MEMORIA 



lia sección rentas especiales y continuas, y que estas 
rentas deben tener el siguiente origen : un derecho de 
inscripción que pagarán todos los oyentes de las cla- 
ses regulares y libres; una cuota mensual por cada ma- 
teria que estudien los oyentes de esas clases y los 
alumnos; un descueiíto proporcional que se hará á las 
mensualidades que correspondan á los profesores; las 
multas que paguen los funcionarios con arreglo al re- 
glamento; y las donaciones que se hagan especial- 
mente para la Sección de Estudios. 

§5 

El pago del derecho de inscripción y de la cuota men- 
sual es de todo punto necesario, porque sin él no hay 
que pensar en ninguna enseñanza seria. Sé que la ju- 
ventud asociada al Ateneo se ha opuesto antes de aho- 
ra á una resolución análoga, aduciendo como razón 
principal que ella importaría convertir la sociedad en 
una entidad mercantil. No le veo á este argumento, 
aunque fuera, verdadero, ningún inconveniente. ¿Des- 
de cuándo acá es inmoral el comercio que consiste 
en cobrar un precio módico por enseñar? Si se me- 
dice que es más halagadora la enseñanza gratuita, no lo 
negaré; pero habré de observar dos cosas. Primera: 
que esa gratuidad es aparente, porque, si no hacen el 
gasto los alumnos y los oyentes, lo hacen los socios 
del Ateneo 6 los profesores, en beneficio de aquéllos. 
Y, producido el hecho oneroso en un lado ú otro, ¿qué 
es más moral: que paguen el servicio quienes no. lo reci- 
ben, en favor 'de una mayorísi pudiente ^ 6 que lo paguen 
los pudientes que lo gozan? La respuesta no puede ser 
más que una. Segunda observación: que se hágala 



MEMORIA ' 87 



gracia cuando es posible hacerla, pase, aunque en mu- 
chos casos sea inmoral; pero ¿cómo empeñarnos por 
hacerla, cuando evidentemente es imposible? Esto no se 
comprende, porque no es razonable. El Ateneo no pue- 
de enseñar bien, ni regular, gratuitamente, porque le 
faltan los medios; luego, es obvio el partido que se ha 
de tomar: ó enseñar cobrando un precio, ó no enseñar. 
No hay término medio. Si lo primero no se quiere, la 
consecuencia forzosa será lo segundo; y ¿qué harán en- 
tonces los que resisten la paga? Ir á pagar á otra parte, 
quizás mucho más y por menos fruto. 

§6 

La enseñanza remunerada es una necesidad imperio- 
sa, tratándose del Ateneo; pero no es esa su única ra- 
zón. Comparando la conducta de los jóvenes que asis- 
ten á la Universidad con la de los que asisten á los co- 
legios particulares, he notado que generalmente apro- 
vechan éstos mejor que aquéllos su tiempo, aún cuando 
sean externos y en nada influya el orden interno de los 
establecimientos privados. Esa diferencia de aplicación 
tiene por causa principal la diferencia de precio. Nada 
pagan los estudiantes en la Universidad; miran la en- 
señanza pública como cosa barata, y la malgastan. 
Los padres no sienten el sacriñcio pecuniario, y descui- 
dan la conducta de sus hijos. Pero como se paga la 
enseñanza de los colegios, los jóvenes no son indife- 
rentes á este hecho, se creen más obligados, y los pa- 
dres no pierden de vista el modo cómo se aprovechan 
sus desembolsos; de lo que resulta el mayor éxito de la 
enseñanza. Se concibe con motivo de estos hechos que 
el pago de los estudios tiene toda la importancia de una 



88 MEMORIA 



cuestión de disciplina interna, que merece la más seria 
atención. 

§■7 

Esta es la causa principal porque en Alemania se ha 
proscripto de hecho, desde hace muchos años, la ense- 
ñanza gratuita. Después de hablar Mr. Cousin de la or- 
ganización del profesorado en las Universidades alema- 
nas, continúa t — « Agregad á esta ventaja la que me pa- 
« rece decisiva: es que los estudiantes -siguen con mu- 
« cho más celo y asiduidad los cursos que pagan. Entra^ 
« nosotros, en nuestras facultades de ciencias y letras, 
« se abren las puertas á todo el mundo, y entra el qué 
#c quiera, sin pagar nada : esto parece admirable al pri- 
« mer golpe de vista, y digno de una grande nación; 
« pero ¿ sabéis lo que de ahí resulta ? Desde luego un 
« auditorio semejante no es otra cosa que una platea 
« de teatro; se entra en ella y se sale en medio de una 
« lección; se viene una vez para no volver más, si el 
« profesor no nos halaga el oido; se le escucha con dis- 
« tracción y en general hay más aficionados que ver- 
« daderos estudiantes. Por otra parte, el profesor, que 
« no pierde su óbolo por conducirse mal, se abandona 
« y dá á sus lecciones bastante poco interés. O bien ama 
« la gloria, tiene una gran reputación que cuidar, y es 
<( de temerse entonces que desesperando de tener un - 
« auditorio serio, aspire á tenerlo al menos numeroso. 
« En tal caso no es la ciencia lo que más importa; se 
« dicen cosas bellas y se proporciona el auditorio. Hay 
« en las grandes muchedumbres no sé qué ascendien- 
« te casi magnético, que subyuga los ánimos de más 
« fortaleza; y tal hombre, que habría sido un profesor 



MEMORIA 89 



ii serio é instructivo para una centena de estudiantes 
« aplicados, decae en ligero y superficial con un audi- 
« torio superficial y ligero. En fin, ¿ qué le queda á está 
« muchedumbre de la enseñanza que ha seguido gra- 
í( túitamente ? Una impresión confusa que puede tener 
« cierta utilidad, como la impresión más ó menos viva 
<c que deja en el teatro un drama honesto é interesante. 
« Pero ¿ qué es todo esto comparado con la laboriosa 
« asiduidad de cincuenta ó cien alumnos que habiendo 
« pagado previamente las lecciones de un profesor, las 
« siguen empeñosos, las extractan, las discuten y tra- 
« tan de comprenderlas, porque sin esto habrían perdi- 
« do su tiempo y su dinero ? Es necesario que los es- 

,« tudiantes paguen algo y no se necesita entre 

« nosotros sino transportar esta costumbre de los co^ 
« legios á las universidades; » 

En Inglaterra se remunera también la enseñanza se- 
gundaria, generalmente. Para que se juzgue á cuánto 
asciende el gasto de cada alumno externo, citaré el 
Holgóte Seminar y , establecido en York bajo la direc- 
ción de M. Mosley, por cuya enseñanza, que está lejos 
de ser completa, paga cada estudiante la suma de 9 
guineas y 19 shillings por año, que equivalen á más de 
% 5.50 por mes. En Estados-Unidos se paga asimismo 
este grado de la enseñanza. Los precios varían mucho, 
por razón de la cantidad de materias que se enseñan, y 
por otras causas que no hay para qué examinar; pero 
citaré el instituto tecnológico de Boston, en que se paga 
de 100 á 150 doUars por año, y la escuela científica de 
Lawrence, en Cambridge, que cobra 250 á SOOdoUars 
(que corresponden á más de $ 25.00 ó de $ 30.00 men- 
suales). Los precios más módicos son los del colegio 



L 



90 MEMORIA 



de Darmouth ( de 57 á 63 dollars.), del colegio de Ha- 
milton ( 75 doUars), del colegio de Yale (85 doUars). 

Se vé, pues, que la enseñanza retribuida es nó sólo 
una necesidad especial del Ateneo, y un medio discipli- 
nario importante, sino también un-hecho que tiene ásu 
favor la autoridad de las naciones más adelantadas y 
más poderosas del mundo. 

§8 

Los colegios cobran mensualmente por cada materia 
el precio de cuatro pesos, término medio. La Sección 
de Estudios puede asegurar su existencia cobrando una 
cuota que no baje de un peso, ni exceda de dos, según 
sea crecido ó escaso el número de los estudiantes. Esos 
son los límites que he señalado. El alumno tendrá que 
pagar en el primer año de tres á seis pesos mensuales, 
y en los otros cinco, de cuatro á ocho, pues que está 
obhgado á cursar tres y cuatro materias simultánea- 
mente. Ese gasto puede hacerse con comodidad por los 
más de nuestros estudiantes; pero ¿hay quienes no 
puedan ó no quieran invertir todo ese dinero ? Se hacen 
oyentes en tal caso; cursan el número de materias 
proporcionado á los gastos que quieran hacer y redu- 
cen su presupuesto hasta uno ó dos pesos, si así les 
conviene, cuya suma es fácilníente pagable por todos 
los que emprenden estudios segundarios. ¿Hay excep- 
cionalmente pobres de solemnidad? Se admiten dos en 
cada clase, pero á condición de que sean alumnos y de 
que se ccMiduzcan bien, pues no es justo que se malgas- 
ten las gracias que se hagan. La cuota de inscripción 
es también riiuy módica, se paga por año, y están dis- 
pensados de ella los alumnos en consideración á la 



MEMORIA 91 



cuota fija que tienen que pagar y, sobre todo, por dar un 
motivo para que los estudiantes propendan á regulari- 
zar sus estudios. 

§9 

Los sueldos del Sub-secretario y Bedel son fijos, y, 
sin duda, los menos importantes. Los que más valen 
son los del cuerpo de profesores, que, ya he dicho, 
deben ser proporcionados al número de asistentes que 
tíonsigan. Es necesario que se paguen con religiosa 
puntualidad, y, para esto, que alcancen seguramente las 
entradas. Por conseguir estos resultados he estableci- 
do que las cuotas mensuales se adjudiquen al profesor 
á cuya clase correspondan los contribuyentes, y que el 
pago se haga con anticipación. De este modo sabe ca- 
da maestro que nadie burlará su derecho, y que gana 
precisamente lo que abonan los alumnos y oyentes que 
consiga tener. El Ateneo satisfará á todos, no se atra- 
sará en los pagos, y retribuirá en proporción de los 
méritos. Por su parte los profesores tendrán interés en 
acreditar su enseñanza, porque cuanto más se acredite 
la Sección de Estudios, más éxito obtendrá en la com- 
petencia que haga á los establecimientos de igual géne- 
ro, más alumnos y oyentes concurrirán á cada clase, 
y más ganará el profesor que la dirija. A fin de que nada 
influya en este resultado si no es la aptitud del profeso- 
rado, he establecido que las cuotas sean iguales para 
todos, y he prohibido severamente á los profesores que 
hagan dispensas á los que concurran á sus clases. 

§ 10 
Provisto lo necesario á la remuneración de los pro- 



92 MEMORIA 



fesores, he debido crear fondos para la compra de ma- 
teriales de enseñanza. He establecido que se haga, con 
este fin, un descuento progresivo al haber mensual de 
los profesores. Insignificante al principio, aumentará 
su valor con la acumulación, y podrá llegarse en pocos 
años á dotar á la Sección de Estudios de cuanto le haga 
falta para satisfacer cumplidamente su objeto. 

§11 

Puesto que la remuneración de los maestros proce- 
de toda de lo que pagan sus estudiantes, y que ellos 
contribuyen ala formación de las colecciones de objetos 
é instrumentos de enseñanza, es de la mayor importan- 
cia que los fondos no estén sujetos á las vicisitudes por 
que pueda pasar el Ateneo, ni se confundan con la caja 
general de la sociedad, y que todos los interesados en 
ellos tengan las mayores seguridades de que será in- 
vertido escrupulosamente hasta el último centesimo. 
A este propósito responde la creación de la caja parti- 
cular de la Sección de Estudios y la prolijidad con que 
he reglamentado todo lo que se refiere al movimiento 
de valores. He deseado establecer seguridades, no so- 
lamente en las condiciones personales de los funciona- 
rios, sino también en el modo como estos han de admi- 
nistrar. Creo difícil que defraude un funcionario cual- 
quiera, sin que se aperciba del fraude otro funcionario; 
y la confabulación debería ser tan extensa para que se 
pudiera encubrir el fraude, que no es probable, por el 
número y la calidad de las personas que habían de com- 
prometerse. Tal vez no sean necesarias por el momento 
algu.nas de las disposiciones preventivas del Proyecto, 
porque se cuenta con un personal honrado y porque los 



MEMORIA 93 



valores no son bastante cuantiosos para inducir á ma- 
las acciones; pero hay que tener presente que la Sec- 
ción de Estudios ño se crea para tres, ni para diez años; 
y que lo que ahora tiene poca importancia, puede tener- 
la mucha en años posteriores. Por un lado, conviene 
no reformar con frecuencia las disposiciones reglamen- 
tarias; por otro, nunca se peca por exceso de seguri- 
dad. Cuantas más se den, más confianza se inspira- 
rá. A nadie puede ocultarse la importancia de este 
hecho. 

IX 

DISCIPLINA 

§ 1 

La disciplina es una de las necesidades más sentidas 
en nuestros establecimientos de enseñanza. Las auto- 
ridades que los administran no obedecen á reglas fijas, 
sino excepcionalmente, por la deficiencia pasmosa de 
los reglamentos. Su voluntad es la única ley; y esa vo- 
luntad carece de estabilidad por la frecuencia con que 
se sustituyen las personas en parte, y sobre todo por el 
influjo que ejercen los intereses extraños, por la sobra- 
da indiferencia con que se miran las cuestiones de or- 
den interno, y por el sentimiento de laxitud que se ha 
extendido á la mayoría de los caracteres llamados á 
ejercer funciones directivas. La indisciplina ha descen- 
dido, naturalmente, de las altas á las bajas regiones, y 
se ha difundido el hábito del desorden á los estudiantes 
y aún á las famihas, que no se alarman ya por el espec- 
táculo que presentan nuestros más autorizados centros 
de enseñanza segundaria y superior. 



L.. 



94 MEMORIA 



§2 

Los males que de aquí recibe la instrucción popular 
son incalculables, y urge ponerles un remedio, ó, por 
lo menos, esforzarse por remediarlos. El Ateneo, que 
no está exento del todo de los vicios que he señalado, 
debe ser de los primeros en reaccionar con firmeza, por- 
que así lo requiere imperativamente el lugar espectable 
que se ha conquistado, porque es una suprema condi- 
ciqn del éxito de sus propósitos, y porque, destinada á 
servir de ejemplo á las instituciones de su clase y espe- 
cialmente á la Universidad, debe afanarse por que su 
influencia sea tan moralizadora como conviene á los 
progresos de la civilización uruguaya. 

§ 3 

Este interés de moralizar, que sugiere la mayor parte 
de niis pensamientos, me ha inducido á tratar con espe- 
cial cuidado el Título VI del Proyecto, dedicado exclu- 
sivamente á la disciplina. Reglamento la conducta de 
la Tesorería, de la Secretaría y de las clases,- de modo 
que todo se haga con orden,, que de todo quede cons- 
tancia precisa, clara y metódica. Nada importante dejo 
expuesto al arbitrio mudable, á la lijereza ó impericia 
de los funcionarios, y en las reglas que dicto compren- 
do hasta la forma de los libros, convencido de que por 
serla contabilidad una de las.primeras condiciones del 
buen orden, debe ser escrupulosamente llevada. Enu- 
mero en seguida los actos ilícitos y los actos nulos que 
he podido prever, e.stablezco las penas, prescribo la 
obligación de reparar Tos daños, instituyo un cuerpo ge- 
rárquico de jueces, doy reglas de procedimiento y pre- 



MEMORIA 95 



<t 



veo los casos en que haya que sustituir funcionarios; en 
una palabra: doy forma á un pequeño código penal-ad- 
ministrativo, en que someto á todas las personas de la 
Sección de Estudios, desde el más alto funcionario de 
la Junta Directiva hasta el último de los estudiantes, 
á preceptos capaces de reprimir cualquiera irregulari- 
dad, sin que por eso merezcan el calificativo de draco- 
nianos. Nadie será juez y parte, los acusados podrán 
defenderse ante su juez, los procedimientos esenciales 
no serán arbitrarios, ni las penas el fi^uto de pasiones, 
de influencias ilegítimas ó de circunstancias accidenta- 
les. He hecho cuanto he podido por asegurar el orden 
y la justicia. 

§4 

Una cuestión fundamental he tenido que resolver an- 
tes de emprender la redacción del Título de que hablo, 
que reclama algunas líneas de esta Memoria. ¿Qué es 
lo más conveniente : que se deje al prudente arbitrio de 
las autoridades la apreciación de la calidad y gravedad 
de los hechos que afectan á la disciplina, así como el 
señalamiento y graduación de la pena en cada caso, 
omitiendo toda regla á este respecto; ó que se especifi- 
quen los hechos ilícitos y se enumeren las penas co- 
rrespondientes, de modo que las autoridades no puedan 
hacerotracosaque juzgar y penar aplicando estricta- 
mente las disposiciones reglamentarias relativas á cada 
caso? Esta última doctrina tiene una grande ventaja: 
las personas saben con exactitud cuáles son los hechos 
de que deben abstenerse y las penas en que incurren, si 
faltan, y los jueces no pueden ser arbitrarios; pero es 
sumamente dificíl ó imposible hacer una enumeración 



96 MEMORIA 



completa de los hechos, sus circunstancias y sus penas, 
y fatiga excesivamente la memoria; por cuyas causas 
se frustran en parte los efectos que se buscan. En cam- 
bio, la primera doctrina no peca por enumeraciones 
imperfectas, ni por exceso de trabajo mnemónico; pero 
hace incierta la posición y responsabilidad de las per- 
sonas, y convierte á los jueces en verdaderos tiranos. 
Si éstos son crueles, iracundos ó vengativos, hacendé 
los estudiantes víctimas suyas; si son débiles, indife- 
rentes ó desordenados, pervierten la disciplina y arrui- 
nan la institución. 

§5 

He debido precaver al Ateneo contra los vicios y peli- 
gros de uno y otro sistema, y creo haber salvado los 
inconvenientes adoptando uno mixto. He definido en 
un artículo, con toda la generalidad posible, lo que es 
ilícito; y en otro he' facultado la represión discrecional. 
Estas son las reglas generales. Pero hay que poner un 
límite á estas generalidades, por dos razones. Como ya 
he dicho, está relajado entre nosotros el sentimiento de 
la disciplina y estamos harto acostumbrados á tener 
consideraciones con ciertas personas, sea por el con- 
cepto que de ellas tenemos, ó por el empeño que proce- 
de de tal ó cual.oríjen, lo que es causa muy jfrecuente de 
que no se vea el delito donde existe, ó de que se atenúe 
en términos que equivalen á la impunidad. Otras ve- 
ces nos encontramos con espíritus que no se ofuscan 
bajo la acción de sentimientos dados, que ven con- 
claridad lo real de las cosas, pero que no tienen la for- 
taleza de ánimo indispensable para consumar un acto 
de justicia, si bien lo llevarían á cabo toda vez que 



MEMORIA 



97 



pudieran aducir la falta de libertad. Es de todo punto 
necesario que los delitos graves, por lo menos, no que- 
den sin el merecido castigo por la relajación moral de 
los primeros, ni por la pusilanimidad de los segundos; 
y, porque no puedan aquéllos tolerar tales hechos, ni 
perdonar una parte de la pena, y puedan estos otros 
hallar la energía que les falta, mostrando una disposi- 
ción reglamentaria terminante que les sirva de escudo, 
he especificado los delitos principales y enumerado las 
penas que les corresponden, señalando para -cada caso 
un máximum y un mínimum, á fin de que se modifique 
discrecionalmente el castigo según las circunstancias, 
dentro de ciertos límites. De este modo, no escapará 
á la discreción de los jueces ningún hecho punible, ni 
quedará sin castigo justo ningún hecho grave, so pena 
de incurrir en mayor responsabilidad los que juzgan con 
infracción clara del reglamento. 

X 

DIFICULTADES PRÁCTICAS 

§1 

No me he ocupado solamente de organizar una insti- 
tución; he propendido también á impulsar enérgicamen- 
te su progreso, á elevarla muchos grados en la escala 
del perfeccionamiento. De este doble empeño surgen 
dificultades de hecho, cuya gravedad no se me oculta. 
Hemos tenido hasta ahora programas defectuosos, po- 
bres, y propongo para que rijan normalmente otros que 
requieren mayores esfuerzos; estamos acostumbrados 
á enseñar sin método, sin orden, sin objetos ni apara- 
tos, y hago obligatorios los métodos mejores, un orden 



98 



MEMORIA 



rigurosamente pedagógico, objetos, instrumentos y 
aparatos; carecemos de profesores que reúnan al saber 
de la materia la aptitud del maestro, y exijo que no se 
presenten á enseñar en el Ateneo profesores que no 
tengan esa doble competencia; no está en nuestras 
prácticas el exij ir preparación suficiente á los que aspi- 
ran á cursar estudios segundarios, y prohiboJa admi- 
sión de quienes no estén bastante preparados. ... La 
dificultad consiste en pasar del estado actual al que 
implica el Proyecto, con los elementos que tenemos.* 

Si mi propósito fuera transformar de pronto las con- 
diciones de la enseñanza, sería sin duda irrealizable, 
porque no depende de la sola voluntad de una persona 
la acumulación de medios y la creación de aptitudes 
personales en un momento dado. Es menester res- 
petar las leyes naturales, resignándonos á progresar 
gradualmente. 

§ 3 

¿Qué se necesita para que sean practicables los pro- 
gramas? Que no se hagan obligatorios desde el instan- 
te en que se apruebe el Reglamento; que se llegue á 
ellos poco á poco, exijiendo mayor aproximación cada 
año que trascurre. Esto es lo que se dispone en la Sec- 
ción III del Título I: se permite que los profesores no- 
ajusten á ellos su conducta en los tres primeros años 
de enseñanza. Tres años son bastantes para completar 
los conocimientos con que a,l principio se puede ingre- 
sar en el profesorado del Ateneo. 



MEMORIA 99 



4Qué se necesita para que se apliquen regularmente 
los métodos y el orden proscriptos? Voluntad, estudio 
y ejercicio duranie algún tiempo. Pues la Sección IV 
del Título II tolera los defectos en que puedan incurrir 
los profesores en los dos primeros años, exijiéndoles 
una enseñanza gradualmente metodizada. Dos años 
bastan para que con una mediana aplicación se satis- 
fagan las exigencias del Título II. 

§5 

No tenemos profesores buenos. Tómense los mejo- 
res que haya, bajo la condición de que progresen en 
dos ó tres años cuanto es menester para cumplir satis- 
factoriamente los deberes de su cargo. Esto se dispone 
en la Sección VIII del Título III, y en las secciones que 
he citado anteriormente. 

Está establecido que nadie será inscripto como 
alumno de la Sección de Estudios, si no ha completado 
el curso de las escuelas primarias de tercer grado; y no 
hay juventud bastante numerosa, en tales condiciones, 
para asegurar la subsistencia de las clases. Cierto. Y 
pensando en este hecho he escrito la Seccioja VI del 
Título IV, que permite el ingreso de los que sólo tienen 
los conocimientos de la escuela de segundo grado, en 
los dos primeros años de aprobado el Reglamento, cu- 
yo término será suficiente para que pasen por la escue- 
la de tercer grado los niños que hoy frecuentan la de 
segundo. 



\ 



100 - MEMORIA 



§7 

• 

Estos son los hechos que necesitan un período de 
transición. Todo lo demás puede realizarse desde el 
primer momento, si hay hombres • de buena voluntad. 
Preveo, pues, las dificultades prácticas, y propongo 
los medios con los cuales puede vencérselas paulatina- 
mente. El Ateneo pasará por un trienio en que habrá 
mucho anormal; pero esa anormalidad disminuirá poco 
á poco, y desaparecerá con el tercer año, aunque no 
sea jnucho el esfuerzo que se haga. 

XI ; 

CONCLUSIÓN 

§1 

He manifestado la razón de las disposiciones capita- 
les y no me extiendo á otras de menos importancia, 
porque se haría interminable este trabajo. 

Espero que no faltarán quienes hallen demasiado ex- 
tenso el Proyecto, acostumbrados como estamos á re- 
glamentos de veinte ó treinta artículos. Opino que la 
extensión de un trabajo de esta clase no depende com- 
pletamente de la voluntad de las personas. ¿Con qué 
objeto se hace un reglamento? Con el de dar reglas de 
conducta para los casos que puedan ocurrir. Se deduce 
de ahí que una de las primeras condiciones de toda bue- 
na reglamentación consiste en que satisfaga su objeto, 
en que sea completa; porque si no lo fuera, si ocurrieran 
ordinariamente hechos no previstos, no se sabría cómo 
proceder y resultaría la arbitrariedad manifestada en 
resoluciones tomadas ocasionalmente, sin unidad en- 



MEMORIA 101 



tre SÍ y viciadas por los intereses ó pasiones accidenta- 
les que los motivos del momento crearan. Los males 
que se han producido en algunos establecimientos de 
enseñanza, públicos y privados, se deben en gran par- 
te á la deficiencia de reglamentación; pues no habiendo 
ley, queda librado todo á la voluntad de los que man- 
dan y de los que deben obedecer, cuyo frecuente cho- 
que constituye el estado de anarquía que todos deplo- 
ramos. Me he propuesto evitar estos males al Ateneo, 
haciendo desaparecer su causa; es decir, proyectando 
un reglamento en que se hallen previstos los casos que 
ordinariamente han de ocurrir. El deseo de hacer un 
trabajo completo ha podido llevarme á imitar la com- 
plicada y prolija reglamentación que se ha dictado en 
otros países para instituciones análogas, pero he prefe- 
rido evitar los extremos, propendiendo á conciliar nues- 
tros malos hábitos con las necesidades primordiales 
de una buena organización. Nada superfino ó de poca 
importancia he reglamentado; todo lo que preveo ha 
de ocurrir en la vida ordinaria del Ateneo, y estoy se- 
guro de que muchos sucesos vendrán, para los cuales 
ninguna disposición he dictado. Esto demuestra que 
la extensión del trabajo no es excesiva. Y, persuadido 
de que el buen arreglo de las partes equivale á abre- 
viar notablemente las dimensiones, por lo que facilita 
á la mente el estudio del conjunto y de los detalles, me 
hé esforzado por que haya orden lógico y claridad en 
el plan, en la distribución de las materias, y en el des- 
arrollo de los asuntos á que he consagrado las varias 
divisiones del Proyecto. Si he conseguido que el lector 
conciba sin esfuerzo el conjunto de mi pensamiento, 
que recuerde sin dificultad sus disposiciones, ó que las 



102 MEMORIA 



consulte en un momento dado sin que se fatigue su in- 
teligencia ni se malgaste su tiempo, creo que no he de- 
bido proponerme más favorables resultados. 

La sola lectura del trabajo probará á la Junta Direc- 
tiva cuánto me he esmerado por corresponder á la es- 
peranza con que quiso honrarme. No me lisonjea, sin 
embargo, la creencia de que esos esfuerzos merezcan 
todo el éxito que les deseo. Sin modelos, tomando co- 
mo precedentes más ó menos aceptables algunos pocos 
datos que suministran los libros publicados sobre or- 
ganización de institutos y universidades europeos y 
americanos, he tenido que atenerme principalmente á 
mis propias concepciones; he debido consultar ademas, 
el estado actual del Ateneo, el porvenir á que se dirije, 
las costumbres, bondades y vicios de la sociedad uru- 
guaya, cosas todas muy difícilmente armonizábles; 
y temo que, rodeado de dificultades tan graves, no ha- 
ya conseguido resolverlas con todo el acierto posible. 
Deseo que las personas á cuyo juicio ha de someterse 
el trabajo, ló mejoren cuanto sea menester para ase- 
gurar al Ateneo la consecución de los fines que me han 
servido de norte. 

§3 

■ 

Aparte de los defectos en que yo haya incurrido, 
no se me oculta que el Proyecta contiene partes que 
han de motivar serias resistencias. Me he emancipa- 
do de hábitos y opiniones tradicionales, y los he ataca- 
do más de una vez, convencido de que, respetándolos. 
Be hace imposible el progreso. La extensión de los es- 



/ 



MEMORIA 103 



tudios, la reglamentación de los métodos, la organi- 
zación del profesorado, las condiciones á que someto 
á los estudiantes, el sistema disciplinario que impongo 
á toda clase de personas, la doctrina rentística que ha- 
go prevalecer, el mecanismo administrativo que he 
ideado, son soluciones que tendrán la oposición de cier- 
ta clase de personas, y no me sorprenderla si fuera 
oposición fuerte. Pero, esperándola como la espero, 
he creido que no debía concederle más que lo que le 
concedo en el Proyecto; sobre el interés de esas clases 
está el del Ateneo y está mi responsabilidad personal. 
Los fines del Ateneo y mi deber me exijían que propu- 
siera, nó lo que agrade á pocos ó á muchos, nó lo que 
pudiera realizarse sin el sacrificio de comodidades á 
que estamos harto acostumbrados, y sí lo que me pare- 
ciera conveniente, necesario al^progreso y al crédito 
de una institución creada para influir activa y enérgi- 
camente en los adelantos de la ilustración y la mora- 
lidad del pueblo, y me he dedicado á satisfacer esa exi- 
jenciacon toda mi voluntad. Si la oposición sobreviniese 
y triunfa, sustituyendo otras bases á las capitales del 
Proyecto, y si á esto se siguen resultados frustráneos, 
lo lamentaré, pero no vendrá á desconsolarme la con- 
ciencia de mi culpa. Doy desde ahora esta explicación 
á los que no me. hallen contemporizador con ciertos 
intereses y sentimientos. 

§4 

No se suponga, empero, que atribuyo al Proyecto la 
virtud de regenerarlo todo por su solo poder. No. A 
este respecto no me hago ilusiones, ni debe hacérselas 
el Ateneo, cualquiera que sea la organización que dé á 



1£)4 MEMORIA 



SU Sección de Estudios., siempre que se proponga rea- 
lizar progresos algo importantes. Las leyes y los re- 
glamentos, por bien pensados qué sean, son incapaces 
para producir el meiior efecto, si no concurre la volun- 
tad de los hombres. Yo he debido contar con ella* 
Como los socios del Ateneo son los que más se intere- 
san por el progreso de su enseñanza, ellos son los 
que. más empeñosamente deben cooperar con su vo- 
luntad; ellos son los que más deben cuidar de que los 
funcionarios que elijan sean aptos y de que las pres- 
cripciones reglamentarias se observen al pié de la le- 
tra. Sin ese cuidado, sin esa voluntad enérgica y cons- 
tante, el Ateneo no progresará, aunque sus reglamen- 
tos escritos sean admirables. Creo que el Proyecto que 
acompaño contiene disposiciones aparentes para dar 
un gran impulso á la marcha de la Sección de Estudios; 
pero creo también que si los hombres del Ateneo no 
proceden con actividad y celo, aquellas prescripciones 
serán inútiles. 

§5 

No todo depende del Reglamento y dé los funciona- 
rios; también influye la conducta de los estudiantes. 
Por desgracia, hay que temer mucho de este lado. La 
mayoría de la juventud asiste á las aulas de enseñanza 
segundaria con la intención de conseguir el título de 
Bachiller y entrar en las cátedras de estudios superio- 
res. Como no hay relación de continuidad entre éstos y 
los preparatorios^ el estudiante mira los segundos con 
indiferencia, como cosa innecesaria para el estudio 
del derecho y acaso de la medicina, por cuya razón 
no tiene otro empeño que el de pasar pronto el perío- 



*» 



MEMORIA 105 



do de la instrucción segundaria, lo que consigue de- 
dicando dos, tres 6 cuatro meses al estudio de cien- 
cias qué no pueden aprenderse en menos del cúádru- 
pío de ese tiempo. La Universidad, por su parte, dá los 
grados de Bachiller con una facilidad que pasma, pues- 
to que hace regir los exámenes por programas que se- 
rían deficientes en escuelas primarias, y que permite 
aprobar á los que notoriamente no saben ni lo poco 
que exije. Esto es otra causa para que los estudian- 
tes de preparatorios no se crean obligados á estudiar 
con seriedad. ¿Qué ha resultado de tal orden de cosas? 
'Que cada joven estudia á la vez cinco, seis y siete ma- 
terias, ocurriendo á maestros privados que se com- 
prometen á enseñarles en cuatro meses lo que es asun- 
to para nueve. ¿Quieren los colegios que se invierta el 
tiempo razonablemente requerido? Se les reduce el 
número de alumnos á la cuarta parte. ¿Intentan mejo- 
rar el plan de estudios ? Peor: se quedan sin alumnos . 
Por manera que ningún instituto ó liceo puede pros- 
perar, ni adoptar reformas saludables, debido en parte 
á que la juventud no reconoce el valor de la instruc- 
ción, y en parte á que la Universidad no gradúa los es- 
tudios, ni exije que los exámenes tengan la seriedad 
necesaria. 

El Ateneo tiene que sufrir el influjo de estos hechos 
en mayor 6 menor grado que los demás establecimien- 
tos de instrucción; tendrá que resignarse con una asis- 
tencia escasa en los primeros años, si quiere realizar 
algún mejoramiento en la organización de la enseñan- 
za, 6 que mantener bajo el nivel de los estudios y reía- 



106 MEMORIA 



jada la disciplina, si lo que quiere es que los estudian- 
tes afluyan en gran número á sus clases. ¿Qué de- 
be preferir? ¿Complacer á la juventud, porque le favo- 
rezca con su asistencia? No sería digno de sus fines, 
porque así fomentaría y perpetuaría el mal, en vez 
de propender á que desaparezca. El Ateneo, que no 
existe para explotar los errores ó los vicios popula- 
res, y sí para infundir la verdad y moralizar las cos- 
tumbres, debe salvar ante todo su responsabilidad, 
omitiendo todo lo que no se avenga con tan altos de- 
signios. En vez de satisfacer intereses contrarios á la 
civilización, debe ofrecer á la juventud los medios con 
los cuales haya de corregir ella sus propios extravíos, 
asumiendo una actitud austera y firme. ¿No acepta la 
juventud sus ofrecimientos? No desmaye; tenga cons- 
tancia; inculque durante un año, dos, cuatro, diez, sus 
buenos consejos; confórmese con los resultados insufi- 
cientes que recoja en los primeros tiempos; la perse- 
verancia concluirá por cimentar su crédito, y cuando 
éste se haya extendido, entonces gozará ampliamente 
los efectos de su triunfo. La Sociedad de Amigos de la 
Educación Popular trabajó durante ocho años sin re- 
cursos, sin apoyo en la opinión pública, contrariando 
intereses y preocupaciones tan arraigados como exten- 
sos, sin que sus trabajos consiguieran el menor indi- 
cio de éxito. Pero llegó un dia en que el esfuerzo em- 
pezó á vencer las resistencias; han trascurrido cuatro 
años desde entonces, y todos somos testigos de las 
conquistas que ha realizado. ¿Por qué no ha de seguir 
el Ateneo su ejemplo? ¿Por qué no ha de tener sus es- 
peranzas? ¿Por qué no ha de conseguir sus resulta- 
dos? No lo concibo. Pero sí creo que, cualquiera que 



I 



MEMORIA 107 



sea su porvenir, no debe apartarse del cumplimiento de 
su deber. Vale más para el progreso caer en el cami- 
no del bien, muerto de cansancio, que vivir y medrar 

en los extraviados senderos del mal. 

« 

Tales son las ideas y los sentimientos bajo cuyo im- 
perio he concebido el Proyecto de organización de es- 
tudios con que trato de corresponder á las esperanzas 
del Ateneo del Uruguay. 

Saludo al señor Presidente con toda mi conside- 
ración. 



F.A. Berra. 



Montevideo, Julio 20 de 1880. 






REGLAMENTO 



TITULO I 

De LA Enseñanza 

SECCIÓN I 

FIN Y EXTENSIÓN DE LA ENSEÑANZA 

Artículo 1. La Sección de Estudios del Ateneo del 
Uruguay se propone ampliar la enseñanza primaria con 
el fin especial de preparar á la juventud para los estu- 
dios profesionales, y el general de aumentar la apti- 
tud intelectual y moral oe las personas. 

Art. 2. Las materias que se enseñan son: necesarids 
para el fin expresado, unas; ^facultativas otras. 

Se declaran necesarias : la química, la física, la 
mineralogía, la botánica, la zoología, la geolo- 
gía, la geografía, la estadística, la cosmografía, 
la historia, la anatomía, la fisiología, la higiene, 
la aritmética, el álgebra, la geometría, la trigo- 



112 REGLAMENTO 



nometría, la psicología (incluso la lógica), la es- 
tética, ía retórica, la filosofía del lenguaje com- 
parada con la lengua castellana, la teodicea, la 
moral, el derecho, la economía política, la admi- 
nistración, y el inglés ó el francés ó el alemán. 
Se declara facultativa cualquiera otra asignatiu^a, 
especialmente la pedagogía, las lenguas vivas 
( salvo la necesaria), el íatin, el griego; el dibu- 
jo, la pintura, la escultura y la música. 

Art. 3. La enseñanza de las materias necesarias du- 
rará el tiempo que á continuación se expresa : 

La química dos años 

La física dos años 

La mineralogía un año 

La botánica un año 

La zoología un año 

La geología un año 

La geografía y estadística, un año 

La cosmografía un año 

La historia dos años 

La anatomía y fisiología un año 

La higiene un año 

La aritmética y el álgebra ¿ un año 

La geometría y trigonometría ...... un año 

La psicología (incluso lia lógica) . . dos años 

La estética y retórica un año 

La filosofía del lenguaje compara- 
da con la lengua castellana, y 

teodicea un año 

La moral un año 

El derecho un año 

La economía política y administra- 
ción • un año 

Art. 4. La enseñanza de las materias facultativas se 
regirá, en cuanto á su duración, por las disposiciones 
del art. 17. 



REGLAMENTO 113 



. SECCIÓN II 
CLASIFICACIÓN DE LA ENSEÑANZA 

§ 1 — Díoision 

Art. 5. Las asignaturas, sean necesarias 6 facul- 
tativas, se enseñan en la forma de cursos y en la 
de conferencias: bajo. la primera forma se dan á co- 
nocer todas sus principales partes, metódica y orde- 
nadamente; bajo la segunda, se tratan temas cletermi- 
nados. 

Art. 6. El curso es general 6 particular. El curso 
general abr^a todas las materias necesarias, menos el 
idioma. El curso particular no comprende más que 
una materia, sea necesaria ó facultativa. 

Art. 7. Las clases en que se enseñan las materias 
del curso general, se llaman clases regulares; y las en 
que se enseñan las otras materias, se llaman ctases U- 
ores. 

§ 2 — Cursos particulares 

Art. 8. Para los efectos de este Reglamento se con- 
sideran cursos particulares, los que siguen : 
El de. física (de dos años). 
El de química (de dos años). 
El de mineralogía y geología (de dos años). 
El de botánica (de un año) . 
El de zoología (de un año).- 
El de geografía y estadística (de un año). 
El de cosmografía (de un año). 
El de historia (de dos años). 
El de anatomía, fisiología é higiene (de dos años). 
El de matemáticas — aritmética, álgebra, geome- 
tría y trigonometría — (de dos años). 
El de psicología (incluso la lógica) (de dos años). 

8 



114 REGLAMENTO 



El de estética, filosofía del lenguaje, retórica y teo- 
dicea (de dos años). 
El de moral y derecho (de dos anos). ^ 
El de economía política y administración (un año)- 
El de pedagogía. 
El de mglés. 
El de alemán. 
El de francés. 
El de latin. 
El de griego. 
El de dibujo. 
Etc. etc. 

• 

§ 3 — Curso general 

Art. 9. Los estudios del curso general son la conti- 
nuación de los que se hacen en las escuelas primarias 
del Estado. Por consecuencia, los cursos de física, mi- 
neralogía, botánica, zoología y cosmografía, historia, 
anatomía, fisiología, higiene, matemáticas, empeza- 
rán desde el ^ado á que llegan en las escuelas de ter- 
cer grado. Sm embargo, podrá destinarse el primer 
mes de cada uno de esos cursos al repaso ó rectifica- 
ción de los conocimientos primarios, si el profesor lo 
juzga conveniente. 

Art. 10. El curso general dura seis años. Se estu- 
dia en cada año precisamente lo que en seguida se ex- 
presa : 

Primer áho: química, física, aritmética y álgebra. 

Segundo año: química, física, geometría y trigono- 
metría, geografía y estadística. 

Tercer año: mineralogía, botánica, zoología, anato- 
mía y fisiología. 

Cuarto año: geología, cosmografía, historia, psico- 
logía. 

Quinto año: psicología (incluso la lógica), historia, 
higiene, moral. 

Sexto año: derecho, filosofía del lenguaje y teodi- 
cea, estética y retórica, economía y administra- 
ción. 



\ 



REGLAMENTO 115 



Art. 11. Se enseñará en las clases regulares, to- 
mando por base los siguientes programas : 

PRIMER AÑO 

QUÍMICA 

Química inorgánica 

Observaciones dirijidasá conocer el estado físico, los caracteres, 
las formas cristalinas, y la división de los cuerpos; la teoría atómica» 
la ley de los equivalentes químicos, la ley de las proporciones defi- 
nidas y múltiples, la ley de los volúmenes, la ley de los calores espe- 
cifícos, las causas modificadoras de la afinidad, la teoría electro-quí- 
mica, la nomenclatura química, la notación simbólica. 

Observación de los caracteres, estudio experimental y usos de los 
metaloides: oxigeno, hidrógeno, ázoe, azufre, selenio, telurio, fós- 
foro, cloro, bromo, yodo, flúor, carbono, boro, silicio. 

Análisis del aire atmosférico por el hidrógeno, por el fósforo; ca- 
racteres físicos y químicos, composición; ozono. 

Análisis y síntesis del agua^ obtención del agua pura; estados di- 
ferentes del agua, su congelación artificial; higrometría; diversas es- 
pecies de aguas naturales; hidrotimetría, mincralizadorcs de las 
aguas. 

Observación de las propiedades generales de los oxácidos. Combi- 
naciones del oxigeno con el azufre, el ázoe ó nitrógeno, el fósforo, 
el cloro, el bromo, el yodo, el carbono, el boro^ el silicio. 

Observación de las propiedades generales do los hidrácidos. Com- 
binaciones del hidrógeno con el cloro, el bromo, el yodo, el flúor, el 
azufre. 

Observación do las propiedades generales y de los caracteres par- 
ticulares de los metales. Aleaciones. Generalidades de los óxidos y 
de los sulfures. Operaciones metalúrgicas en general. 

Combinaciones del oxígeno y del azufre con el potasio, el sodio> 
el amoniaco, el bario^ el calcio, el magnesio, el aluminio, el hierro, 
el cromo, el manganeso, el cobalto, el zinc, el estaño, el plomo, el 
bismuto, el antimonio, el arsénico, el cobre, el mercurio, la plata, 
el oro, el platino. 

Observación de las propiedades generales de las sales; acción de 
la electricidad; leyes de Berthollet. Caracteres, preparación y uso 
de los cloruros; de los bromuros; de los yoduros; de los sulfates, sul- 
fitos, hiposulfitos; nitratos; cloratos, hipocloritos; yodatos; carbona- 
tos; fosfatos, hipofosfitos; arseniatos, arsenitos; boratos; silicatos; 
cromatos; manganatos, permanganatos. 

Caracteres y reactivos de las soluciones salinas de los principales 
metales. 



116 



REGLAMENTO 



física 



AUmiETICA 

Expliqúese la teoría de las operaciones con los números enteros, 
quebrados y decimales ( sumar, restar, multiplicar, dividir, simpli- 
ficacioneSy reducciones), que los estudiantes deben haber aprendido 
en la escuela primaria. 

Elevación á potencias j extracción de raices: reglas y teoría de 
estas operaciones. Ejercicios concretos. 

Números inconmensurables: reglas y teoría. Ejercicios concretos. 

Relaciones numéricas: reglas y teoría. Ejercicios concretos de 
reglas de tres, intereses, descuentos, compañía, aligación, conjunta. 

ÁLGEBRA 

Repásense lijeramente: las nociones preliminares , adición , sus- 
tracción, multiplicación, división; fracciones; cantidades primas, má- 
ximo común divisor. 

Ecuaciones de primer grado: una ecuación con una incógnita; 
varias ecuaciones con otras tantas, más y menos incógnitas. Ejercí 
cios concretos. 

. Teoría de las desigualdades de primer grado con una y con varias 
incógnitas. Ejercicios concretos. 

Análisis indeterminado de primer grado: ecuaciones con dos y coa 
varias incógnitas. Ejercicios concretos. 

Ecuaciones de segundo grado: con una y con dos incógnitas. Aná- 
lisis indeterminado de segundo grado. Ejercicios concretos. 

Máximos y mínimos. Ejercicios. 

Expresiones imajinarias. Ejercicios. 

Potencias de las cantidades algebraicas. Aplicaciones. 

Raíces de las cantidades radicales. Aplicaciones. 

Progresiones por diferencia y por cociente. Aplicaciones. Series. 

Fracciones continuas. Usos. 

Logaritmos: su teoría. Ecuaciones exponenciales.- Aplicaciones. 

Teoría de las funciones derivadas. 

Teoría general de las ecuaciones. 

Resolución de las ecuaciones numéricas. 

SEGUNDO AÑO 

QUÍMICA 

Química orgánica 
Observaciones y experimentos dirijidos á mostrar la materia de la 



REGLAMENTO 117 



química orgánica, el análisis inmediata^ el análisis elemental, la sín- 
tesis química, los principios inmediatos orgánicos y elementos orgá- 
nicos, el análisis cuantitativa de los elementos, los equivalentes de los 
principios orgánicos, las fórmulas, las densidades gaseosas y las 
fórmulas racionales. 

Estúdiense los carburos de hidrógeno, haciendo conocer las diver- 
sas clases, la formación por análisis y por síntesis. Acetileno, etile- 
no, formeno. Carburos condensados; sus series homologas : petró- 
leo, parafína, vaselina, alumbrado por medio de compuestos orgá- 
nicos; series benzénica y canfénica. : 

Estúdiense en genersJ los alcoholes, clasifiquen se; y en particular 
el alcohol común (los éteres en general y particularmente los del al- 
cohol común), el alcohol metílico, el amílico, el etálico, el melísico> 
el alÜico, y los canfólico, benzílico, cinamilico y colestórico; los fe- 
noles (alcoholes poliatómicos; cuerpos grasos neutros); la glicerina; 
los glicoles; la critrita, pinita y quercita; la manita; la glucosa (sus 
derivados en general); la levulosa; la galactosa é inosita (las sacaro- 
sas, los hidratos de carbono: dcxtrina, almidón celulosa, leñoso.) 

Estúdiense los aldeidos, y particularmente el comun^ el acroleina, 
el alcanfor, la esencia de almendras amargas, la esencia de canela. 

Estúdiense los ácidos fórmico; acético; valeriánico; esteárico; acri- 
lico; linoleico; benzoico; cinámico; oxálico; sucínico; canfórico; gli- 
cólico; láctico; cantaridico; salicílico; málico y agállico; tartárico; 
quínico; cítrico; mecónico; múcico y sacárico. 

Estúdiense los álcalis orgánicos artificiales, enseñando la teoría de 
los álcalis derivados de los alcoholes: metilamina, trimetilamina, eti- 
lamina, neorína, glicolamina, sarcosina y creatina, ésparagína. 

Estúdiense los álcalis naturales: la morfina, la codeina, la narcoti- 
na, la quinina, la cinconina, la estricnina, la nicotina, y las piperi- 
dina, cafeína, leobromina, veratrina. 

Estudíenselos radicales metálicos compuestos: el zinketilo, el es- 
tan etilo. 

Estúdiense las amidas: su teoría general; la acetamida y la oxami- 
da; el ácido hipúrico y el índigo; la teoría de la serie ciánica: cianó- 
geno, ácidos cianidrico, ciánico, sulfociánico; urea, acrdo úrico; las 
amidas complejas: albúmina; estado natural y preparación de la ca- 
seína, sintonina, miosina, vitelina, globulina, fibrina, pcptonas, fer- 
mentos animales, mucina, sustancia amiloide, keratina, condrina y 
chitina; gluten, oseina, hemoglobina. 

física 



118 REGLAMENTO 



GEOMETRÍA 

Teoría de los ángulos, de las lineas paralelas y de la circunferen- 
cia. Medición de las líneas y délos ángulos. Problemas y aplicacio- 
nes de la teoría de la linea recta y de la circunferencia. 

Teoría de los triángulos, cuadriláteros y demás polígonos. Apli- 
caciones y problemas. 

Teoría de las líneas proporcionales y de los polígonos semejantes. 
Aplicaciones y problemas. 

Relación de los polígonos regulares con el circulo. 

Relación del diámetro con la circunferencia. 

Expresión y medición de las áreas. Comparación de las áreas. 
Aplicación y problemas. 

Relaciones de la superficie plana indefinida con la linea recta. 

Teoría de los ángulos diedros, triedros y poliedros simétricos. 

Teoría de las superficies curvas en general, y especialmente de las 
superficies cónicas, cilindricas y esféricas. Problemas. 

Teoría de los poliedros. Poliedros semejantes, simétricos, regula- 
res. 

Expresión de las áreas de los cuerpos. 

Relación de las áreas de los cuerpos. 

Expresión de los volúmenes. 

Relación de los volúmenes. 

Nociones elementales acerca de las representaciones del punto y 
de la linea que se suponen en el espacio, y del modo de determinar 
la posición de un plano en el dibujo. 

Problemas de geometría descriptiva relativos alas líneas rectas, á 
los planos, á los triedros, á los planos tanjentes y á ías interseccio-r 
nes de las superficies. 

trigonometría 

Nociones, signos, relaciones y fórmulas de las líneas trigonomé- 
tricas. 

Fórmulas relativas á las diversas funciones circulares. 

Construcción de las tablas trigonométricas. 

Fórmulas para la resolución de los triángulos rectilíneos. Su re- 
solución. 

Aplicaciones á operaciones sobre el terreno. 

Fórmulas parala resolución délos triángulos esféricos. Resolu- 
ción. Aplicaciones. 

GEOGRAFÍA 



REGLAMENTO 119 



ESTADÍSTICA 



TERCER ANO 

mineralogía 



BOTÁNICA 

Morfología general 

Observación de una planta de especie superior^ en cuanto al as- 
pecto de su conjunto externo, con el fin de distinguir los diferentes 
miembros que la componen. Generalización de estas nociones. 

Observación de una planta de especie inferior, en cuanto al aspec- 
to de su conjunto externo, con el fin de distinguir los diferentes miem- 
bros que la componen. Generalización de estas nociones. 

Comparación de las plantas de especie superior con las de especie 
inferior, dentro de los límites de las observaciones que preceden. 

Observación de las raíces: formas, dirección y caracteres gene- 
rales. 

P Observación de los tallos: dimensiones, consistencia, formas, di- 
rección y transformaciones. 

Observación de las ramas: caracteres , disposición , dirección y 
transformaciones. 

Observación de las yemas: su» caracteres. 

Observación de los pedúnculos: caracteres, disposición. 

Observación de las hojas: su clasificación, transformaciones. 

Observación de las estipulas y brácteas: sus caracteres. 

Observación de los pelos: sus caracteres. 

Observación de las flores: formas, diagrama, clasificación, orga- 
nización, metamorfosis. 

Observación de los frutos: clasificación. 

Observación de las semillas. 

Observación de los tejidos: caracteres morfológicos que los distin- 
guen, sistemas, elementos histológicos. 

Observación microscópica de la célula. 

Génesis de la célula. Su estudio físico-químico. Origen de los te- 
jidos. Alternancia de las generaciones. • 

Morfología particular 
Observación de las plantas, dirijida á conocer los cinco tipos del rei- 



120 



REGLAMENTO 



no vegetal, en este orden: talofítas^ caraceas, muscineas, criptóga- 
inasi fanerógamas. 

Observación de las plantas de dada tipo ct>il el fin de conocer los 
caracteres propios de las cla^es^ procediendo de las más á las me- 
nos simples. 

Observación de las plantas de cada clase con el propósito de dis- 
tinguir los órdenes. 

Génesis de las formas vegetales. Variedades: causa de su desen- 
volvimiento prógt*esivo. Adaptación. Teoría de la descendencia. 

Fiaiologia 

Estudio de las fuerzas moleculares én las plantas: estado de agre- 
gación de los cuerpos organizados; sustancias que entran en su com- 
posición; fuerzas que actúan. 

Movimientos del agua y de los gases en las plantas. 

Fenómenos químicos: elementos nutritivos; asimilación, transus- 
tanciacion; respiración. 

Condiciones generales de la vida vegetal: acción de la luz, del ca- 
lor, déla electricidad, de la pesantez. 

'Mecanismo del crecimiento de las plantas: causas del crecimien- 
to; propiedades generales de la planta en vía de crecimiento; acción 
de la tensión de los tejidos, de la presión, de la temperatura, de la 
luz y de la pesantez en el fenómeno del crecimiento. 

La sexualidad: caracteres esenciales; influencia del origen de las 
célulaif sexuadas en el resultado déla fecundación; hibridez. 

Polinización y fecundación. Estudio del mecanismo que se realiza 
en las flores con el fin de conseguir la polinización cruzada. 

ZOOLOGfÍA 

Morfología general 

Observación de un animal de especie superior (un vertebrado) di- 
rijida á distinguir por el aspecto externo de su conjunto respectivo 
las partes duras y blandas, y los órganos del movimiento, de la diges- 
tión, de la respiración, de la circulación, de la sensación, de la repro- 
ducción. 

Observación del dermo-esqueleto^ del esqueleto interno, proce-- 
diendo gradualmente del todo á sus partes componentes, y de los te- 
gumentos. 

Observación particular de los órganos del moviniiento. 

Observación particular de los aparatos digestivo y respiratorio, de 
los órganos de la circulación y de excreción. 

Observación particular de los órganos de los sentidos. 

Observación del sistema nervioso. 

Observación de los tejidos. Sus caracteres morfológicos diferen- 
ciales. 



REGLAMENTO 



121 



Observación de los elementos constitutivos de los tejidos. Obser- 
vación microscópica de la célula. 

Estudio fisico-quitnico de la célula. Naturaleza y der ivados del 
protoplasma. Génesis de la célula. 

Reproducción: asexuada, sexuada. Fenómenos de la reproduc- 
ción. División de la célula sexuada. Diferenciación de las células. 

Desenvolvimiento directo y metamorfosis. Generación alterna. 
Polimorfismo. Heterogenia. Reducción y correlación. Desenvolvi- 
miento retrógrado. Órganos rudimentarios. 

Morfología particular 

Observación de los animales dirijida á conocer los siete tipos del 
reino animal, en este orden: protozoarios, celenterios, gusanos, equi- 
nodermos, antropodios, moluscos, vertebrados. Particularidades de 
cada tipo. 

Observación de los animales de cada tipo con el fin de conocer los 
caracteres propios de las clases. 

Observación de los animales dirijida á conocer los órdenes que 
comprende cada clase. 

Razas y variedades. Principio de la selección natural. Teoría do la 
descendencia ó transformismo. Emigración do los animales y dis- 
tribución geográfica. 

anatomía y fisiología humanas 

• 

Observación del aspecto exterior del ser humano, procediendo del 
todo alas partes mayores y de éstas á las menores. Nomenclatura. 

Observación del tegumento externo: su estructura y composición. 
■ Observación de la masa mu^Qt^lar, en cuanto baste para conocer 
su estructura, composición y formas generales. 

Observación del esqueleto, procediendo del todo á las partos ma- 
yores y de éstas á las menores, con el fin de conocer la posición, for- 
mas principales, estructura y composición de los huesos. Nomen- 
clatura. 

Observación, del curso que siguen los alimentos desde que pene- 
tran en el canal digestivo hasta que llegan á los pulmones; de las 
modificaciones que se experimentan sucesivamente en la sustancia 
ingerida; de los jugos y funciones á que esas modificaciones se de- 
ben y de los órganos que verifican las funciones aludidas. 

Observación del curso que sigue el aire hasta llegar á los pulmo- 
nes, de las modificaciones que sufre en la respiración, de los efectos 
de estas modificaciones, de las funciones que se operan y de los ór- 
ganos de estas funciones. Explicación del suspiro, la tos, el estor- 
nudo, la asfixia y otros fenómenos análogos. 

Observación del curso que sigue la sangre desde los pulmones 
hasta las redes capilares; de las funciones que en la circulación se 
operan; de los órganos que intervienen en estas funciones. 



122 REGLAMENTO 



Observación de la voz, sus clases y modificaciones; de las funcio- 
nes que las producen y de los órganos que funcionan. 

Observación de los diversos movimientos del" cuerpo humano; do 
la causa inmediata y del mecanismo de esos movimientos ( estudio 
ñsiológico-anatómico de los músculos ); del lugar y el modo como los 
músculos se insertan en los huesos y partes blandas; del modo como 
los huesos se articulan y se ligan. Efectos fisiológicos de la activi- 
dad muscular. Excreciones; sustancias producidas. 

Observación acerca de las sensaciones y sus órganos. 

Observación y experimentos dirijidos á conocer la causa próxima 
de las funciones musculares y de las sensaciones; estructura^ com- 
posición y distribución del sistema nervioso; la acción del encéfalo, 
de la columna raquídea, del gran simpático y de los nervios conduc- 
tores; las acciones reflejas. 

Calor animal: su origen, su distribución en los diversos órganos. 

Transpiración: su composición; glándulas^que la secretan; efectos 
fisiológicos. 

Estadística de los elementos anatómicos y fisiológicos del cuerpo 
humano. 

CUARTO AÑO 

GEOLOGÍA 



COSMOGRAFÍA 



HISTORIA 



PSICOLOGÍA 

Introducción 

Dése un concepto preciso del objeto de la psicología, en confoi^ 
midad con este programa, aclarando las ideas con la observación de 
fenómenos psico-fisicos obvios. 

Expóngase el método experimental que debe seguirse en los estu- 
dios psicológicos, enséñese á aplicarlo, y háganse ejercicios con el 
fin de que los alumnos lo conozcan perfectamente y adquieran 
cierta facilidad en su uso. • 



REGLAMENTO 123 



Primera parte 

Ejercitese á los alumnos en la observación do los fenómenos 
psíquicos, en cuanto sea indispensable para conocerlos y distin- 
guirlos satisfactoriamente. Háganse y discútase la clasificación de 
esos fenómenos. Háganse notar sus relaciones más perceptibles con 
las manifestaciones externas de las personas y la fijeza de esas 
relaciones, como preparación para inferir de la observación exterior 
los fenómenos y actitudes internas. Obsérvense los actos de diferen- 
.tes órdenes de animales y estudíense elQmentalmentq sus aptitudes 
psíquicas, comparándolas con las del hombre. 

Obsérvense los fenómenos psíquicos de los cinco sentidos, y las 
sensaciones de los músculos, de los nervios, de la respiración, de 
Ja nutrición^ etc., estableciendo sus relaciones con el organismo y 
con el conocimiento del mundo corpóreo. Abúndese cuanto se pueda 
en experimentos psico-fisicos, propendiéndose constantemente á 
-que sea el alumno quien observe y juzgue. 

Obsérvense los fenómenos psíquicos de los instintos, de los 
apetitos, de los temperamentos, de los hábitos, de la imitación, y 
sus relaciones con el organismo y con la conducta general del 
hombre y de los animales. 

Observación de los fenómenos de conocimiento intelectual; sus 
relaciones con lo conocible; su clasificación; sus leyes; sus relacio- 
nes con los sentidos, con el organismo. Comparaciones déla inteli- 
gencia humana con la de los brutos do los diferentes órdenes. 

200lÓgÍC0S. 

Observación de los fenómenos psíquicos sentimentales y su clasi- 
ficación; su expresión externa en el hombre y en los animales; sus 
relaciones generales con el organismo, con los temperamentos, con 
los hábitos, con las condiciones físicas de los países, con la educa- 
ción, las ideas y las preocupaciones. 

Observación de los fenómenos de la voluntad; sus manifestaciones 
externas; sus influencias recíprocas con la inteligencia y las emocio- 
nes y sentimientos; con los hábitos, con las costumbres locales. 
Discusión del libre albedrio. 

Indúzcanse de los fenómenos psíquicos las leyes generales de la 
mente. 

Exposición del estado actual de la ciencia, particularmente en la 
Oran Bretaña y en Alemania. Este estudio debe comprenderla 
exposición y crítica de las doctrinas de Bain, Spencer y Wundt. 



124 REGLAMENTO 



QUINTO ANO 

PSICOLOGÍA 

Segunda parte 

Noción del conocimiento; observación y clasificación de los cono- 
cimientos. 

Observación de las '.ideas elementales del conocimiento; su origen, 
manera como se forman, sus clases, sus leyes, sus relaciones coa- 
lo conocible y con el lenguaje. 

Observación y clasificación de los juicios; su relación con los ob- 
jetos del conocimiento, y con las ideas elementales; sus leyes. Cuál 
es el método con que se • procede en los juicios. Ejercicios y aplica- 
ciones. 

Observación de los rociocinios; su clasificación. 

Leyes de la deducción. Sus formas; teoría del silogismo. Papel 
que desempeña en el conocimiento. Ejercicios y aplicaciones. 

Leyes de la inducción. Sus formas. Sus relaciones con la deduc- 
ción. Papel que desempeña en el conocimiento. Ejercicios y aplica- 
ciones. 

Estudio de los modos de conocer por analogía, por probabilidad y 
por hipótesis. Su valor respectivo con relación á la verdad y al 
progreso del conocimiento. 

Conocimiento por clasificación. Sus leyes. Papel que la clasifica- 
ción desempeña en el conocer. 

El error: sus formas, sus causas; precauciones que deben tomarse 
para evitarlo. 

Determínese qué clases de nociones constituyen el conocimiento de 
la mineralogía, la botánica, la zoología, la antropología, la física, la 
química, la geografía, la astronomía, la moral, el derecho. 

Determínese qué métodos deben aplicarse en el estudio de las cien- 
cias preindicadas. 

Tercera parte 

Investigúese inductivamente la naturaleza del sujeto de los fenó- 
menos psíquicos. 

Exposición y critica de las doctrinas acerca de la naturaleza del 
sujeto de los fenómenos mentales, y de sus relaciones con el cuerpo. 
Deben comprenderse necesariamente las de Spencer yBain. 

HISTORIA 



/ 



REGLAMENTO 125 



HIGIENE 

Observaciones acerca de las difepencias determinadas en el orga- 
nismo por los temperamentos, las edades, los sexos, la herencia, el 
hábito y la constitución, y de las inminencias morbosas peculiares de 
cada una de aquellas diferencias. 

Observación acerca de la acción que ejercen en el organismo la 
electricidad, la luz, la temperatura, la humedad, la presión atmos- 
férica, la composición química del aire; las aguas pluviales, mari- 
nas, fluviales y estancadas; é infiéranse las reglas generales que 
conviene observar. 

Observaciones acerca de la acción que ejercen el terreno, las loca- 
lidades y los climas; é infiéranse las condiciones favorables á la 
salud. 

Observaciones acerca de los efectos que causan los diferentes mo- 
dos de ser de las habitaciones, del aire confinado y del alumbrado; 
y dedúzcanse las reglas relativas á la construcción, á la época de 
ocupar los edifícios> á la cubicación atmosférica, á la calefacción y 
ventilación, al uso de la luz natural y artificial. 

Observaciones principalmente acerca de la composición de las 
principales sustancias alimenticias vejetales y animales (frutos, le- 
gumbres, cereales; invertebrados, vertebrados) y nociones del mo- 
do de prepararlas. Su dijestibilidad y poder nutritivo; efectos com- 
parados de la alimentación vejetal y la alimentación animal. Efec- 
tos de los condimentos. Infiéranse las reglas de la alimentación, 
con relación á la edad, al sexo, á los temperamentos, á la constitu- 
ción y á los hábitos. 

Observaciones acerca de las diferentes especies de bebidas acuo- 
sas, alcohólicas y aromáticas (incluso el mate) y do la acción que 
ejercen. Indúzcanse las reglas de su uso. 

Observación de las diferentes clases de baños y de su acción res- 
pecto de las excreciones y superficies de excreción. Saqúense las 
reglas de su uso. 

Observaciones sobre la calidad y formas de los vestidos; efectos 
que producen. Reglas de su uso, relativas á la cabeza, al cuello^ al 
tronco, á las extremidades; á la edad, al sexo. 

Observación acerca de las causas que perjudican las funciones de 
los sentidos y del encéfalo. Infiéranse las reglas higiénicas. 

Observación de los efectos que causan las diversas clases de mo- 
vimientos. Indúzcanse las reglas principales del ejercicio, detenién- 
dose especialmente en la parte de la gimnástica. 

Nociones acerca de las condiciones que deben tener la situación, 
el terreno, las calles y el empedrado de las ciudades. Irrigación, al- 
cantarillas, alumbrado público; cementerios, diferentes modos do 
inhumación. Condiciones generales de los edificios públicos, y espe- 



126 REGLAMENTO 



cíales de los teatros, iglesias, cuarteles, salas de asilo, hospitales, 
escuelas y cárceles ó penitenciarias. 

Nociones acerca de las infecciones, contagios, endemias y epide- 
mias; sus causas más comunes. Destrucción de los focos de infec- 
ción y de contagio. Lazaretos y cuarentenas. Precauciones genera- 
les y preservativos específicos. 

Condiciones que deben tener los lavaderos y baños comunes. 

MORAL 

Determínese el fin que la ciencia de la moral se propone. 

Expóngase y discútase el método experimental inductivo y el de- 
ductivo que sucesivamente deben aplicarse en esta materia. 

Establézcase ciara y precisamente la doctrina que ha de servir de 
base ó punto de partida experimental en este estudio. 

Indúzcanselos principios ó leyes morales, y las nociones de la li- 
bertad moral, la imputabilidad, la responsabilidad. 

Indúzcase la teoría^ de las penas y de las recompensas naturales. 

Descríbanse brevemente, haciendo notar sus fines particulares y 
sus relaciones de hecho, los diversos estados en que suelen ó pue- 
den hallarse las personas. (Sean, por ejemplo, el estado de mera in- 
dividualidad, en que cada persona se considera en si misma, pres- 
cindiendo de su vecindad y relaciones con otras personas; el estada 
de mera comunidad, en que las personas s& relacionan unas con 
otras libremente; el estado de sociedad, en general, en que las per- 
sonas se relacionan con sujeción á algún pacto, y con fines determi- 
nados; los estados particulares en que las personas se asocian para 
constituir una familia, un Estado político, etc.) 

Dedúzcanse de los principios ó leyes generales, las reglas morales 
á que la persona debe subordinar su conducta en cada uno de los es- 
tados predichos. Ejercítese á los alumnos en aplicaciones numero- 
sas, hasta que se haya formado en ellos un criterio moral seguro y 
fácil. 

Estudíense los efectos naturales (penas, satisfacciones) que en ca- 
da estado se siguen al cumplimiento y á la infracción de las leyes 
morales. Ejercítese á los alumnos con numerosos ejemplos y casos, 
hasta que sepan calcular los efectos de cada modo de conducta, y se 
hayan convencido plenamente de que no les es indiferente, en el or- 
den natural, ser morales ó inmorales. 

Hágase la exposición y crítica de los mas importantes sistemas 
filosóficos de moral. 

SEXTO AÑO 

DERECHO 

Expliqúese y discútase el método que debe usarse en el estudio 
del derecho natural. 



REGLAMENTO 127 



Establézcanse clara y precisamente las doctrinas que han de ser- 
vir de origen á la teoría del derecho. 

Investiguese el concepto general del derecho. Establézcanse sus 
caracteres esenciales, y determínense sus relaciones con la moral. 
Ejercítese á los alumnos con numerosos casos en la distinción de 
estas relaciones, hasta que no incurran en la confusión del derecho 
con la moral. 

Investlguense las doctrinas de la imputabilidad, de la libertad y de 
la responsabilidad jurídicas. Determínense con mucho cuidado sus 
relaciones con la imputabilidad, la libertad y la responsabilidad mo- 
rales, y ejercítese á los alumnos en la distinción de esas relaciones, 
hasta que hayan formado satisfactoriamente su criterio. 

Infiéranse del concepto general del derecho, los que pueden ejer- 
cer las personas en los varios estados en que suelen ó pueden hallar- 
se: (derechos del individuo considerado en si ^olo; derechos del es- 
tado de comunidad libre; derechos del estado de sociedad en -gene- 
ral; derechos del estado de familia, del estado de sociedad política^ 
del estado de confederación ó de asociación política internacional, 
etc.) Expliqúese cuáles de estos derechos son los llamados primiti- 
vos y cuáles los llamados segundarios ó derivados. 

Expónganse los puntos capitales del derecho positivo nacional en 
lo político, administrativo, civil y pcn^L así como las fundamenta- 
les doctrinas del derecho positivo internacional público y privado, 
con reflexiones críticas en que se hagan notar los principales defec- 
tos y las reformas que deberían adoptarse. 

FILOSOFÍA DEL LENGUAJE 

Dése una idea clara y precisa del problema que trata de resolver 
la filosofía del lenguaje, según este programa. 

Establézcase por una investigación escrupulosa cuáles son los 
objetos, sean materiales ó inmateriales, internos ó externos, que 
debe expresar toda lengua, y clasifiquen se esos objetos. 

Investíguense las condiciones generales, tanto filosóficas como 
estéticas que debe tener toda lengua. ,, 

Investigúese la teoría de los signos de la lengua, en relación con las 
doctrinas precedentes, comprendiéndose la analogía y la sintaxis. 

Investíguense las condiciones ó leyes estéticas del lenguaje. 

Hágase un estudio histórico y critico de las clases de palabras, 
relaciones sintáxicas y cualidades estéticas de algunas lenguas, espe- 
cialmente de la castellana. Dense á conocer las doctrinas de 
reputados gramáticos, y los sistemas gramaticales de los principales 
proyectos de « lengua universal » que se han dado á luz. 

Estudíense los medios prácticos que podrían emplearse para 
perfeccionar los idiomas actuales, y además los siguientes pro- 
blemas: 



A 



128 REGLAMENTO ] 

1.* ¿Qué conviene mas al progreso humano: los idiomas parti> 
Guiares ó un idioma universal? ( Ventajas ó desventajas de 
una lengua universal, diíllcutades de su adopción^ medios 
generales dirijidos á vencer esas dificultades ). 

2.* ¿Convendría uniformar el castellano en todas las naciones 
que lo hablan, incorporándole los elementos formados en vir- 
tud de las necesidades peculiares de cada país? En caso 
afirmativo, ¿según qué reglas? ¿por qué medios? 
Investigúese el origen de las lenguas. 

TEODICEA 

Dése un concepto claro de los problemas cuya solución se propo- 
ne la teodicea. 

Expóngase y discútase el método experimental inductivo que debe 
aplicarse en esta' materia. 

Investiguense la existencia, naturaleza y atributos de Dios. 

Expónganse y discútanse las principales doctrinas filosóficas y 
religiosas acerca de la naturaleza y atributos úe Dios. 

Expónganse y discútanse los principales argumentos que se han 
aducido en pro y en contra de la existencia, naturaleza y atributos 
de Dios. 

ESTÉT 10 A 



RETÓRICA 



economía política 

Dése á conocer cuál es el objeto que se propone la economía 
política. 

Obsérvejise las necesidades individuales y colectivas del hombre, 
y demuéstrese la necesidad del trabajo y las condiciones generales 
que debe tener para satisfacerlas. 

Háganse observaciones que sirvan para suministrar la idea del 
valor, de los elementos que lo determinan,'de las circunstancias que 
lo alteran, de las formas que toma y de los estados en que puede 
presentarse, é indúzcanse sus leyes. Teorías de Bastiat, Carey y 
Horn. 

Háganse observaciones con el objeto de hacer conocer el capital, 
sus diversas funciones y sus estados, (fijo, circulante, flotante). 

Obsérvense los efectos de la indivisión y división del, trabajo; 
infiérase la ley, determinándose los casos en quo conviene ó nó 



REGLAMENTO 129 



aplicarla, y muéstrese cómo la división del trabajo implica el propó- 
sito del cambio. 

Háganse observaciones tendentes á hacer conocer los agentes y los 
instrumentos del cambio. Estudíese la teoría y la práctica de la 
moneda. 

Obsérvense fenómenos de crédito, para dar una noción exacta de 
él y de su organización por medio de lo"^ Bancos. Expliqúense los 
sistemas bancarios. Bancos de la República é historia nacional del 
papel moneda. ^ 

Obsérvense y clasifiqucnse las diversas formas de la industria, 
(agrícola, manufacturera, de trasporte, extractiva, profesiones libe- 
j^ales ) y muéstrense por medio de datos de observación las condi- 
ciones que determinan su desarrollo, así como la inñuencia que 
reciben de la población y del crédito. Empresas. 

Obsérvense en la práctica industrial los fenómenos remunerativos, 
clasifíquense é indúzcanse las leyes del salario, el interés, la renta, 
los beneficios y los provechos. Dése la noción de la industria 
nacional. 

Obsérvense fenómenos para inferir la teoría de los consumos, (la 
economía, el ahorro, la moda, el lujo). 

Estudíese la propiedad territorial en sus relaciones con la pobla- 
ción. Inmigración y emigración. Colonización. Condición legal y 
económica do las tierras de pastoreo y de labranza. Colonización 
de la República. Estadística de las diferentes industrias y del co- . 
mercio. 

ADMINISTRACIÓN 

Determínense con claridad y precisión la naturaleza y el fin de la 
sociedad política ó Estado. 

Infiéranse de este concepto las clases de funciones que son nece- 
sarias para que se cumpla el fin del Estado, y hágase un estudio com- 
parativo con las funciones del Estado oriental y otros, sean repu- 
blicanos ó monárquicos. No debe pasar este estudio de una simple 
enumeración. 

Investigúese la manera como deben instituirse en sí mismos los 
siguientes servicios, en un Estado republicano y democrático: elec- 
ción, legislación, justicia, policía, ejército, impuesto, instrucción, 
correos y telégrafos, víí^s, higiene y salubridad, moneda, pesas y 
medidas, bibliotecas y museos, marcas de ganado, comercio ó in- 
dustria, inmigración, beneficencia, aprovisionamientos, bienes públi- 
cos y minas, estadística, contabilidad. Se compararán los diversos 
sistemas que se han aplicado á los más importantes servicios. 

Investigúese el sistema de x>rganizacion á que deben someterse to- 
dos los servicios del Estado, con especiales desarrollos teóricos é 
históricos acerca de las doctrinas de la centralización y descentraíi- 

9 



130 REGLAMENTO 



zacion. Especifiqíiense las funciones nacionales y locales, dense á 
conocer las relaciones morales, económicas y jurídicas de las unas 
con las otras. 

Condiciones, origen, relaciones y responsabilidad de los funcio- 
narios. • 

Resumen del sistema administrativo de la República. 

Art. 12. Los profesores formarán todos los años, y 
presentarán á la Junta Directiva antes del 15 de Mayo, 
el programa detallado de lo que se proponen enseñar 
durante el año de estudios siguiente. Pueden compren- 
der estos programas cuestiones no indicadas en el ar- 
tículo 11; pero no pueden ser menos comprensivos que 
el mínimum allí señalado, ni desviarse del orden pres- 
cripto. Las disposiciones del artículo precitado deben 
cumplirse en todas sus paftes, bajo la más seria res- 
ponsabilidad. Aprobado por la Junta Directiva el pro- 
grama del Profesor, regirá en la enseñanza y en los 
exámenes. 

Art. 13. Los programas anuales que han sido apro- 
bados por la Junta Directiva, se inprimirán y reparti- 
• rán entre los alumnos, ó serán fijados en cuadros, en 
el paraje más visible de la clase respectiva, antes del 
15 de Julio. 

Art. 14. Se prohibe la menor alteración en el orden 

3ue los artículos 10 y 11 establecen para la sucesión 
e los cursos y para las partes de. cada curso. Por 
consecuencia, jamás se empezará un curso de más de 
un año, por el segundo ú otro ulterior. 

Art. 15. No podrán ser menos que tres las leccio- 
nes semanales que se den en cada curso, particular^ 
salvo el impedimento que causen los dias de fiesta. 

Art. 16. Cada lección no durará menos de una ho- 
ra, después de pasada la lista (artículo 285). 

§ 4 — De los cursos facultativos 

« 

Art. 17. Los cursos facultativos serán de uno, dos^ 



REGLAMENTO 131 



Ó más años, según lo juzgue conveniente cada profe-^ 
sor. 

Art. 18. El programa de las clases libres será el 
que cada profesor adopte. Así también el número de 
las lecciones semanales y su duración. 

Art. 19. Cada profesor de cursos facultativos debe 
presentar á la Junta Directiva antes del 15 de Mayo el 
programa detallado según el cual se propone enseñar, 
expresando con claridad el tiempo que na de durar el 
curso, el número de lecciones semanales, y lo que ha 
do durar cada lección. La Junta Directiva pourá su- 
primir ó reformar, oyendo previamente al interesado, 
todo lo que no se armonice con la disciplina de la Sec- 
ción de Estudios, ó con el crédito del Ateneo. Los pro- 
gramas deben estar aprobados, con modificaciones ó 
sin ellas, 'para el 15 de Junio; y regirán la enseñanza, 
desde que recaiga la aprobación, sin que sea permitido 
á nadie desviarse desús prescripciones. 

Art. 20. Cada profesor libre fijará su programa en 
lugar visible de la clase, el 20 de Junio á más tardar, 
conteniendo las indicaciones á que se refiere el artícu- 
lo anterior. El contenido de este escrito será reputado 
el contrato que determine los derechos y obligaciones 
del profesor y alumnos ú oyentes respectivos, eri cuan- 
to no estén establecidos en este Reglamento. 

Art. 21. Ninguna materia de las clases regulares 
puede ser objeto de clases libres. 

§ 5 — De las conferencias 

Art. 22. Las conferencias de la Sección de Estudios 
son independientes de las que den las demás seccio- 
nes del Ateneo en conformidad con el artículo VI del 

Reglamento general. 

* 

Art. 23; Los temas de las conferencias serán toma- 
dos de las materias del curso general, de la pedagogía. 



132 REGLAMENTO 



ó de cualquiera otra asignatura facultativa. Empero, 
queda absolutamente prohibido el tratar cuestiones 
relativas á la situación política del país y á la signifi- 
cación de los partidos en que se di^^de el pueblo. 

Art. 24. A fin de que la disposición precedente no sea 
infi'ingida, los conferenciantes presentarán su trabajo 
á la Junta Directiva quince dias antes del dia en que 
deba ser leido ó recitado. Si contiene partes, aunque 
sea baio la forma de meras alusiones, que importen 
una infracción del artículo anterior, serán borradas- 

Art. 25. Deben ajustarse las conferencias á las si- 
guientes reglas : 

a) Su duración máxima será de una hora aproxi- 
madamente. 

b) El asunto debe interesar á la generalidad del 
pueblo. 

c) Debe tratarse completamente el tema que se 
elija. 

d) Deben encararse las cuestiones por el lado de 
su utilidad práctica, en cuanto su naturaleza y 
el propósito del conferenciante lo permitan. 

e) No debe profundizarse más que lo permitido 
por la instrucción y cultura intelectual de la cla- 
se de personas á que principalmente aprovecha. 

/) Si el asunto es tal que admita los procedimien- 
tos de observación ó de experimentación, y pue- 
de disponerse de los objetos y aparatos necesa- 
rios, debe precederse observando ó experimen- 
tando en presencia del auditorio. 

g) El estilo debe ser llano, y el lenguaje claro y 
preciso. Prefiérase la intención de enseñar y 
convencer á la de excitar la imajinacion ó el 
sentimiento por medio de las galas retóricas. 

Art. 26.. Anúnciense las conferencias con la conve- 
niente anticipación, dando á conocer de un modo ine- 
quívoco el asunto de que tratan. 



REGLAMENTO 133 



§ 6 — Disposiciones comunes 

Art. 27. Los que enseñan, sean profesores ó confe- 
renciantes, gozan de la más amplia libertad de opinión 
acerca de la materia que explican. 

Art. 28. Cada profesor enseñará lo mismo y del mis- 
mo modo, para todos los que asistan á sus lecciones, 
sean alumnos ú oyentes. 

Art. 29. El año de estudio será de nueve meses. 
Empezarán los cursos el 1. ^ de Julio, se suspenderán 
el 30 de Noviembre, continuarán desde 1. ^ oe Febre- 
ro, y concluirán el 31 de Mayo. No habrá lecciones en 
los meses de Junio, Diciembre y Enero, aun cuando los 
profesores quieran darlas voluntariamente. 



SECCIÓN III 

DISPOSICIONES PROVISIONALES 

I. Pueden enseñarse, desde que empiece á regir este 
Reglamento, todas ó cualquiera de las materias nece- 
sarias ó facultativas; pero no se entenderá empezado el 
curso general, mientras no se enseñen todas las asig- 
naturas del primer año; ni que continúa, hasta que se 
enseñen todas las materias del segundo año y sucesi- 
vamente las de tercero, las de cuarto, las de quinto y 
las de sexto año. 

II. Los programas anuales de los cursos regulares 
que se inicien en Julio de 1881, 1882 y 1883, podrán 
separarse de las indicaciones del artículo 11, ya sea 
porque falten los objetos y aparatos indispensables pa- 
ra aplicarlas estrictamente, 6 porque los profesores 
carezcan de alguna preparación , á pesar de su compe- 
tencia. La Junta Directiva hará cuanto pueda porque 
desaparezcan esos impedimentos, y porque los progra- 
mas anuales se aproximen más caaa año al tipo del 



134 REGLAMENTO 



artículo 11, de modo qiie se ajusten á él en el curso de 
1884-1885. Las desviaciones no podrán consistir, en 
ningún caso, en la alteración del orden que prescribe el 
artículo 10. 

III Durante el mismo tiempo expresado en el artículo 
anterior, los programas á que se refiere el artículo 12 
arrancarán, nó desde el último grado de las escuelas 
públicas de tercera clase, y sí desde el último grado 
(6. ^) de las escuelas de segunda clase. La Junta Di- 
rectiva podrá prorogar este plazo por un año mas, si lo 
juzga necesario. 



TITULO II 

Reglas de Enseñanza 

SECCIÓN I 

REGLAS PARA LAS CLASES REGULARES 

Art. 30. No hay más que un modo de enseñar bien 
cada clase de conocimientos. No enseñar de ese modo, 
es enseñar mal. Por tanto, se declara que á juicio del 
Ateneo la buena enseñanza consiste en adaptar todos 
los procedimientos del profesor y del alumno á las leyes 
naturales de las aptitudes cognoscitivas del que estu- 
dia, Y se prohibe el empleo de métodos contrarios á 
esas leyes, en las clases regulares. 

Art. 31. Todas las ciencias que tengan un objeto 
físico, se estudiarán con el objeto por delante. Cuando 
no sea posible estudiar los mismos objetos naturales^ 
se estudiará en sus imitaciones corpóreas. Cuando 
aún éstas falten, se ocurrirá á las representaciones 
figuradas. Y en defecto de estas, se emplearán las des- 
cripcionos escritas ú orales. Debe cuidarse de que los 
objetos supletorios sustituyan tan completa y perfecta- 
mente como se pueda á los objetos naturales. 



REGLAMENTO * ' 135 



Art. 32. EIii los estudios de carácter psicológico, debe 
tomarse como objeto la persona; y, todas las veces que 
sea posible y oportuno, también los demás animales. 



Art. 33. El estudiante debe aplicar sus propias facul- 
tades al conocimiento de todas las cosas: los sentidos, 
si ha de conocer fenómenos físicos ó manifestaciones 
externas de fenómenos psíquicos; la conciencia, si 
estudíalos fenómenos puramente internos; la inteli- 

fencia, si se quiere que se aperciba de relaciones. 
Ismérese el profesor por no suplir con sus aptitudes 
las del alumno ú oyente; y no emplee la exposición, 
mientras éstos puedan conocer por su propia observa- 
ción lo mismo que se había de exponer. El profesor 
debe dirijir^ y el alumno investigar: esta es regla gene- 
ral de enseñanza. 

Art. 34. Nunca se enseñe antes lo que la naturaleza 
mental exije que se enseñe después. Lo primero que 
el estudiante debe conocer en las ciencias de observa- 
ción, es todo lo que sea fenómeno. Conocidos los fenó- 
ñaenos, se procederá á conocer las relaciones concretas. 
Los conocimientos concretos deben preceder siempre 
á los abstractos; y jamás se pasará á una idea general, 
sino partiendo de nociones particulares. Tratándose 
de clasificaciones, se estudiarán primeramente las rela- 
ciones generales que caracterizan cada clase, una por 
una; y conocidas así todas las clases, se harán percibir 
las relaciones que hay entre ellas, es decir, el sistema 
que forman. Por fin, no debe intentarse la adquisición 
de ningún conocimiento inductivo ó deductivo, si el 
estudiante no posee las nociones previas que dan base 
á la deducción ó á la inducción. El profesor debe tener 
un gran dominio de sí mismo para no precipitar la ense- 
ñanza en obsequio de un éxito pronto. Guárdese de 
anticipar opiniones; espere á que el discípulo las forme 
como natural consecuencia de las ideas que vaya adqui- 
riendo. No pase el alumno del estudio de un objeto al 
de otro, sin conocerlo perfectamente, ni use el maestro 
nombres ó voces técnicas que corresponden á ideas 
que aún no tienen los alumnos. 



136 • REGLAMENTO 



Art. 35. Debe aplicarse el método intuitivo en el 
estudio que se hace con los sentidos y con la concien- 
cia; el alumno ú oyente debe observar todo lo que sea 
observable; y, cuando los sentidos no le basten, debe 
emplear los aparatos auxiliares. Debe aplicarse el 
análisis, esto es, precederse del todo alas partes gra- 
dualmente, en el conocimiento de los objetos comple- 
jos que se revelan a la primera percepción en su 
totalidad; y la síntesis, ó precederse gradualmente de 
las partes al todo, en el de los objetos que se manifies- 
tan por partes. Procederá el alumno por comparación, 
cuando naya de conocer las relaciones inmediatas de 
las cosas; por deducción, cuando se busque una noción 
comprendida en otra más general ó que resulta de la 
concurrencia de otras iguales conocidas; y por inducción, 
cuando se ha de proceder de la idea délos hechos y sus 
relaciones concretas, á la de sus leyes. Pues que tiene 
necesidad la mente de practicar estas operaciones 
para^alcanzar la posesión délas verdades científicas, 
así las más elementales como las de orden más eleva- 
do, su omisión ó desnaturalización imposibilita el 
conocimiento; razón por la cual llegarían los profeso- 
res á resultados ficticios, si por adelantar camina 
ahorraran al discípulo el trabajo mental y se limitaran 
á enunciar las soluciones ó conclusiones. Cuídense los 
profesores de caer en tan perjudicial error. 

Art. 36. El uso de los libros, como auxiliares de la 
enseñanza, queda al arbitrio de los profesores, así 
como su elección. Pero no se les utilizará con perjuicio 
de las reglas que preceden, en caso de adoptarlos. . 

Art. 37. Se observará particularmente: 
El método intuitivo y de inducción en el estudio 
de la química, la física, la mineralogía, la botá- 
nica, la zoología, la geología, la geografía, la 
cosmografía, la historia, la anatomía y fisiolo- 
gía, la nigiene,la psicología, la estética, la retó- 
rica, la filosofía del lenguaje, la economía políti- 
ca y la administración. Por consecuencia, debe- 
rá precederse en todas estas ciencias, de la 



REGLAMENTO 137 



observación de objetos particulares y concretos, 
á las conclusiones abstractas y generales. 

El método deductivo, en el estudio de las cien- 
cias matemáticas. Razón por la cual todas las 
soluciones que se buscan deben ser deducidas 
por el estudiante de otras conclusiones racional- 
mente halladas con anterioridad. 

El método inductiVo-deductivo, en la investigación 
y desarrollo de los principios jurldico-morales. 



SECCIÓN II 

REGLAS PARA LAS CLASES LIBRES 

Art. 38. En las clases libres, el método empleado 
será el que prefiera cada profesor. Por manera que el 
procedimiento será uno de los motivos de estímulo en- 
tre los varios maestros de cada asignatura, y de prefe- 
rencia por parte de los estudiantes. No obstante, se re- 
comienda que la enseñanza de los idiomas y de las ar- 
tes enumeradas en el artículo 2. ^ sea principalmente 
práctica, sin perjuicio de la teoría que el conocimiento 
de esas asignaturas requiera; y que la ciencia de la pe- 
dagogía se funde en la observación del ser humano, 
aue de las nociones empíricas de la psicología y de la 
fisiología se infieran inductivamente las leyes que rigen 
la educación y la instrucción, y que de esas leyes se sa- 
que deductivamente el conocimiento de la conducta 
f)ráctica que deben seguir los padres y los maestros en 
a enseñanza de la juventud, ocurriendo cuanto se pue- 
da á ejercicios de aplicación para que los discípulos ad- 
Suieran el hábito de aplicar bien las reglas suministra- 
as por la ciencia. 



SECCIÓN III 

REGLAS PARA LAS CONFERENCIAS 

Art. 39. El conferenciante puede también adoptar li- 



138 REGLAMENTO 



bremente el método de su elección, siempre que no 
contraríenlas reglas del artículo 25. Se le recomiendan, 
sin embargo, las doctrinas enunciadas desde el artícu- 
lo 30 hasta el 37. 



SECCIÓN IV 

DISPOSICIONES PROVISIONALES 

I. En consideración á lo muy poco generalizado de 
los buenos procedimientos en la enseñanza segundaria, 
y á la necesidad de preparación que puedan tener los 
que ingresan al principio en el profesorado del Ateneo, 
la Junta Directiva usará una prudente tolerancia en los 
dos primeros años que este Reglamento tenga de vi- 
gencia. 

II No se entienda, empero, esta disposición de mo- 
do que los profesores se crean dispensados de aplicar 
las reglas que quedan establecidas. Deben tratar de 
ponerlas en práctica desde el primer dia, y solamente 
se les tolerará el grado de imperfección que á pesar de 
sus esfuerzos no puedan evitar. Tanto los profesores 
como las autoridades de la Sección de Éstuaios deben 
propender cuidadosamente á que la doctrina pedagógi- 
ca de este título tenga una aplicación gradualmente 
i^^jor, y á que la enseñanza llegue á la perfección de- 
seable descfe el principio de los cursos de 1883-1884. 



TITULO III 

De. las Pei\sonas quE ensenan: 

SECCIÓN I 

CLASES DE MAESTROS 

Art. 40. Tiene la aptitud de maeátro para los efectos 



REGLAMENTO 139 



de este Reglamento, toda persona que conozca alguna 
de las asignaturas enumeradas en el artículo 2. ^ y 
sepa teórica y prácticamente el modo de enseñarla, con 
arreglo al estado presente de la pedagogía. 

Art. 41. Los maestros de la Sección de Estudios del 
Ateneo son regulares y Ubres: regulares, los que ense- 
ñan alguna de las materias del curso general; libres, 
los que enseñan asignaturas facultativas. 

Art. 42. Los maestros regulares son de tres clases: 
numerarios^ supernumerarios y extranumerarios. Se 
designa con la primera denominación á los profesores 
de enseñanza que desempeñan las clases del curso ge- 
neral á nombre y bajo la responsabilidad del Ateneo; se 
distinguen con el segundo nombre los profesores en- 
cargados de suplir á los profesores ordinarios en los 
casos previstos por este Reglamento; y se da la tercera 
calificación á los profesores que enseñan las mismas 
asignaturas á nombre propio y bajo su responsabilidad 
personal. 

Art. 43. Enseñan también, además de los maestros, 
los dísertadores ó conferenciantes. 

SECCIÓN II 

PROFESORES EXTRANUMERARIOS 

§ 1 . — Condiciones para serlo 

Art. 44. Se requiere para ser profesor extranume- 
rario: 

a) Buena fama. 

b) Buena saíud. 

c) Edad'mayor de 22 años. 

d) Saber la ciencia que se quiere enseñar. 

e) Aptitud profesional. 



140 REGLAMENTO 



§ 2. — Diligencias para la admisión 

Art. 45. Deben justificarse las tres primeras condi- 
ciones por información de dos socios del Ateneo, ma- 
yores de veinte años; y las dos últimas, ppr un examen 
teórico-práctico (v. art. 132, inciso 6.^). El examen 
será privado, se dará con arreglo al programa corres- 
pondiente del art. 11, y á las doctrinas del Título II, y 
deberá quedar terminado en el mismo acto en que em- 
pieza. 

Art. 46. El que aspire al título de profesor extranu- 
merario del Ateneo ael Uruguay presentará en la Se- 
cretaría solicitud escrita en que consigne: fecha, nom- 
bre, edad, nacionalidad, estado, domicilio, materia que 
desea enseñar, los nombres de las personas que han 
de informar acerca de su salud, edad y costumbres. 
Adjuntará una disertación escrita que constará de dos 
partes: versará la primera sobre el conjunto de la cien- 
cia cuya enseñanza se auieré profesar, y se expondrá 
en la segunda el proceaimiento que debe seguirse al 
enseñarla. No se admitirá solicitud en que no se cum- 
plan todas las prescripciones de este artículo. 

Art. 47. Presentada en forma, se hará con ella y sus 
anexos un expediente, en cuya carátula se escribirá: 
el número de orden, el año y el nombre del interesado- 

Art. 48. Oirá el Rector personalmente los informes 
de las personas designadas, los comunicará en la for- 
ma verbal á la Junta Directiva y ésta resolverá por ma- 
, yoría de votos, en virtud del conocimiento que sus 

/ miembros tengan y de los informes recibidos, si ha de 

admitirse ó nó á examen al candidato. Según sea esta 
resolución, el Rector consignará el decreto al pié de la 
solicitud, sea negando ó acordando el examen. En es- 
te último caso, señalará además el dia y la hora en que 
el acto de prueba deberá empezar, y nombrará las per- 
sonas que han de componer el Tribunal. El decreto 
será firmado por el Rector y el Secretario. 



REGLAMENTO 141 



§ 3. — Tribunal examinador 

Art. 49. No se compondrá el Tribunal con menos de 
cinco personas, ni con más de nueve. El Rector ó el 
Vice será necesariamente una de ellas; otra, 6 dos, se- 
rán. profesores del Ateneo, que enseñen la materia ob- 
jeto del examen, si los hay; y las demás, serán perso- 
nas extrañas al profesorado de la Sección de Estudios, 
pero, en cuanto sea posible, de conocida competencia 
tanto en la ciencia de que se trate, como en las cues- 
tiones de pedagogía. El nombramiento debe recaer en 
personas ae probidad, á fin de que su decisión no com- 
prometa el porvenir del Ateneo por exceso de indul- 
gencia para con el examinando, ni sea injusta por ex- 
ceso de severidad. El Tribunal será presidido por el 
Rector, y en su- defecto por el Vice. 

§ 4. — Examen para la admisión^ y sus efectos 

Art. 50. Constituida la Mesa, el postulante leerá la 
disertación presentada con la solicitud. Puede el Tri- 
bunal, si así lo resuelve, dirijir preguntas relativas á 
opiniones que se contienen en cualquiera de las dos 
partes del escrito leído. El ejercicio de esta facultad no 
durará más de veinte minutos. 

Art. 51. Cumplido que se haya lo dispuesto en el ar- 
tículo que precede, el Presidente del Tribunal tomará 
al acaso una de las diez á veinte cédulas en que de- 
ben haberse escrito con anterioridad otros tantos temas 
importantes sacados de la asignatura que es materia 
del examen; leerá en alta voz su contenido, y el preten- 
diente disertará acerca de él durante veinte minutos, 
después de cuyo tiempo expondrá en qué orden debe 
enseñarse la materia del tema, con qué método, y 
usando qué objetos y aparatos. 

Art. 52. En seguida tomará el Rector á la- suerte 
otra cédula; la leerá en voz alta, y la entregará al pos- 
tulante, quien deberá escribir sobre el tema indicado 



142 



REGLAMENTO 



durante treinta minutos, sin consultar libros ni perso- 
nas, y privado de toda comunicación. Apenas trascu- 
rrida la media hora, leerá lo que haya escrito, é incon- 
tinenti dará una lección sobre el mismo tema, de otros 
treinta minutos, con la que se declarará terminado el 
examen. 

Art. 53. El Tribunal fallará con sujeción á estas 
reglas: 

1 . ^ Cada uno de sus miembros dispondrá de una 
hoja de papel preparada así: 

ATENEO DEL URUGUAY 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Montevideo, (dia) de (mes) de (año) 

Cxámen para optar el título de Profesor extranumerario 

Aspirante: Don (Fulano) 
Expediente: Núm. (número de orden). 





CALIFICACIÓN 




MATERIAS DEL EXAMEN 


" ^ 




OBSERVACIONES 


■ 


En la a signatura 


En pedagogía 




/Asignatura . 


• • • • 






Disertación Ieida< Pedagogía.. 




• • • • 




1 Preguntas... 


• • • • 


— — 




(Asignatura . 
Disertación oral. 

Pedagogía.. 


• • ■ • 


• • . • 




Disertación escrita 


• • • • 

• 


• . • • 




Lección práctica 








■ 









Los puntos alcanzados en la asignatura de enseñanza, son... 
Los puntos alcanzados en la parte profesional, son 

FIRMA DEL EX^VMINADOR : 



REGLAMENTO 143 



• 2. ^ Escribirá en la primera de las columnas 
destinadas á las calificaciones, los puntos que 
en su opinión merezca el examinando en las 
cuatro pruebas designadas con los vocablos 
«Asignatura», «Preguntas», «Asignatura», «Di- 
sertación escrita»; y en la segunda, los puntos 
que merezca en las partes de pedagogía y en la 
lección práctica. 

3. ^ Los puntos se contarán para cada una de 
las siete- partes del examen, de 1 á 5, que equi- 
valen : el 1, á muy mal; el 2, á, mal; el 3, á re- 
gular; el 4, á bien; el 5, á muy bien. 

4. ^ Terminado el examen, sumará los puntos 
de una" y otra columna, cuyos números escribi- 
rá con cifras al pié de los sumandos, y con letras 
en los blancos destinados al efecto, firmando 
en seguida. Todas las escrituras se harán con 
tinta. 

5. ^ Recogerá el Secretario las hojas; sumará 
por un lado las adiciones parciales que corres- 
ponden á la asignatura que el pretendiente desea 
enseñar, y por otro las que corresponden á la 
parte de pedagogía; dividirá cada una de estas 
dos sumas totales por el número de las perso- 
nas que componen el Tribunal, y los cocientes 
que resulten determinarán la calificación del 
examen. Será aprobado el postulante, si ha 
conseguido por lo menos doce puntos en las 
pruebas relativas á la asignatura y nueve puntos 
en las relativas á la aptitud profesional. No 

{meden compensarse estos puntos por aqué- 
los, ni vice-versa. 

Art. 54. Se prohibe la comunicación, entre los miem- 
bros del Tribunal, de los puntos que escriben durante 
el examen, y de las impresiones que la conducta del 
examinando les cause, á fin de que no influyan en el 
juicio de uno las sugestiones de los otros. 

Art. 55. Se prohibe, asimismo, bajo la más seria 
responsabilidad, el rectificar los números de califica- 



144 REGLAMEXTO 

cion, con motivo del éxito final del examen que cierta- 
mente se conoce, 6 que se espera como probable. 

Art. 56. Hallado el cuociente, el Secretario extende- 
rá el acta según se prescribe en los artículos 264 y 265 
y la firmarán todos los miembros del Tribunal; se 
agregarán al expediente las hojas de que se habla en 
eiartículo 53, se consignará en seguida el resultado 
del examen con referencia al acta y expresión de los 
puntos obtenidos, cuya diligencia será nrmada por el 
Presidente del Tribunal y por el Secretario; se dará 
cuenta á la Junta Directiva, y esta negará el título en 
caso de desaprobación, ó. mandará expedirlo en el ca- 
so contrario, y que se inscriba al que es objeto de la 
resolución en el Libro de los profesores. El decreto 
será firmado por el Presidente y Secretario. 

§ 5. — Diploma y sus efectos 

Art. 57. El diploma contendrá necesariamente : en 
el ancersOy el nombre del Ateneo, la fecha, el nombre 
del diplomado, el titulo de su profesión, la designación 
de la materia para cuya enseñanza se le habiUta, refe- 
rencia al expediente correlativo, número bajo el cual- 
queda inscripto en el Libro de los profesores y el sello de 
la Sociedad y las firmas del Presidente y Secretario; 
en el reverso^ el número de puntos que mereció el exa- 
men, el número máximo que es posible obtener, y la 
firma del Secretario. 

Art. 58. La redacción del diploma será esta : 
En el anverso : 

ATENEO DEL URUGUAY N.* (tanto) 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Montevideo, (dia) de (mes) de (año)J 

Habiendo el Señor Don (Fulano) probado, como lo exije el Re- 
glamento de la Sección de Estudios, que tiene las condiciones y la 
aptitud necesarias para ensenar (^^a¿ materia) como Profesor ex- 
tranumerario, según resulta del expediente número f ton to^^; 



REGLAMENTO 145 



Se le declara Profesor extranumerario de (tal asignatura) con los 
derechos y obligaciones que á este titulo corresponden por el Regla- 
mento, y como tal queda inscripto en el Libro de los Profesores con 
él número (tantos), 

(El sello). 

H Presidente 

(Fulano). 
El Secretario 

(Zutano). 

En el reverso : 

El aspirante al titulo de Profesor extranumerario del Ateneo del 
Uruguay puede merecer de cuatro á veinte puntos en el examen de 
sus conocimientos en la materia que se propone enseñar, y de tres 
á quince en el de su aptitud pedagógica. 

El Señor Don (Fulano), á quien el presente titulo pertenece, ha 
obtenido (tantos) puntos en el examen de (tal materia) y (tantos) 
puntos en el examen de su aptitud prefesional, según resulta del 
expediente respectivo número (tantos). 

El Secretario 
(Fulano). 

Art. 59. El título de Profesor extranumerario habili- 
ta para enseñar la materia á que se refiere, en un pe- 
ríodo de seis años, que se contarán desde el primer 
dia de Julio siguiente á la fecha del diploma. Se pro- 
hibe ejercer la profesión antes que el título se haya ex- 
pedido, aunque exista el decreto que manda otorgarlo. 

Art. 60. Los que no han conseguido el título por 
haber sido desaprobado su examen, no podrán reite- 
rar la petición dentro del término de un año. Todo 
cuanto se haga con infracción de este artículo, carecerá 
de valor. 
« 

Art. 61. Ningún profesor extranumerario puede en- 
señar en el Ateneo más que una materia. 

Art. 62. Le es permitido suspender la enseñanza, 
después de terminado el curso pendiente. 

Art. 63. Cada asignatura puede ser enseñada al mis- 

10 



146 REGLAMENTO 



mo tiempo por varios profesores extranumerarios, en 
número ilimitado. 

Art. 64. La disertación escrita que el postulante pre- 
senta con la petición del título, quedará agregada al 
expediente en todos los casos; y el Ateneo gozará el de- 
recho de imprimirla por su cuenta, (sin perjuicio del 
derecho de propiedad que subsistirá en el autor) si el 
título es acordado. 



§ 6. — Renovación del diplomaj y sus efectos 

Art. 65. Llegado el tiempo en que el título caduca, 
su dueño puede solicitai' que se le renueve. La Junta 
Directiva accederá, si la conducta del interesado ha si- 
do satisfactoria en el ejercicio de la enseñanza, en cuan- 
to se relaciona con la disciplina, con el conocimiento de 
la ciencia enseñada y conla pericia profesional. Nega- 
rá la renovación en el caso contrario. El título reno- 
vado en conformidad con lo dispuesto por este artícu- 
lo, habilita indefinidamente. 

Art. 66. La petición predicha será agregada al expe- 
diente primitivo, con el decreto que en ella recaiga, fir- 
mado por el Presidente y Secretario. 

Art. 67. La renovación del título se anotará en el 
Libro de los profesores ^ en seguida de la inscripción ori- 
ginaria. También en el diploma, de este modo: 

Montevideo, (dia) áQ (mes) de (año). 

En conformidad con el artículo (tantos) del Reglamento de la Sec- 
ción de Estudios, y por decreto de (tal fecha) que dictó la Junta Di- 
rectiva del Ateneo, según resulta del expediente número (tanto), 
queda renovado este titulo y anotada la renovación en el Libro de 
los profesores^ en el lugar correspondiente. 

(El sello). 

El Presidente 

(Fulano). 
El Secretario 

(Zutano), 



REGLAMENTO 147 



SECCIÓN III 

PROFESORES SUPERNUMERARIOS 

§ 1. — Condiciones para serlo 

Art. 68. No se permite solicitar el título de profesor 
supernumerario: lo otorga la Junta Directiva por mo- 
ción de uno de sus miembros, con arreglo á estas dis- 
posiciones: 

a) La causa que se alegue para el nombramien-' 
to ha de ser necesidad de la enseñanza ó, por 
lo menos, una utilidad considerable y notoria. 

b) El candidato debe ser un profesor extranu- 
merario del Ateneo del Uruguay, mayor de vein- 
ticuatro años de edad, que esté ejercitando ac- 
tualmente, y desde cuatro ó más años antes, de 
un modo continuo, la enseñanza de la asignatu- 
ra para la cual se propone el nombramiento. 

c) Además, es necesario que el propuesto, haya 
sobresahdo entre los profesores extranumera- 
rios que enseñan la misma asignatura, por su 
ciencia, por su pericia profesional y por el celo 
con que ha enseñado en todo el tiempo de su 
profesorado, á fin de que el nuevo título asegure 
la excelencia suma de los supernumerarios del 
Ateneo, y sea á la vez un premio de méritos ex- 
cepcionales y causa de estímulo para los que aún 
no lo hayan recibido, en quienes debe inspirar 
la esperanza de obtener una distinción muy poco 
prodigada, y discernida con escrupulosa justicia. 

§ 2. — Procedimiento para nombrarlos 

Art. 69. Toda vez oue se trate de nombrar un profe- 
sor supernumerario, deben asistir á la sesión de la Jun- 
ta Directiva las tres cuartas partes de sus miembros; 
Íj las mayorías requeridas en la votación, son todas re- 
ativas ai número total de las personas que componen 



148 REGLAMENTO 



aquella Junta. La oportunidad de nombrar un profe- 
sor supernumerario será resuelta por la mayoría de un 
voto sobre la mitad; pero la designación de la persona 
se hará por el voto de las dos terceras partes. Resuel- 
to el nombramiento, se extenderá el decreto con refe- 
rencia al acta de la sesión, mandando expedir el diplo- 
ma, y con la firma del Presidente y Secretario, en el 
expediente que contiene las diligencias relativas á la 
admisión de la misma persona como profesor extranu- 
merario. Ordenará asimismo el decreto que se anote 
el nombramiento en el Libro délos Profesores^ en el lu- 
gar de la inscripción primitiva. 

§ 3. — Diploma y sus efectos 

Art. 70. El diploma será concebido en estos tér- 
minos: 

ATENEO DEL URUGUAY N.« (tanto), 

' SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Montevideo, (dia) de (mes) de (año). 

En conformidad con las prescripciones reglamentarias de la Sec- 
ción de Estudios; 

Y en virtud de haber mostrado el profesor extranumerario, don 
(Fulano), aptitudes y solicitud que le han distinguido en la enseñan- 
za do (tal materia); 

La Junta Directiva del Ateneo lo ha nombrado en sesión de (tal 
fecha) Profesor Supernumerario de la predicha asignatura, con las 
condiciones, derechos y obligaciones que por Reglamento le corres- 
ponden. 

En consecuencia, se le expide el presente título, que queda ano- 
tado en el Libro de los Profesores «on el número (tanto), 

(El sello). 

El. Presidente 

„, (Fulano), 

El Secretario 

(Zutano), 

^ Art. 71. El título de Profesor supernumerario habi- 
lita para suplir al Profesor numerario de la misma 
asignatura dfe que lo es el titulado, durante el término 



REGLAMENTO 149 



de diez años, que empiezan á contarse el dia primero de 
Julio siguiente á la fecha del diploma. No existe la ha- 
^bilitacion antes de esta fecha. 

Art. 72. El decreto en que se nombra al Profesor su- 
pernumerario produce desde igual fecha el efecto de fa- 
cultar á quien na sido objeto del nombramiento, para 
qué enseñe perpetuamente en el Ateneo la materia 
á que su título se refiere, como Profesor extranume- 
rario. 

Art. 73. El profesor supernumerario puede enseñar, 
además de la asignatura de que lo es, otra cualquiera 
de las necesarias regulares con sujeción estricta á lo 
que se dispone respecto de los que aspiran al título de 
profesor extranumerario, y de las condiciones propias 
de esta clase de profesores,, sin perjuicio del artícu- 
lo 132. . 

Art 74. No puede haber en ningún caso más que 
cuatro profesores supernumerarios para cada curso 
particular. 

§ 4. — Renovación del diploma^ y sus efectos 

Art. 75. Vencidos los diez años de que habla el artí- 
culo 71, puede el Profesor supernumerario solicitar que 
se reitere el nombramiento. La Junta Directiva pedi- 
rá al Rector que informe acerca de la competencia y 
celo con que el solicitante haya desempeñado sus de- 
beres de profesor supernumerario y de profesor extra- 
numerario. El Rector* informará por escrito, consul- 
tando su propia experiencia, la opinión de los que le 
precedieron en el cargo, y los antecedentes que consten 
en los libros de la Sección de Estudios. Si resulta de 
esta diligencia que la conducta no ha sido claramente 
meritoria, no se hará lugar á lo solicitado; en el caso 
opuesto la Junta Directiva resolverá favorablemente,, 
mandando que se hagan las anotaciones respectivas 
en el Libro de los Profesores y en el diploma del in- 
teresado. Los papeles y decretos que á este asunto se 



i . 



150 REGLAMENTO 



refieren, serán agregados al expediente del profesor 
que ha sido objeto délas resoluciones. 

Art. 76. Reiterado el nombramiento, se anotará en 
el Libro de los Profesores ^ en el lu^ar de la inscripción 
correspondiente; y en el diploma del agraciado, con es- 
tas palabras: 

Montevideo, (dia) de (mes) de (año). 

En conformidad con el aríiculo ( tanto ) del Reglamento de la Sec- 
ción de Estudios; y en virtud de la conducta meritoria observada por 
el Profesor don (Fulano) en las enseñanzas que ha tenido á su car- 
go durante los últimos diez años; la Junta Directiva del Ateneo ha 
renovado este titulo por decreto de (tal focha) inserto ©n el expedien- 
te número (tantos). Queda anotado en el Libro de los Pro/esores en el 
lugar que corresponde. 

(El sello). 

El Presidente 

(Fulano). 

El Secretario 

(Zutano). 

Art 77. El nombramiento reiterado confirma al pro- 
fesor que lo obtiene su calidad de supernumerario, por 
tiempo indefinido. 

\ 

Art. 78. El supernumerario que, además de la ma- 
teria en que lo es, enseña otra como mero extranume- 
rario, puede ser nombrado también supernumerario de 
ésta con arreglo á lo que disponen los artículos 68 á 70 
y dado el caso de haberle sido reiterado el primer nom- 
bramiento con sujeción á lo prescripto por el art. 75. 

Art. 79. El supernumerario que pide y no obtiene la 
reiteración del nombramiento ya caducado, pierde el 
derecho de enseñar como mere extranumerario mas de 
•una materia. Lo pierde también si deja trascurrir 
un mes desde la fecna de la caducidad, sin solicitar la 
reiteración. Dado que ejerciera la enseñanza de dos 
asignaturas, la Junta Directiva indicará cuál de las dos 
corresponde al derecho perdido. (Será la peor desempe- 



REGLAMENTO 151 



^ nada á su juicio). Se anotará la pérdida del derecho, 
- con expresión de causa, en el expediente y en el asiento 
del Libro de los Profesores que corresponden á la per- 
sona y á la asignatura objeto de la resolución. 



SECCIÓN IV 

PROFESORES NUMERARIOS 

§ 1. — Procedimiento para nombrarlos 

Art. 80. No se dará curso á ninguna petición dirijida 
á conseguir Tel nombramiento de profesor numerario. 
Lo nombra la Junta ¡Directiva, previa autorización de 
la Sociedad (art. 51 del Reglamento general del Ate- 
neo del Uruguay) y según estas reglas: 

a) No ha de haber profesor numerario de la ma- 
teria que se tiene en vista. 

b) La persona que se designe para el nombramien- 
to, na de ser un profesor supernumerario del 
Ateneo del Uruguay, mayor d!e veintiséis años 
de edad, que esté ejercitando en la actualidad, y 
desde cuatro años antes, de un modo continuo, 
la enseñanza de la asignatura para la cual se 
propone el nombramiento; y que naya sido nom- 
brado profesor supernumerario de esa misma 
asignatura dos años antes, por lo menos. 

c) Es necesario asimismo que el candidato haya 
sobresalido entre los supernumerarios que en- 
señan la misma materia, por su ciencia, por su 
competencia profesional y por los esfuerzos rea- 
lizados en beneficio de la enseñanza, á fin de que 
no lleguen al alto puesto de profesor numerario, 
sino los más capaces y los más dignos de todos 
los que componen el profesorado del Ateneo. 

Art. 81. El nombramiento debe tener á su favor los 
votos de las dos terceras partes, por lo menos, de los 
miembros de la Junta Directiva. Hecho ya, se proce- 
derá como ma^da el artículo 69. 



152 



REGLAMENTO 



§ 2. — Diploma y sus efectos 
Art. 82. El diploma será de este tenor: 



ATENEO DEL URUGUAY 



SECCIÓN DE ESTUDIOS 



N.* (tanto). 



Montevideo, (dia) de (mes) de (año). 

En conformidad con las prescripciones reglamentarias de la Sec- 
cion de Estudios; 

Y en virtud de la idoneidad que ha demostrado y de- los esfuerzos 
que constantemente ha hecho el Profesor supernumerario don (Fu^ 
laño) en la enseñanza de (tal materia); 

La Junta Directiva del Ateneo lo ha nombrado en sesión de (tal 
fecha) Profesor numerario de la mencionada asignatura, con las con- 
diciones, derechos y obligaciones que por Reglamento le corres- 
ponden. 

En consecuencia, se le expide el presente titulo, que queda ano-* 
tado en el Libro de los Pro/esores, con el número (tanto). 



(El sello). 



El Secretario 
(Zutano). 



El Presidente 
(Fulano). 



Art. 83. El título de profesor numerario habilita pa- 
ra enseñar como tal y á nombre del Ateneo la asigna- 
tura á que se refiere, perpetuamente. 

Art. 84. EH que es Profesor numerario de una ma- 
teria, no puede enseñar la misma como extranumera- 
rio, pero sí otras dos, con arreglo á las disposiciones 
de este Reglamento. 

Art. 85. Nadie puede ser Profesor numerario de más 
de ima asignatura. 

Art. 86. No puede ser enseñada una asignatura por 
mas de un Profesor numerario. 



REGLAMENTO 153 



SECCIÓN V 



PROFESORES LIBRES 

§ 1 . — Condiciones para serlo 

Art. 87. Se requiere para ser profesor libre: 
a) Buena fama. 
6) Buena salud. 

c) Edad mayor de veintidós años. 

d) Saber la materia que se pretende enseñar. 

e) Aptitud profesional. 

§ 2. — Diligencias para la admisión 

Art. 88. Deben justificarse las tres primeras condi- 
ciones por informe de dos socios del Ateneo del Uru- 
guay, mayores de veinticuatro años; y las dos últimas, 
por un examen teór ico-práctico, que será privado, y 
deberá terminar en un sólo acto. 

Art. 89. En cuanto á la solicitud que debe hacer el 
que pretende ser profesor libre, y las primeras diligen- 
cias subsiguientes, regirán las disposiciones de los 
artículos 46, 47 y 48. 

« 

§ 3. — Tribunal examinador 

Art. 90. Se compondrá el Tribunal que ha de juzgar 
el examen del pretendiente, de tres á cinco personas 
idóneas en la materia que se quiere enseñar, conoce- 
doras de los métodos y procedimientos que más con- 
vienen á la buena enseñanza, y de conocida probidad. 
El Rector será el Presidente. 

§ 4. — Examen de admisión^ y sus efectos 

Art. 91. Constituido el Tribunal, leerá el postulante 
la disertación que presentó con la solicitud, y será pre- 



154 



REGLAMENTO 



guntado durante veinte minutos acerca de las opinio- 
nes que el escrito contiene y de cualquiera otra cues- 
tión relativa á la asignatura y al modo de enseñarla. 

Art. 92. En seguida tomará el Presidente á la suer- 
te un tema de entre diez en que se haya dividido 
el ejercicio práctico de que sea susceptible la asig- 
natura, lo leerá é invitará al examinando á q^ue ha^a el 
ejercicio, cuya duración máxima será de tremta minu- 
tos. El ejercicio consistirá: si se trata de un idioma, en 
hablarlo y escribirlo; si se trata de dibujo ú otro arte 
manual, en ejecutar un trabajo; si de canto ó de ense- 
ñar á tocar algún instrumento de música, en cantar ó 
en tocar, etc., todo dentro del tema sorteado. 

Art. 93. Después de esto se tomará otra cédula, y el 
aspirante dará una lección práctica explicada, de la ma- 
teria en ella contenida. La lección será de veinte mi- 
nutos, y con ella terminará el examen. 

Art. 94. El Tribunal pronunciará su juicio observan- 
do estas prescripciones: 

1. ^ Cada uno de sus miembros dispondrá de una 
hoja de papel, arreglada de este modo: 



REGLAMENTO 



155 



ATENEO DEL URUGUAY 



SECCIÓN DK ESTUDIOS 



Montevideo, (cita) de (mes) de (año). 

Kxámen para optar al título de Maestro libre 

Aspirante: Don (Fulano) 
Expediente: Número (ianto) 



Í Asignatura . . 
Pedagogía . . . 

Pr«guntas 

Ejercicio prictico 

Lección 



CALIFICACIÓN 



En asignatura 



En pedagogía 



OBSBRVACIONE8 



Los puntos alcanzados en la materia de enseñanza son 

Los puntos alcanzados en la parte profesional son 

FIRMA DEL EXAMINADOR 

2. ^ Escribirá en la primera de las columnas des- 
tinadas á las calificaciones, los puntos que en 
su opinión merezca el examinando en las dos 
pruebas «Asignatura», «Preguntas»; y en la se- 
gunda, los puntos que merezca en las partes de 
«Pedagogía», «Ejercicio práctico», «Lección». 

3. ^ Los puntos se contarán para cada una de las 
cinco partes del examen, üe 1 á 5, que equiva- 
len: el 1, á muu mal; el 2, á mal; el 3, á regular; 
el 4, á bien, y el 5, á muy bien. 

4. ^ Sumará, terminado el examen, los puntos de 
una y otra columna separadamente, cuyos 
números escribirá con cifras al pié de la columna 
respectiva, y con letra en los blancos destinados 



156 REGLAMENTO 



al efecto, firmando en seguida. Todas las escri- 
turas se harán con tinta. 
5. ^ Recogerá el Secretario las hojas; sumará por 
un lado las adiciones parciales que correspon- 
den á la asignatura, y por otro las (jue corres- 
ponden á la parte de pedagogía; dividirá cada 
una de estas dos sumas totales por el número 
de las personas que componen el Tribunal, y los 
cocientes que resulten determinarán la califica- 
ción del examen. Será aprobado el postulan te^ 
si ha conseguido por lo menos seis puntos en las 
pruebas relativas á la asignatura, y nueoe pun- 
tos en las relativas á la aptitud profesional. No 
pueden compensarse estos puntos por aquéllos,, 
ni vice-versa. 

Art. 95. Rigen aquí las prohibiciones y reglas " de 
procedimientos prescritas en los artículos 54 á 57. 

§ 5. — Diploma y sus efectos 

Art. 96. Se redactará el diploma en estos términos: 
En el anverso: 

ATENEO DEL URUGUAY N.» (tanto), 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Mon-tevideo, (dio) de (mes) de (año). 

Habiendo el señor don (Fulano) probado como lo requiere el Re- 
glamento de la Sección de Estudios que tiene las condiciones y la ap- 
titud necesarias para enseñar (tal materia) como Profesor libre, se- 
gún resulta del expediente número (tanto); 

Se le declara Profesor libre de (tq,l asignatura) con los derechos 
y obligaciones que á este titulo corresponden por el Reglamento, y 
como tal, queda inscrito en el Libro de los Profesores con el número 
(tanto), 

(El sello). 

El Presidente 

(Fulano). 
El Secretario 

(Zutano), 



REGLAMENTO 157 



En el reverso: 

El aspirante al titulo de Profesor libre del Ateneo del Uruguay, 
puede merecer de dos á diez puntos en el examen de sus conoci- 
mientos en la materia que so propone enseñar, y de tres á quince en 
el de su aptitud pedagógica. 

El señor don {Fulano), á quien el presente titulo pertenece, ha 
obtenido (tantos) puntos en el examen de {tal materia), y {tantos) 
puntos en el examen de su aptitud profesional, según resulta del 
expediente respectivo número {tanto). 

El Secretario 
{Fulano). 

Art. 97. Respecto de los que no han sido aprobados 
en el examen, y de la disertación escrita, regirán las' 
disposiciones de los artículos 60 y 64. 

Art. 98. El título de Profesor libre habilita para en- 
señar la materia á que se refiere, en el plazo dé seis 
Años, los cuales se contarán desde el dia primero de 
Julio siguiente á la fecha del diploma. No puede ejer- 
cerse la enseñanza antes que el título se haya expedido. 

Art. 99. Nadie puede ser profesor Hbre de más de una 
asignatura. 

Art. 100. Pueden enseñar cada materia facultativa 
varios profesores libres, sin limitación de número. 

§ 6 — Renovación del diploma 

Art. 101. Llegada la fecha en que caduca el título, 
puede pedir rehabilitación su dueño. En tal caso, se 
procederá como se dispone en los artículos 65 á 67. 



SECCIÓN VI 

DISERTADORES 

Art. 102. Puede ser disertador toda persona, con 
tal que: 



158 REGLAMENTO 



a) goce de buena fama; 

b) tenga diez y ocho años cumplidos de edad, y 

c) presente un trabajo conveniente en la forma y 
en el fondo. 

Art. 103. Puede tratar el disertadorjcualquiera asun- 
to científico 6 de arte, aunque no corresponda á las 
materias enumeradas en el artículo 2 ^ . 



SECCIÓN VII 



DISPOSICIONES COMUNES 

Art. 104. El Ateneo del Uruguay considera con 
igualdad los cursos dirigidos por profesores regulares, 
sean éstos numerarios, supernumerarios 6 extranu- 
merarios; no concede privilegio, de cualquiera clase 
que sea, á favor de ninguno de ellos; serán iguales los 
efectos reglamentarios de su enseñanza. 

Art. 105. Es obligación de los profesores regulares: 

a) leer dos disertaciones por año en la materia que 
enseñan. 

b) concurrir á la composición de Tribunales exa- 
minadores, cuando son nombrados por autori- 
dad competente. 

Art. 106. Los profesores regulares y libres están 
obligados á enseñar cursos completos. 

Art. 107. Es deber moral de los profesores, sean 
regulares ó libres, suplir como les sea posible, en la 
enseñanza que hagan, los objetos y aparatos que nece- 
siten y el Ateneo no* tenga. Conservarán la propiedad 
de las cosas, podrán retirarlas cuando quieran, y el 
dueño las destinará sólo á su uso personal, salvo que 
expontáneamente quiera prestarlas á algún colega. 

Art. 108. Los profesores regulares y. libres pueden 
enseñar simultáneamente, pero en clases separadas, el 



REGLAMENTO * 159 



primero y el segundo año del curso, cuando éste sea 
de más de un año (Art. 3. ^ y 17). 

Art. 109* Ni la nacionalidad, ni el sexo, ni el color 
serán causa para impedir la enseñanza, sea como Pro- 
fesor extranumerario, supernumerario, numerario ó 
libre, sea como disertador. 

Art. 110. La Junta Directiva señalará la época del 
año en que han de tener lugar los exámenes de los 
aspirantes al profesorado del Ateneo del Uruguay. 

SECCIÓN vm 

DISPOSICIONES PROVISIONALES 

. I. Los Tribunales examinadores podrán usar alguna 
tolerancia con los que aspiran á ser profesores extra- 
numerarios durante los dos primeros años de la 
vigencia de este Reglamento, en la parte del examen 
que tiene por objeto los conocimientos pedagógicos y la 
lección práctica; pero no llegará esa tolerancia hasta 
dispensarlos de conocer los principios capitales, y 
especialmente las reglas del Título II, satisfactoria- 
mente explicadas y ejemplificadas. 

» « 

II. Cada unade las asignaturas que entran en el curso 

general será enseñada solamente por Profesores extra- 
numerarios en los seis primeros años de abierta la 
clase respectiva. Trascurridos los seis años, y nó antes, 
podrá procederse al nombramiento de Profesor super- 
numerario, si la Junta Directiva resuelve previamente 
que es oportuno, con arreglo á los artículos 68 y si- 
guientes. No podrá nombrarse profesor numerario á 
ninguna de las asignaturas dichas, antes que hayan 
trascurrido cuatro años desde que se le nombró profe- 
sor supernumerario. 

III. Cesan de hecho y de derecho, desde el momento 
en que este Reglamento es aprobado, todos los Profe- 



160 REGLAMENTO 



sores, sin excepción alguna, que ejercen alguna ense- 
ñanza, cualquiera que sea, en el Ateneo del Uruguay. 
Los cesantes qué quieran continuar enseñando, se 
someterán alas prescripciones reglamentarias. 



TITULO IV 



De las Personas qub aprenden 



SECCIÓN I 



CLASES DE ESTUDIANTES 



Art. 111. Las personas que aprenden en la Sección 
de Estudios del Ateneo pueden ser alumnos y oyentes. 
Son alymnos los que asisten al curso general con suje- 
ción á lo que se prescribe en la Sección II de este 
Título; y son oyentes los que asisten al curso general, 
á los cursos libres y á las disertaciones, en conformidad 
con lo dispuesto en las Secciones III y IV. 

SECCIÓN II 

ALUMNOS 

§ 1. — Condiciones para serlo 

Art. 112. No pu§de ser alumno del Ateneo del Uru- 
guay quien no ten^a: 

a) Catorce años cumplidos de edad. 

b) Salud buena, ó por lo menos exentado enfer- 
medad repugnante ó contagiosa. 

c) Preparación intelectual bastante, que consiste 
en poseer todos los conocimientos de la instruc- 
ción primaria, en el grado á que alcanza el 
programa de las escuelas públicas do tercera 
clase. 



REGLAMENTO 161 



§ 2. — Diligencias para su admisión 

Art, 113. Se justifica la edad con la fé de bautismo; 
6 con testimonio del Registro de nacimiento, si este ha 
ocurrido bajo el imperio de leyes de registro civil; ó con 
el informe de dos personas fidedignas. No se exijirá 
justificación de buena salud, sino cuando sea objeto de 
dudas. La preparación intelectual se justificará con un 
examen. 

Art. 114. La persona que quiera ser alumno del Ate- 
neo deberá^'presentar solicitud escrita en que exprese: 
fecha, nombre, edad, nacionalidad, domicilio. Deberá 
adjxmtar el documento que justifique la edad, 6 nom- 
brar las personas que han de informar acerca de ella, 
indicando el domicilio. Si la solicitud es defectuosa, no 
le dará curso el Secretario. Si está en regla, forma- 
rá con ella un expediente, en cuya carátula escribirá: 
nombre del solicitante, año y número de orden. 

Art. 115. El Rector examinará las piezas justifica- 
tivas de la edad, ó, en su defecto, las personas pro- 
puestas para el caso. Si la justificación no es satis- 
factoria á su juicio, decretará en el expediente que se 
mejore. Bien justificada la edad, decretará el examen 
de ingreso, señalando el día y la hora, y nombrando 
las personas que han de comooner el Tribunal exa- 
minador, y al que ha de presidirlo. 

§ 3 '-^Examen de ingreso y sus efectos 

Art. 116. Este Tribunal será formado por los pro- 
fesores regulares, en número de tres por lo menos. Lo 
presidirá un miembro de la Junta Directiva. 

Art. 117. Serán examinados á un tiempo todos los 
que hayan solicitado ser admitidos en el número de los 
alumnos. 

Art. 118. El examen se hará por el programa de 

u 



162 



REGLAMENTO 



las escuelas públicas de tercera clase, y. por orden de 
materias. 

Art. 119. Cada individuo será preguntado durante 
cinco á diez minutos en cada materia de exposición; 
y durante diez á veinte, en cada materia susceptible 
de ejercicios prácticos. 

■ 

Art. 120.- El Tribunal debe investigar cuidadosa- 
mente si el examinando tiene en el grado indispensa- 
ble todos los conocimientos aue requiere la enseñan- 
za del Ateneo, y el desarrollo mental suficiente. 

Art. 121. Se pronunciará el fallo con sujeción á es- 
tas reglas: 

1.^ Cada examinador tendrá una hoja de papel 
dispuesta así: 



REGLAMENTO 



163 



ATENEO DEL URUGUAY 



SECCIÓN DE ESTUDIOS 



Montevideo, (dia) de (mes) de (año) 
Examen de ingreso en el número de alnmnos 



NOMBRES DE LOS 
EXAMINANDOS 



CALIFICACIONES PARCIALES 



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FIRMA DEL EXAMINADOR*. 



2. *=^ En la línea de cada uno de los nombres que 
ocupan la primera columna; y en la columna de 
ía asignatura respectiva, escribirá con cifras los 
puntos que el examinando merezca en cada ma- 
teria. 



164 REGLAMENTO 



3. ^ Los puntos se contarán, para cada asignatu- 
ra, de 1 á 5, que equivalen: 1, á muy mal; 2, á 
mal; 3, á regular; 4, á ¿¿eny y 5, á may bien. 

4. ^ Terminado el examen, se contarán separada- 
mente todos los puntos de cada examinando, 
y se escribirá la suma en la última columna 
encabezada «Calificación total,» firmando en 
seguida. 

5. ^ El Secretario recogerá las hojas, adicionará 
todas las sumas que corresponden á cada exa- 
minando, y dividirá cada suma total que re- 
sulte por el número de examinadores. El cuo- 
ciente que obtenga cada interesado, será la ca- 
lificación de su examen: merecerá que se le 
apruebe, si consigue treinta y seis puntos por 
lo menos; y que se le desapruebe, en el caso 
contrario. 

Art. 122. Rigen, respecto de este examen, las pro- 
hibiciones de los artículos 54 y 55. 

Art. 123. En seguida de hallados todos los cuocien- 
tes, el Secretario extenderá el acta, según se dispone 
en el artículo 265 y la firmarán todos los miembros 
del Tribunal; se consignará en los expedientes corre- 
lativos el resultado del examen con referencia al acta 
y expresión de los puntos obtenidos, cuya diligencia 
será firmada por el Secretario; y con su vista el Rec- 
tor decretará denegando lo solicitado ó declarando 
(Wto al solicitante para inscribirse como alumno del 
Ateneo. Las hojas de que habla el artículo 121 serán 
archivadas bajo carátula que exprese: «Año de. . . . 
Calificaciones de exámenes para ingreso de alumnos.» 

Art. 124. El cjue ha sido desaprobado no podrá ha- 
cer nueva solicitud en el término de un año. 

Art. 125. JEl examen de ingreso será solicitado an- 
tes del 15 de Junio; se sustanciará la petición antes 
del 25 del mismo mes, y el acto tendrá lugar del 25 
al 30. ^ 



REGLAMENTO 165 



§ 4. — Inscripción para el íer. año del curso general 

Art. 126. Toda persona á cuyo favor haya recaído 
la declaración de aptitud, puede solicitar del Secreta- 
rio que le inscriba como alumno del Ateneo en el pri- 
nler año del curso general, declarando quiénes son los 
profesores que prefiere. El Secretario hará la inscrip- 
ción en el Libro de los alumnos^ en los términos pres- 
criptos en los artículos 253 y 257, y expedirá al soli- 
citante un tarjeta del tenor siguiente: 

ATENEO DEL URUGUAY N/ {tanto) 

{Sello) SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Montevideo, {dio) de {mea) de {año), 

Don {Fulano) de {tantos años) de edad, ha sido inscripto en esta 
fecha y bajo el número {tanto) del Libro de los alumnos, como es- 
tudiante del primer año del curso general. 

Estudiará bajo la dirección de los Profesores Don {N. N.), Don 
{N.N.)y Don {JSÍ,N.) 

El Secretario: 
{Fulano). 

Art. 127. Ningún alumno será inscripto en. otras 
materias del curso general, que las correspondientes 
al año de estudios que cursa. No le es permitido tam- 
poco dejar de inscribirse en alguna de estas materias, 
aunque se alegue que ha sido estudiada en el Ateneo 
como oyente, ó fuera de él. 

§ 5. — Cuota mensual 

Art. 128. El que ha sido inscripto como alumno no 
puede asistir á las clases, si no paga previamente al 
Tesorero la cuota que corresponda al mes próximo 
venidero, (artículo 341). Puede pagar, si lo prefiere, 
varias mensualidades adelantadas. El Tesorero asen- 
tará el pago en el Libro de cuotas^ con sujeción á lo 
que se dispone en los artículos 235 y 236.. Además im- 
primirá con sello y tinta de color, en él lugar corres- 



166 REGLAMENTO 



pendiente del dorso de la tarjeta de inscripción aue 
pertenece al alumno, el nombre del mes ó de los 
meses cuya cuota se paga ; y escribirá en seguida 
el número del asiento hecho en el Libro de cuotas. 
Debe estar dispuesto de este modo el dorso de las 
tarjetas: 

El portador, Don {Fulano), alumno del Ateneo del Uruguay, ha 
cumplido la obligación que le impone el articulo 341 del Reglamento, 
relativamente á: 

La mensualidad de.... (Asiento núm — Libro de cuatas) 

La mensualidad de.... (Asiento núm — Libro de cuotas) 

La mensualidad de.... (Asfento núm — Libro de cuotas) 

La mensualidad de.... (Asiento núm — Libro de cuotas) 

La mensualidad de.... (Asiento núm — Libro de cuotas) 

La mensualidad de.... (Asiento núm — Libro de cuotas) 

La mensualidad de.... (Asiento núm — Libro de cuotas) 

La mensualidad de (Asiento núm — Libro de cuotas) 

La mensualidad de.... (Asiento núm — Libro de cuotas) 

§ 6. — Dispensa de la cuota mensual 

Art. 129* Las personas inscriptas como alumnos 
pueden asistir gratuitamente á los cursos regulares, 
con arreglo á las disposiciones que siguen : 

a) El que pretenda gozar esté beneficio debe jus- 
tificar que le es absolutamente imposible pa- 
gar las cuotas mensuales, por la suma pobre- 
za suya y de sus padres ó tutores. 

b) La dispensa producirá efecto, sólo durante un 
año. 

c) Puede renovarse la solicitud en cada año sub- 
siguiente ; pero le será negada la gracia al 
alumno que no produzca la justificación á que se 
refiere el inciso a y que además no se distinga 
6n todas las clases á que asiste, por su inteli- 
gencia, por su contracción al estudio, y por la 
conformidad de su conducta con las reglas dis- 
ciplinarias. 

d) El número máximo de alumnos gratuitos, se- 
rá el de dos por cada asignatura, sea ó no vo- 



REGLAMENTO 167 



luntad de los profesores el tenerlos en mayor 
número. 

Art. 130. La petición de dispensa se h^rá por escri- 
to, exponiendo las causas, y nombrando las personas 
que han de declarar acerca del estado de pobreza. 
Si la petición es reiterada, se nombrará además & 
los profesores regulares que hayan sido ó sean maes- 
tros del interesado. El Rector oirá personalmente & 
los tres testigos; y, en su caso, decretará que informen 
por escrito los profesores indicados; y si todas las de- 
claraciones concurren á probar categóricamente las 
condiciones exijidas por el articuló 129, otorgará la 
dispensa, mandando que se anote en el Libro de cuotas 
y que las diligencias de este incidente se agreguen al 
expediente de ingreso del alumno agraciado. Los que 
informan acerca del estado de pobreza deben ser so- 
cios del Ateneo, mayores de vemte y cinco años. 

Art. 131. Los alumnos deben seguir en el curso ge- 
neral exactamente el orden establecido en el artículo 
10. No les es permitido pasar á saltos de unas asigna- 
turas á otras, ni hacer sustituciones. 

§ 7. — Derechos de los alumnos 

Art. 132. Los alumnos gozan los siguientes dere- 
chos : 

1. ^ El de servirse fuera de las horas de clase, con 
propósito de estudio, de los objetos y aparatos 
destinados á la enzeñanza de las matenas que 
actualmeote cursan, previo permiso del Rector 
y en las horas que éste señale. Las sustancias 
que por el uso se consumen ó transforman, se- 
rán de cuenta del alumno. 

2. ^ El de pasar, una vez al año, de la. clase de 
un profesor á la clase de otro que enseña la 
misma asignatura. No puede usstrse este dere- 
cho en otra época que el primer dia de cada 
mes, antes de pagar la cuota respectiva, y pre- 
vio aviso al Secretario, quien anotará el pase 



168 REGLAMENTO 

al márjen de la última inscripción, y en la tar- 
jeta del que pasa, con estas palabras : 

MonteTÍdeOy (día) de {mes) de {año). 

m 

Con esia fecha p¿isa el portador á la clase de {tal materia) que 
dirijeel Profesor (extranumerario, supernumerario ó numerario) don 
{Fulano). Anotado en el libro respectivo, con el número {tanioy 

£1 Secretario: 
{Fulano) 

3. ^ El de cursar bajo la dirección del Profesor 
regular que prefiera, sea numerario, 6 extranu- 
merario. 

4. ^ El de que se les expidan certificados de haber 
sido aprobados en el examen de cualquiera 
asignatura, ó en el de egreso. 

5. ^ El de ser preferidos á los de su clase, si lle- 
gan á ser profesores del Ateneo, cuando se 
trate de nombrar Profesor numerario ó super- 
numerario, siempre que hayan sido aprobados 
en el examen de egreso, y que haya igualdad 
de las demás circunstancias respecto de los 
comprofesores que no han sido alumnos del 
Ateneo, ó que habienño sido, no hayan obteni- 
do aprobación en el examen de egreso. 

6. ^ El de ser titulado Profesor extranumerario de 
una asignatura, sin pasar por otro examen que 
el de la aptitud profesional, con tal : 

a) que tenga las tres primeras condiciones 
exijidas por el artículo 44. 

b) que el examen de egreso haya sido califi- 
cado con más de ciento ochenta puntos. 

c) que la asignatura que se quiere enseñar 
haya sido calificada con más de doce puntos 
tanto en el examen de egreso como en los 

• exámenes anuales. 

d) que no hayan trascurrido más de dos años 
desde el examen de egreso. 



REGLAMENTO 169 



§ 8. — Inscripción para los años posteriores al primero 

y examen previo de pase 

» 
Art. 133. Los alumnos deben inscribirse para cada 
uno de los años del curso general, siguiendo el orden 
establecido en el artículo 10. 

^ Art. 134. Nadie será inscripto en el segundo ó ulte- 
riores años, si no es aprobado previamente en el exa- 
men de todos los estudios hechos en el año precedente. 

Art. 135. Para el efecto, solicitará el alumno, antes 
del 15 de Mayo y por escrito, que se le inscriba para el 
año correspondiente del curso. Anotará inmediata- 
mente el Secretario al pié de la solicitud y con referen- 
cia á Ists fuentes: 

a) cuál es el año que el interesado acaba de cursar; 

b) qué cuotas mensuales ha pagado; 

c) SI ha sido castigado ó nó con pena de. suspen- 
sión ó destitución; 

d) en qué número de faltas de asistencia ha incu- 
rrido durante el año, en cada una de las clases 
á q[ue ha asistido; 

e) quiénes son los profesores bajo cuya dirección 
ha estudiado. 

Art. 136. Firmará esta nota y pasará el escrito al 
Rector, quien decretará que d solicitante comparezca 
á rendir el examen anual en la fecha que oportunamen- 
te se señale, si de las anotaciones del Secretario no 
resulta algún impedimento. En el caso contrario dene- 
gará lo pedido, expresando la causa. 

^ Art. 137. Deberá publicarse, con cinco dias de anti- 
cipación, el dia señalado para el examen anual de cada 
asignatura. La publicacien se hará por avisos fijados 
en todas las clases y en dos diarios. 

Art. 138. Los exámenes anuales son públicos, se 
efectuarán por el programa de los profesores respecti- 



170 REGLAMENTO 



• « 

VOS aprobado por la Junta Directiva; y durarán cua- 
renta minutos ó más por asignatura y para cada 
examinando. 

Art. 139. Se dividirá cada asignatura en diez á vein- 
te temas, lo más comprensivos posible, que se es- 
cribirán en otras tantas cédulas. Él examinando diser- 
tará durante diez minutos sobre uno de esos temas; 
hará ejercicios prácticos, si la materia lo permite, 6 
será interrogado en el caso contrario, durante quin- 
ce minutos, con motivo dé otro tema; y escribirá acer- 
ca de otro tema, distinto de los dos anteriores, duran- 
te otros quince minutos. Pueden hacerse temas es- 
peciales para los ejercicios. 

Art. 140. Llegada la hora señalada para el examen, 
deben comparecer ante el Tribunal examinador de ca- 
da asignatura los alumnos que hayan sido emplazados 
por decreto del Rector. Si alguien faltare en la opor- 
tunidad debida, será excluido del acto, salvo que ale- 
gue causas justificativas de la demora, y el Tribunal 
resuelva admitirlo. El Secretario pondrá sobre la me- 
sa una nómina de los examinandos. 

Art. 141. Instalado el Tribunal por el miembro de 
la Junta Directiva que debe presidirlo, tomará éste á la 
suerte uno de los temas, lo leerá en alta \0Zy y lo pa- 
sará al primer alumno de la nómina, para que diser- 
te en seguida. Terminada esta disertación, el Presi- 
dente tomará otra cédula, leerá su contenido, invitará 
al segundo alumno de la nómina para que diserte á su 
vez; y procederá así sucesivamente, hasta que la lista 
• de los alumnos haya terminado. 

Art. 142. Se procederá en seguida al examen por 
medio de ejercicios 6 de preguntas, según sea la ma- 
teria, sorteando cédulas y llamando á los alumnos por 
orden de lista, según se procedió respecto de las di- 
sertaciones orales. 

Art. 143. Cuando haya terminado esta parte del 



REGLAMENTO 171 



examen, el Presidente sacará á la suerte un tema, lo 
leerá en alta voz, y los examinandos escribirán inme- 
diatamente, sin moverse de sus asientos, sin consul- 
tarse entre sí, y en pizarras distribuidas para el efec- 
to, lo que les ocurra acerca del tema leido. Tan pron- 
to como trascurran los quince minutos, el Presidente 
hará suspender la escritura, hará leer á cada alumno 
la suya, v cuando haya leido el último, declarará ter- 
minado ei examen. 

Art. 144. El Tribunal juzgará los exámenes, según 
las siguientes reglas: 

1. * Cada miembro suyo tendrá una hoja de papel 
dispuesta de este modo: 



172 



REGLAMENTO 



ATENEO DEL URUGUAY 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 



Montevideo, {dio) de (mes) de (ano) 
Kxáxxxen anual de los áloMut^s 

Año (tanto) del curso general 



NOMBRES DE 
EXAMINANDOS 



CAUFICACION 



En la disertación 
oral 






En loa ejerci- 
cios 



En la diserta- 
ción escrita 



Del ex&men 



FIRMA DBL EXAMINADOR: 



8. ^ Escribirá con cifras, en las columnas verti- 
cales segunda, tercera y cuarta los puntos que 
cada examinando merezca respectivamente por 
la disertación oral> por los ejercicios ó las res- 
puestas á las preguntas y por la disertación 
escrita. 

3. ^ Los puntos se contarán en cada caso de 1 



REGLAMENTO 173 



á 5, y significarán: el 1, muy mal; el 2, mxü; e 
3, regular; el 4, bien; y el 5, muu bien. 

4. ^ Contará separadamente, cuando haya termi- 
nado el examen, los puntos que pertenecen á 
cada examinando; y escribirá las sumas en la 
columna destinada á la calificación del examen 
después de lo cual firmará. 

5. ^ Él Secretario recogerá en seguida todas las 
fojas, reunirá todas las sumas parciales que 
corresponden á cada alumno, y dividirá los re- 
sultados por el número de los examinadores. 
El cuociente que obtenga para cada alumno, 
será la calificación de su examen: será aproba- 
do, si consigue nueve puntos por lo menos; y 
desaprobado, en el caso contrario. 

Art. 145. Rigen, respecto de este examen, las dis- 
posiciones de los artículos 54 y 55. 

Art. 146. Calificados que sean los exámenes, el Se- 
cretario extenderá el acta según se dispone en el artí- 
culo 265, la cual será firmada por todos los miem- 
bros del Tribunal; agregará á los expedientes de in- 
greso de cada exammando las piezas relativas á su 
examen, y, refiriéndose al acta, anotará el resultado 
del examen con expresión de los puntos obtenidos en 
cada asignatura, y firmará la nota. 

Art. 147. Si el alumno Jia sido desaprobado en el 
examen de alguna de las asignaturas cursadas, el Rec- 
tor decretará negando la inscripción para el año si- 
guiente; en cuyo caso el que recibe la denegación ten- 
drá que estudiar otra vez las mismas asignaturas, co- 
mo si no las hubiera estudiado. 

Art. 148. Si el examen ha sido aprobado respecto de 
todas las materias, el Rector decretará autorizando la 
inscripción para el año siguiente del curso general. 

Art. 149. Los exámenes anuales deberán tener lu- 
gar del 1 ? al 25 de Junio de cada año. 



174 REGLAMENTO 



Axt. 150. La Junta Directiva nombrará los Tribu- 
nales de examen, antes del 25 de Mayo. Cada Tribu- 
nal se compondrá de todos los profesores regulares 
que enseñen la materia en que aquél ha de exami- 
nar, y de las persones extrañas al profesorado que se 
crea conveniente nombrar. No se instalará ningún Tri- 
bunal con menos de tres miembros. Será presidido 
por un miembro de la Junta Directiva, designado por 
el Presidente de ésta. 

Art. 151. El alumno cuya inscripción ha sido auto- 
rizada, puede solicitarla al Secretario, declarando 
quiénes son los profesores bajo cuya dirección desea 
estudiar. El Secretario lo inscribirá en el Libro de los 
alumnos f de acuerdo con la disposición del artículo 253, 
y expedirá al solicitante una tarjeta en que se consiga 
ne esto: 

ATENEO DEL URUGUAY N.» (tanto) 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Montevideo, (dio) de {mes) de {año). 

Don {Fulano) ha sido inscripto con esta fecha bajo el número {tan- 
to) del Libro de lo3 alumnos, como estudiante de {tal) año del curso 
general. 

Estudiará bajo la dirección de los Profesores Don (JV. N.), Don 
{N. N.), Don {N, N.} y Don {N. N.) 

El Secretario: 
(Fulano), 

Art. 152. Puede solicitar el alumno que ha sido 
aprobado en todos los exámenes de un año cualquiera 
del curso general, el certificado correspondiente. Lo 
expedirá el Secretario en esta forma : 



REGLAMENTO 175 



ATENEO DEL URUGUAY 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Montevideo, [dio) de (mes) de (año). 

Certifico: que consta en el Libro de los alumnos, partida número 
(tanto) que Don (Fulano) fué exarninado (en tal ó en tales /echas) 
en las asignaturas que corresponden al año (tanto) del curso gene- 
ral de estudios, y que obtuva estas calificaciones : 

En (tal materia), ano (tanto), (tantos) puntos. 
En (tal materia), año (tanto), (tantos) puntos. 
En (tal materia), año (tanto), (tantos) puntos. 
En' (tal materna), año (tanto), (tantos) puntos. 

El mayor número de puntos que es posible obtener, es de quince 
en cada materia, y él menor necesario, de nueve. 
£n consecuencia, fué aprobado. 

(S$llo). El Secretario: 

(Fulano) 

§ 9. ^^Certificado de stificiencia y examen previo 

de egreso 

Art. 153. El alumno que haya sido aprobado en to- 
dos los exámenes anuales del curso general, y que 
desee la declaración de aptitud para pasar á estudios 
superiores, lo solicitará por escrito expresando los nú- 
meros con que ha sido inscripto en los seis años, las 
fechas en que rindió los exámenes anuales, y cuál es 
el idioma necesario que sabe. 

Art. 154. El Secretario confrontará estos datos con 
los libros respectivos, y anotará si están conformes, al 
pié de la petición, agregando la certificación de si to- 
dos los exámenes fueron ó nó aprobados, con referen- 
cia á las actas de exámenes anuales y al expediente 
que corresponde al alumno. Firmará y fechará lá di- 
ligencia. 

Art. 155. Si todo está en regla, decretará el Rector 
que el interesado se someta al examen de egreso. 



176 REGLAMENTO 



Art. 156. El Tribunal que ha de juzgar el examen 
de fin del curso general será nombrado por la Junta 
Directiva y se compondrá con los profesores regulares 
del Ateneo, y las personas extrañas al profesorado que 
se considere conveniente designar. No se instalará 
con menos de cinco personas y será presidido por el 
Rector. 

Art. 157. Los exámenes de egreso serán públi- 
cos, y se anunciará el dia en que han de tener 
lugar, por avisos permanentes en las clases y én 
uno ó dos dia-rios de los más leídos, con un mes 
de anticipación. El dia designado será precisamen- 
te uno de los de la primera quincena del mes de 
Septiembre. 

Art. 158. Los exámenes de egreso se harán por los 
programas insertos en el artículo 11 y consultando 
tas adiciones hechas jpor los profesores en los progra- 
mas anuales. El del idioma necesario se hará como 
se indica más adelante. 

Art. 159. Se dividirá cada una de las asignaturas del 
curso general en veinte á treinta temas de disertación, 
y en diez á quince de ejercicios ó diálogo, según la ma- 
teria lo permita. Cada examinando disertará durante 
diez minutos sobre uno de los primeros temas en forma 
oral; disertará en forma escrita durante quince minutos 
sobre otro de los mismos temas; y hará ejercicios, si 
la materia los admite, ó será preguntado en el caso con- 
trario, durante diez minutos con motivo de uno délos te- ' 
mas de segunda clase. Ningún examen de egreso dura- 
rá menos de treinta y cinco minutos por persona, en ca- 
da materia. 

Art. 160. El examen será simultáneo para todos los 
examinandos. 

Art. 161 . Instalado el Tribunal, sé procederá según se 
prescribe, respecto de los exámenes anuales, en ios ar- 
tículos 141 y siguientes. 



REGLAMENTO 



177 



Art. 162. Los exámenes serán juzgados con sujeción 
á estas reglas: 

1 . ^ Cada examinador tendrá tantas hojas de pa- 
pel, cuantos sean los examinandos, preparadas 
así: 

ATENEO DEL URUGUAY 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 



Montevideo, (dio) de {mes) de (año). 
Examen de egreso 



Examinando: Don {Fulano) 
Expediente: Número {tanto) 



MATERIAS 
DE 

exAmen 


CALIFICACIÓN 




En la diserta- 
ción oral 


En los ejerci- 
cios ó pregun- 
tas 


En la diserta- 
ción escrita 


Calificación del 
examen 

•• 


Física 


• 


• 


. 


Química 






Mineralogía y Geo- 
lofiTía 




Botftnica 




Zoología 




Geografía y estadís- 
tica 




Cosmografía 

Historia 


1 

1 


Anatomía y fisiolo- 
gía ¿higiene 

Matemáticas ..\... 

Psicología, incluso 
la lógica 


AX DBL EXAMINA 




Estética, filosofía 
del lenguaje, re- 
tórica, teodicea.. 

Moral y derecho... 

Economía política y 
administración . . 

Idioma necesario 


i 


{tai). 


dob: 



2. ^ Escribirá con cifras en las columnas vertica- 
les segunda, tercera y cuartales puntos que me- 



12 



178 REGLAMENTO 



rezca el examen de cada asignatura en las tres 
partes en que se divide. 

3. ^ Los puntos se contarán en cada caso de 1 á 
5, y significarán el 1, muy mal; el 2, mal; el 3, 
regular; el 4, bien; el 5, m,uy bien. 

4. ^ Terminado que haya el examen, contará en 
cada hoja los puntos que corresponden á cada 
asignatura, y escribirá las sumas en la Columna 
quinta de la aerecha. Adicionará todas estas su- 
mas, y escribirá el resultado al pié de dicha co- 
lumna quinta, firmando en seguida. 

5. ^ Cuando esta operación haya terminado, reco- 
gerá el Secretario separadamente las fojas que 
se refieren á cada examinando; sumará los últi- 
mos resultados obtenidos en Isi^ operación ante- 
rior para cada alumno, dividirá esta suma total 
por el número de examinadores, y el cuociente 
será la calificación del examen prestado por ca- 
da interesado. Será aprobado el que obtenga 
ciento veintiséis ó más puntos, pero nó el que 
obtenga menos, cualquiera que sea el defecto. 

Art. 163. Rigen respecto del examen de egreso, las 
disposiciones de los artículos 54 y 55. 

Art. 164. Si la calificación es aprobatoria, el Rector 
mandará expedir la certificación solicitada, y que se 
ponga nota en el Libro de los alumnos ^ con arreglo á lo 
prescripto en el artículo 257. 

Art. 165. La certificsfcion será concebida en estos 
términos: 



REGLAMENTO 



179 



ATENEO DEL URUGUAY N.» (tanto) 



SECCIÓN DE ESTUDIOS 



Montevideo, (dio) de (mes de {año). 

Habiendo don (Fulano) estudiado bajo la dirección do los Profe- 
sores regulares del Ateneo del Uruguay las asignaturas que cons- 
tituyen el curso general, á saber : 



Física, dos años. 

Química, dos años. 

Mineralogía y geología, dos 
años. 

Botánica, un año. 

Zoología, un año 

Geografía y estadística, un año. 

Cosmografía, un año. 

Anatomía y fisiología é higie- 
ne, dos años. 

Historia universal, dos años. 



Matemáticas (aritmética, álge- 
bra, geometría y trigonome- 
tría), dos años. 

Psicología y lógica, dos años. 

Estética, filosofía .del lengua- 
je, retórica y teodicea, dos 
años. 

Moral y derecho, dos años. 

Economía política y principios 
generales de administración, 
un año. 



Habiendo sido aprobado en todos los exámenes anuales de dichas 
asignaturas, y en el examen general de egreso, comprendido el de 
la lengua (tal); 

Declaro en nombre del Ateneo del Uruguay que el mencionado 
Don [Fulano] posee los conocimientos que según las disposiciones 
reglamentarias son bastantes para emprender estudios superiores y 
para ejercer con inteligencia la ciudadanía de la República. 

Para que conste, expido esta certificación á solicitud del intere- 
sado. 



(El sello). 



El Presidente : 
(Fulano). 



El Secretario : 
(Zutano). 



180 



REGLAMENTO 



Art. 166. La certificación contendrá en el dorso lo 
siguiente : 

« Los exámenes de Don (Fulano) han obtenido la calificación qué 
aquí se expresa: 

EXÁMENES ANUALES 

Mayor número de puntos que puede alcanzarse en cada asignatu- 
ra : quince. El menor número de puntos posible : tres. 



Física 

Química 

Mineralogía y geología : 

Botánica 

Zoología 

Geografía y estadística 

Cosmografía 

Historia universal 

Anatomía y fisiología, higiene 

Matemáticas 

Psicología Y lógica 

Estética, filosofía del lenguaje, retóri- 
ca, teodicea 

Moral y derecho 

Economía política y administración. . . 



PUNTOS CONSEGUIDOS 



EN EL 



ler. AÑO 



2.* AÑO 



EXAMEN GENERAL DE EGRESO (iNCLUSO TAL LENGUA) 

Mayor número de puntos posible: doscientos veinticinco. 
Menornúmero de puntos posible: cuarenta y cinco. 
Puntos de aprobación, número mínimo: ciento treinticinco. 
Número de puntos alcanzado en el examen : (tantos). 



El Secretario 
(Fulano), 



f 



REGLAMENTO 181 



SECCIÓN in 

OYENTES A LAS CLASES 

§ 1. — Condiciones para serlo 

Art. 167. Pueden ser oyentes de los cursos regula- 
res y libres los que tienen catorce años cumplidos de 
edad, y no padecen enfermedad repugnante ó conta- 
giosa. La eaad y la salud solo se justificarán cuando 
sean objetos de duda para el Secretario. 

§ 2. — Inscripción 



Art. 168. La solicitud para ser admitido como oyen- 
te se hará en forma verbal ante el Secretario, con 
expresión de edad, nombre, nacionalidad, domicilio, 
asignatura que quiere cursarse, año del curso particu- 
lar, y profesor á quien se desea oír. El Secretario hará 
la inscripción en el Libro de oyentes^ con observancia 
de las prescripciones del artículo 258 y expedirá al inte- 
resado una tarjeta del tenor siguiente: 

ATENEO DEL URUGUAY N." (tanto) 

(El sello), SECCIÓN DE ESTUDIOS 

Montevideo, (dia) de (mes) de (año). 

Don (Fulano) ha sido inscripto con el número (tanto) del Libro 
de oyentes, como estudiante de (tal asignatura), año (tanto) del 
curso. 

Estudiará bajo la dirección del Profesor Don (N. N.) 

El Secretario: 
(Fulano), 

Art. 169. Se dará una tarjeta por cada asignatura. 

Art. 170. Los oyentes pueden inscribirse en cual- 
quiera mes del año, excepto los de Diciembre y 



182 REGLAMENTO 



primera quincena de Enero; en el primero ó segundo año 
del curso particular; para una ó varias asignaturas, 
sean necesarias ó facultativas, con entera libertad. 
Empero, cada profesor libre puede distinguir los que 
siguen regularmente su curso, de los que no lo siguen, 
y reglamentar esta diferencia como crea conveniente, 
en cuanto no resulte perjuicio para ninguna de las dis- 
posiciones del Reglamento de la Sección de Estudios. 
La inscripción vale/)ara el año corriente del cursOy y 
nó más. 

§ 3. — Derecho de inscripción y cuota mensual 

Art. 171. Todo oyente debe pagar al Tesorero, en 
seguida de haberse inscripto, una cuota única por dere- 
cho de inscripción. Esa cuota, que fijará anualmente la 
Junta Directiva, no excederá de las cantidades deter- 
minadas en el art. 340. El efecto del derecho de ins- 
cripción se acaba con el año corriente de los cursos ^ es 
decir, el 31 de Mayo. 

Art. 172. Además debe pagar el oyente una cuota 
mensual, igual á la que pagan los alumnos (art. 341), 
por cada asignatura necesaria ó facultativa á que se 
inscriba. Si se inscribe para el primero y el segundo 
años de un mismo curso particular, pagará como si se 
tratara de dos cursos. 

Art. 173. El Tesorero asentará el pago del derecho 
de inscripción y de las cuotas mensuales, en el Libro 
de cuotas, en los términos prescriptos en los artículos 
235 V 236. Imprimirá además con sello y tinta de color 
en el dorso de la tarjeta de inscripción, el nombre del 
mes cuya cuota se paga; y escribirá tanto el recibo del 
derecho de inscripción como el número del asiento ó 
asientos del Libro de cuotas en que se hagan constar 
los pagos. Para el efecto, debe disponerse así el dorso 
de las tarjetas de inscripción: 



REGLAMENTO 183 



El portador, Don (Fulano), oyente del Ateneo del Uruguay en 
(tal asignatura), ha pagado en conformidad con el articulo 172 del 
Reglamento de la Sección de Estudios preparatorios: 

S ¿, La mensualidad de (Asiento Núm del Libro do cuotas) 

«o ~S^ La mensualidad de (Asiento Núm del « « 

^^S S tí La mensualidad de (Asiento Núm del a « 

o» S-^s La mensualidad de (Asiento Núm del « « 

go ^b( La mensualidad de (Asiento Núm del « « 

wg M^ La mensualidad de (Asiento Núm del « « 

^¿ La mensualidad de (Asiento Núm del « <c 

¿'2 d La mensualidad de (Asiento Núm del <c « 

S.'0 La mensualidad de (Asiento Núm del « a 

§ 4. — Prohibiciones á los oyentes y y facultades 

Art. 174. No puede el oyente, por causa alguna : 

a) Obtener permiso para asistir gratuitamente á 
cual(juiera de las clases, aunque lo consienta ó 
solicite el profesor. 

b) Ni servirse fuera de las horas de clase, de los 
objetos y aparatos que la Sección de Estudios 
destine especialmente á la enseñanza. 

c) Ni prestar examen de los estudios que hace co- 
mo oyente. 

d) Ni solicitar certificación de asistencia á las cla- 
• ses. 

e) Ni hacer valer sus estudios como oyente, para 
continuarlos como alümnq. El oyente que quie- 

. ra ser alumno del Ateneo, podrá serlo; pero co- 
mo si nunca hubiera asistido alas clases. 

f) Ni gozar el derecho de preferencia que acuerda 
á los alumnos el inciso 5.^ del artículo 132; 

. ni otra ventaja alguna que no esté expresamente 
consignada en este Reglamento. 

Art. 175. Pueden los oyentes, asistir á laclase del 
profesor que prefieran, y aún pasar de la clase de un 
profesor á la de otro. En tal caso se aplicará lo dispues- 
to al final del inciso '2. ^ del artículo 132. 



/ 



184' REGLAMENTO- 



SECCIÓN IV 
OYENTES k LAS DISERTACIONES 

Art. 176. Puede ser oyente de las disertaciones to- 
da persona mayor de quince años, siempre que su pre- 
sencia no sea inconveniente por alguna causa especial, 
calificada bastante por el Secretario. 

Art. 177. El aue quiera oír una disertación, solici- 
tará la entrada al Secretario, y éste, si no tiene motivos 
para negarla, le entregará una tarjeta que contenga lo 
que sigue : 

ATENEO DEL URUGUAY N/ (tanto) 

SECCIÓN DE ESTUDIOS 

El Señor Don (Fulano, solo ó con su familia) puede asistir á la di- . 
sertacion que so verificará el dia {tanto) de [mes) de (año). 

El Secretario: 
(Fulano). 

(Sello). 
NOTA— Es intransferible. 

Art. 178. Las tarjetas de entrada son intransferi- 
bles. Será invitado á que salga del local de la diserta- 
ción, el que entre por abuso. 

Art. 179. La audición de las disertaciones será gra- 
tuita. 



SECCIÓN V 



VISITAS 

Art. 180. Pueden visitar las clases, sean regulares 
6 libres : 



L 



REGLAMENTO 185 



a) Los transeúntes. . 

h) Los que tengan interés en inspecciorlarlas con 
\ un objeto de estudio. 

• c) Las autoridades que tienen á su cargo la ins- 

i truccion pública. 

Art. 181. Debe solicitarse del Rector el permiso pa- 
ra hacer la visita, salvo el caso del inciso último del 
artículo anterior, en que bastará solicitarlo del Secre- 
\ tario ó de quien haga sus veces. 



fr 



■ 

í 



Art. 182. Cuando se pida permiso para reiterar las 
visitas, el Rector accederá ó nó, según juzgue pruden- 
temente que el objeto de la inspección lo requiera ó no 
lo requiera. Nadie podrá repetir sus visitas por más 
de quince dias, sin permiso ae la Junta Directiva recaí- 
do en petición escritar, y mediante causa suficiente. 



SECCIÓN VI 

DISPOSICIONES PROVISIONALES 

I. Durante los dos primeros años, á partir desde la 
fecha en que empiece á regir este Reglamento, el exa- 
men de ingreso (para optar al título de alumno) se ha- 
rá por el programa de las escuelas públicas de segun- 
da clase. 

II. El artículo 10 determina el orden en que año por 
apo deberán empezar á funcionar las clases deL cursp 
general. No impide esto, sin embargo, que la enseñan- 
za de las asignaturas necesarias empiece antes de la 
fecha en que sea requerida por el orden de los estudios. 
En tal caso, esas clases serán asistidas sólo por oyen- 
tes hasta la fecha en que el progreso del curso permi- 
ta que ingresen también alumnos. 

III. Los estudios hechos en el Ateneo del Uruguay 
antes de la vigencia de este Reglamento, no pueden 
invocarse como parte del curso general. 




186 REGLAMENTO 



rV. Tampoco serán admitidos como alumnos, los 
que han concurrido como tales, antes de la promulga- 
ción, á las clases del Ateneo, si no se someten á todas 
las prescripciones de este Reglamento. 

V. Mientras no haya tres profesores regulares, los 
Tribunales que han de juzgar los exámenes de ingreso 
serán integrados con personas extrañas al profesorado 
del Ateneo, competentes en la materia. 



TITULO V 

De las Autof\idades 

SECCIÓN I 

QUIENES TIENEN AUTORIDAD 

Art. 183. Tienen autoridad en la administración de 
la Sección de Estudios : 

a) La Sociedad del Ateneo del Uruguay. 
bj La Junta Directiva del Ateneo. 

c) El Cuerpo de Profesores. 

d) El Rector y el Vice. 

e) El Tesorero. 
/) El Secretario. 

7) El Sub-secretario. 
\) El Profesor. 
ij El Bedel. 



?' 



SECCIÓN n 

LA SOCIEDAD DEL ATENEO 

Art. 184. La Sociedad del Ateneo del Uruguay: 
1 . ^ Autoriza á la Junta Directiva para que pro- 
ceda á la apertura de las clases mencionadas 



REGLAMENTO 187 



en el Título I, y cugjquiera otra (art. 51 del Re- 
glamento general) . 

2. ® Autoriza á la Junta Directiva para que pro- 
ceda á nombrar ó á destituir Profesores numera- 
rios con sujeción á este Reglamento (arts. 51 y 
52 ib). 

3. ^ Juzga los actos ilícitos de la Junta Directiva, 
del Rector, del Tesorero y del Secretario. 

4. ^ Resuelve las cuestiones que surjan entre la 
Junta Directiva y cualquiera otro luncionario, 
alumno ú oyente adscriptos á la Sección de Es- 
tudios. 



SECCIÓN III 

LA JUNTA DIRECTIVA 

Art. 185. La Junta Directiva se compone del núme- 
ro de personas que determina el Reglamento del Ate- 
neo del Uruguay, y esas personas tendrán las cualida- 
des y serán elejidas como y por el tiempo que allí se 
establece. Por manera que la autoridad superior de la 
Sección de Estudios será la misma Junta Directiva del 
Ateneo (arts. 16 y 50 del Reglamento general). 

Art. 186. Ningún miembro de la Junta Directiva 
puede ejercer la enseñanza como profesor regular ó li- 
bre. Puede disertar. 

Art. 187. La Junta Directiva: 

1. ^ Funda las clases numerarias con autorización 
de la Sociedad (art. 51 del Reglamento general), 
y sin esa autorización, las clases extranumera- 
rias y libres. 

2. ^ Autoriza las disertaciones ó las ordena, se- 
gún los casos. 

3. ^ Nombra y destituye los profesores numera- 
rios, previa autorización de la Sociedad (arts. 51 
y 52 ael Reglamento general), y nombra los pro- 
fesores supernumerarios sin dicha autorización. 



188 REGLAMENTO 



4. ^ Resuelve si han de admitirse á examen los 
que solicitan título de Profesor extranumerario, 
y manda expedir los diplomas de Profesor ex- 
tranumerario, supernumerario, numerario y li- 
bre, así como renovarlos. 

5. ^ Nombra el Tribunal que ha de juzgar los exá- 
menes anual y de egreso. . 

6. ^ Nombra el Sub-secretario y el Bedel (art. 16 
del Reglamento general). 

7. ^ Propende á que los programas que anual- 
mente deben proponer los profesores regulares 
se adapten á la prescripción del art. 11, y re- 
visa los programas de los profesores libres, y 
las disertaciones destinadas á leerse pública- 
mente. 

8. ^ Dicta las resoluciones necesarias para que 
los profesores regulares apliquen los métodos y 
reglas pedagógicas^ del Título II. 

9. ^ Resuelve todas las cuestiones relativas á 
métodos y programas. 

10. Señala la época del año en que han de tener 
lugar los exámenes de aspirantes á profesor ex- 
tranumerario ó libre; y los exámenes de egreso. 

11. Precisa todos los años, en el mes de Mayo, el 
derecho de inscripción y la cuota mensual. 

12. Contrata con los empleados á sueldo el precio 
de sus servicios. 

13. Propende á mejorar y completar los objetos y 
aparatos destinados á la enseñanza y á aaquirir 
los libros mejor reputados que traten la ciencia 
de la enseñanza, autorizando para el efecto el 
empleo de los fondos especiales de la Sección de 
Estudios. 

14. Fija los dias y las horas en que se han de dar 
las lecciones de cada asignatura. 

15. Dicta reglas generales y especiales de disci- 
plina. 

16. Dispone la impresión de las disertaciones es- 
critas que presenten los aspirantes á Profesor 
extranumerario ó libre, siempre que la considere 
útil á los fines de la Sección de Estudios. 



REGLAMENTO * 189 



17. Tiene además los cometidos expresados en 
otros lugares de este Reglamento, y especial- 
mente los del Título VI. 



SECCIÓN IV 



EL CUERTPO de profesores 



Art. 188. El Cuerpo de Profesores es compuesto por 
los Profesores regulares que ejercen actualmente la 
enseñanza en el Ateneo del Uruguay. 

Art. 189. Son sus Presidente y Vice los dos profeso- 
res numerarios de más antiguo nombramiento; y sus 
Secretario y Pro-Secretario, los dos profesores super- 
numerarios cuyos títulos sean de fecha más remota. 

Art. 190. Las funciones del Cuerpo de Profesores 
son consultivas, y pueden ejercerse ya incorporándose 
á la Junta Directiva, ya manifestándole las opiniones 
á manera de informe. La Junta Directiva decidirá en 
cada caso la forma en que ha de evacuarse la con- 
sulta. 

Art. 191. Será consultado necesariamente por la 
Junta Directiva toda vez que se haya dé discutir algu- 
na cuestión de importancia de las comprendidas en 
los incisos 8, 9^ 11, 13, 14 y 15 del artículo 187. Puede 
ser ronsultado, además, acerca de cualquiera otro 
asunto, si la Junta Directiva así lo resuelve. 

Art. 192. El Cuerpo de Profesores puede discutir 

f)or su propia iniciativa todo lo que pueda convenir á 
a disciplina de las clases, al éxito de la enseñanza, y 
á la prosperidad de la Sección de Estudios. 

Art. 193. El Cuerpo de Profesores debe celebrar 
por lo menos una conferencia cada mjes, excepto los 
de Junio, Diciembre y Enero, en la cual se discuta 
principalmente algún tema relativo á los métodos, á 



190 REGLAMENTO 



los objetos con que han de enseñarse las ciencias, á 
los aparatos que convenga usar, á 1 )S programas. 

Art. 194. Pueden asistir á estas conferencias los pro- 
fesores libres, si quieren; pero si la Junta Directiva 
cree necesario que alguno de ellos asista á alguna ó 
algunas conferencias determinadas, puede compelerlo. 

Art. 195. Pueden asistir también personas extrañas 
al personal de la Sección de Estudios, siempre que 
se les conozca pericia en las cuestiones de enseñanza, 
y que sean invitadas por la Junta Directiva, por el 
Presidente del Cuerpo de Profesores ó por el Rector. 

Art. 196. Se indicará en cada conferencia el tema 
que ha de discutirse en la siguiente. Puede proponerlo 
cualquiera de los profesores; pero si el Rector presenta 
alguno con carácter de urgente y con el propósito de 
buscar corrección á algún vicio ó defecto de la ense- 
ñanza, será preferido. 

Art. 197. Si las decisiones del Cuerpo de Profeso- 
res versan acerca de puntos que este Reglamento libra 
al discreto arbitrio de los maestros, y son tales que 
pueden aplicarse en la enseñanza de todas ó de algu- 
nas materias con los medios de que se dispone, pue- 
den aplicarlas los profesores. Si su aplicación requiere 
la reforma de alguna disposición reglamentaria, ó la 
medida es de tal naturaleza que no puede ser dictada 
sino por la Junta Directiva, el Rector, ó alguna otra 
autoridad, en tal caso se hará conocer por escrito á la 
Junta Directiva la opinión del Cuerpo de Profesores, 
para que la discuta y resuelva lo que convenga. 

Art. 198. El Cuerpo de Profesores reglamentará sus 
secciones y conferencias; llevará un libro de actas en el 
cual consignará exacta y minuciosamente las resolu- 
ciones que se voten, las mociones no aprobadas, y las 
opiniones más interesantes que manifiesten los que 
asistan alas sesiones 6 conferencias. Cuando éstos no 
sean miembros del Cuerpo de Profesores, se les pedirá 



REGLAMENTO 191 



» . 



un resumen escrito de lo que hayan -expresado y se 
trasladará al acta fielmente, á fin de asegurar la exac- 
titud de la relación. 

Art. 199. Cuando el Cuerpo de Profesores sea citado 
para discutir con la Junta Directiva, sus miembros no 
tendrán derecho de votar. 

Art. 200. En las sesiones y conferencias particula- 
res del Cuerpo de Profesores decidirá la mayoría de los 
presentes. No tienen voto las personas extrañas al 
Cuerpo, aunque sean miembros de la Junta Directiva, 
Rector, Profesor libre, ó cualquiera otra persona in- 
vestida de autoridad. 



SECCIÓN V 

EL RECTOR 

Art. 201. La persona á quien se confíe el rectorado, 
debe ser el Presidente del Ateneo del Uruguay. 

Art. 202. El Rector no puede ejercer la enseñanza 
ni otra clase de funciones en la Sección de Estudios. 

Art. 203. El Rector es el órgano por cuyo medio se 
comunica la Junta Directiva con todo el personal de la 
Sección de Estudios. 

Art. 204. Corresponde ademas al Rector: 

1.^ Ejecutar ó hacer ejecutar todos los manda- 
mientos de la Junta Directiva relativos á la Sec- 
ción de Estudios. 
2. ^ Sustanciar hasta el último estado, las peti- 
ciones que tienen por objeto: obtener el título de 
profesor extranumerario ó libre; la adquisición 
del certificado de aptitud para emprender estu- 
dios superiores, ó para ingresar en el número 
de los alumnos del Ateneo; nabilitarse para ser 
inscripto en el segundo ó ulteriores años del cur- 



192 REGLAMENTO 



SO general) obtener dispensa de la cuota men- 
sual. 

3. ^ Recibir las informaciones que son necesarias 
para ser admitido al examen y de ingreso en el 
profesorado ó en el número de los alumnos, y 
juzgar su eficacia. 

4. ^ Nombrar los Tribunales para los exámenes 
de profesor extranumerario .y libre, de ingreso 
en el curso general; y señalar el dia y la hora en 
en que han de efectuarse. 

5. ^ Presidir los exámenes para profesor extra- 
numerario y libre, los de egreso y las diserta- 
ciones. 

6. ^ Otorgar los títulos de profesor, el certifica- 
do de aptitud para pasar á estudios superiores, 
y las dispensas de cuota mensual. 

7. ^ Decretar la inscripción de los alumnos. 

8. ^ Permitir las visitas á la Sección de Estudios. 

9. ^ Compeler al Cuerpo de Profesores para que 
celebre oportunamente sus conferencias. 

10. Vijilar por que se apliquen del mejor modo po- 
sible los métodos prescriptos, y por que se ob- 
swven los programas, dirigiendo á los profeso- 
res las observaciones doctrinales que juzgue 
pertinentes. 

11. Proponer á la Junta Directiva el nombramien- 
to ó sustitución del Sub-Secretario y del Bedel. 

12. Designar la sala en que cada profesor ha de 
explicar sus lecciones. 

13. Informar á la Junta Directiva en la ii^iiTia 
quincena de los meses de Mayo y Noviembre, 
por escrito, acerca dé la manera como cada pro- 
fesor observa los programas y los métodos; del 
estado de los objetos y aparatos y de las faltas 
que se sienten; "del grado de aplicación por par- 
te de los profesores y alumnos; del estado de la 
disciplina en cada clase; del estado de la ha- 
cienda; del modo como el Secretario, el Sub-se- 
cretario y el Bedel desempeñan sus cometidos, y 
con especialidad del cuidado y puntualidad con 
que llevan sus respectivos libros; y, en general, 



REGLAMENTO' 193 



acerca de los defectos' de reglamentación y de 
conducta que se hayan notado, de las reformas 
6 mejoras que convenga adoptar, y de cuanto 
juzgue que interese al progreso de la Sección 
de Estudios. 

14. Dar noticia á la Junta Directiva de todo hecho 
grave que ocurra en la ^Sección de Estudios, 
sabido por él directamente ó denunciado por 
otra persona. 

15. Poner el V ? B ? á las cuentas que deba pa- 
gar el Tesorero por deudas contraídas á cargo 
de la Sección de Estudios y en conformidad con 
las disposiciones de este Reglamento. 

16. Propender activamente á que todos los funcio- 
narios, es decir, el Cuerpo de profesores, el 
Tesorero, 'el Secretario, el Sub-secretario, el 
Bedel y los Profesores, así como los alumnos, 
los oyentes, los disertantes y los Tribunales de 
exámenes, cumplan en todas sus partes el pre- 
sente Reglamento. 

17. Las demás funciones que se le encomiendan 
en los otros títulos, y con especialidad en el De 
la disciplina. 

SECCIÓN VI 

EL VI C E-RECTOR 

Art. 205. Desempeña el Vice-rectorado, el Vice- 
presidente del Ateneo del Uruguay. 

Art. 206. El Vice-rector suple al Rector, cuan- 
do éste no puede servir su cargo por una causa 
cualquiera, y previo llamamiento de la Junta Direc- 
tiva. 

Art. 207. Es aplicable al Vice-rector, mientras ejer- 
ce sus funciones, la disposición del artículo 202. 

Art. 208. Desde que el Vice-rector es llamado á 

13 



194 REGLAMENTO 



suplir al Rector, le corresponde cuanto se especifica 
en los diecisiete incisos del artículo 204. 



SECCIÓN VII 



EL TESORERO . 



Art. 209. El Tesorero de la Sección de Estudios 
será el mismo del Ateneo. 

Art. 210. Rige respecto de él la disposición del artí- 
culo 202. 

Art. 211. El Tesorero de la Sección de Estudios: 

1. ^ Cobrará los derechos de inscripción, las 
cuotas mensuales de los alumnos y oyentes, las 
donaciones que se hagan en dinero ó en créditos 
á favor de la Sección de Estudios, y cualquiera 
otro haber particular de esta Sección. Vertirá 
todo lo que cobre en una caja especial que se 
denominará Caja de la Sección ae EstuaioSy y 
dará los comprobantes á los que hagan la 
entrega. 

2. ^ Consignará el recibo del derecha de inscrip- 
ción y de las cuotas mensuales en la tarjeta de 
inscripción que pertenece al alumno ú oyente 
pagador. No debe recibir aquellas cantidades 
sin que se le exhiba esta tarjeta expedida según 
manda el Reglamento. 

3. "^ Pagará todas las cuentas que deba la Sec- 
ción de Estudios y que se le presenten con el 
V. "^ B. ^ del Rector. Para que las cuentas se 
reputen debidas por la Sección de Estudios, es 
necesario que su objeto sea de los autorizados 
por el artículo 354. No hará estos pagos sino 
con los fondos que sobren después de haber sa- 
tisfecho la disposición del inciso siguiente. No 
obstante el V. ^ B. ^ del Rector, el Tesorero 
suspenderá el pago, si observa en la cuenta al- 
gún error ó irregularidad. 



REGLAMENTO 195 



4. ^ Hará en los cinco primeros dias de cada mes 
la cuenta del dinero que debe recibir cada pro- 
fesor regular y libre, según el número de los 
alumnos y oyentos que haya tenido en el mes 
anterior, y deduciendo las cantidades que debe 
perder por faltas de asistencias á las clases, 
multas, ó indemnizaciones, y el tanto por ciento 
que debe reservarse para el tesoro especial de 
la Sección de Estudios. Basará las cuentas en 
los libros que lleva y en el informe mensual del 
Secretario. Hechas que sean, efectuará los pa- 
gos, previos la conformidad escrita, de cada 

' profesor y el V. ^ B. ^ del Rector. 

5.^ No entregará suma alguna de los fondos es- 
peciales de la Sección de Estudios, por causas 
que no sean las especificadas en el artículo 354, 
aunque lo ordene el Rector, la Junta Directiva ó 
cualquiera otra autoridad ó persona. 

6. ^ Cuidará de que los gastos que se proyecten 
estén en prudente relación con las sumas de di- 
nero disponibles, á fin de que no corra peligro 
el pago corriente del presupuesto ordinario, y 
de que no se posponga la adquisición de lo más 
á lo menos necesario. Propondrá para el efec- 
to, siendo menester, las economías compatibles 
con el buen servicio; pero jamás consistirán en 
la reducción de la parte que corresponda á-los 
profesores, según las bases establecidas en el 
Título VII. 

7. ^ Si llegara el caso en que los fondos especia- 
les no alcanzaran para el servicio á que están 
destinados, pondrá el hecho en conocimiento del 
Rector, para que éste solicite á la Junta Directi- 

^ va los auxilios necesarios de los fondos genera- 
les del Ateneo. 

8. ^ Confrontará el informe mensual del Secreta- 
rio, inmediatamente de recibido, con los libros 
de la tesorería; y si resulta alguna diferencia, 
por pequeña que sea, la hará conocer al Rector 
para que éste proceda á los esclarecimientos que 
sean ael caso, sin pérdida de tiempo. 



196 . REGLAMENTO 



9. ^ Llevará los libros á que se refieren los artí- 
culos 231 á 236 y en la forma que allí se expresa. 

10. Informará al Rector en la primera quincena de 
los meses de Mayo y Noviembre acerca del es- 
tado de la Caja, aando á conocer el origen de los 
ingresos y el destino de los egresos, especifica- 
damente. 

11. Tendrá abierto su despacho, sea en el Ateneo, 

. sea en su domicilio, durante una hora por lo me- 
nos, determinada, todos los dias hábiles. 

12. Usará un sello especial con el cual marcará 
las tarjetas de inscripción de los alumnos y oyen- 
tes, cada vez que reciba una cuota mensual. A 
nadie permitirá el uso de ese sello. 

13. Evacuará las consultas que le dirijan el Rector 
. y el Secretario, y desempeñará los aemas come- 
tidos que se prescriben en otras secciones de es- 
te Reglamento. 



SECCIÓN VIII 



E L SECRET A RI O 



Art. 212. Será servida la Secretaría de la Sección de 
Estudios por el Secretario del Ateneo. 

Art. 213. No puede ser el Secretario profesor, alum- 
no, ni oyente; ni puede teñera su cargo otro empleo de 
la Sección de Estudios. 

Art. 214. Al Secretario incumbe: 

1 . ^ Autorizar la fií^ma del Rector. 

2. ^ Formar los expedientes que este Reglamen- 
to ordena. 

3. ^ Organizar y llevar el archivo de todos los do- 
cumentos que pertenecen á la Sección de Estu- 
dios, y conservar el material de enseñanza. 

4. ^ Asistir á todos los exámenes, hallar los cuo- 
cientes de calificación, y extender las actas res- 
pectivas. 



REGLAMENTO 197 



5. ^ Redactar las comunicaciones, los diplomas 
y los certificados. 

6. ^ Conceder ó negar las inscripciones de oyen- 
tes para los cursos regulares y libres, y para 
las disertaciones; verificar las inscripciones de 
alumnos, previos los requisitos reglamentarios, 
y expedir las tarjetas de inscripción y anotarlas 
en los casos previstos en este Reglamento. 

7. ^ Llevar los libros á que se refieren los artícu- 
los 242. y siguientes. 

8. ^ Certificar la aprobación alcanzada en exá- 
menes anuales. 

9. ^ Evacuar las diligencias prescriptas por el Re- 

fjlamento ó que el Rector ordene, con motivo de 
as peticiones que se hagan para obtener el cer- 
tificado de aptitud para los estudios superiores, 
ó con otro objeto. 

10. Tomar las declaraciones üue no deban pres- 
tarse necesariamente ante el Rector, y actuar 
en todas las demás informaciones. 

11. Informar al Rector en la primera quincena de 
los meses de Mayo y Noviembre acerca de las 
inscripciones habidas en los meses intermedios, 
presentando en forma de estados, con la mayor 
prolijidad posible , cuantos datos estadísticos 
contengan los libros de la Secretaría, y consig- 
nando clara y ordenadamente cuantas noticias 
interesen al Ateneo y al público, relativas á la 
Sección de estudios. 

12. hiformar al Tesorero, en los cinco últimos dias 
de cada mes, acerca de las inscripciones habi- 
das, de las dispensas acordadas y de los pases 
de una clase á otra, expresando los nombres de 
los inscriptos, si son alumnos ú oyentes, * qué 
materias cursan, á qué profesores oyen, y fecha 
de la inscripción. Se dirá también en este infor- 
me cuántos dias ha faltado» cada profesor regu- 
lar ó libre á su clase, á qué exámenes ha dejado 
de asistir siendo nombrado para componer el 
Tribunal, y al pago de qué indemnizaciones ha 
sido condenado. 



198 REGLAMENTO 



13. Velar cuidadosamente por que el Sub-secre- 
tario y el Bedel cumplan sus obligaciones. 

14. Denunciar al Rector cualauier hecho ú omi- 
sión üue afecte al orden y al crédito de la Sec- 
ción de Estudios. 

15. Permanecer en la Secretaría por lo menos una 
hora diaria v determinada. 

16. Y, en general, cuanto este Reglamento dispo- 
ne con relación á su cargo. 



SECCIÓN IX 

EL SUB-SECRETARIO 

Art. 215. El Sub-secretario es un funcionario de la 
Secretaría, destinado á auxiliar al Secretario en algu- 
nos trabajos, y á suplirle en otros. 

Art. 216. El que ejerza el cargo de Sub-secretario 
debe : 

a) Ser mayor de veinte y cinco años. 

b) Saber hablar, leer y escribir correctamente el 
castellano. 

c) Tener letra clara y bien formada. 

d) Ser notoriamente honrado, prudente y activo. 

e) Carecer de defectos de carácter, salud ó cos- 
tumbre que puedan perjudicar el servicio. 

Art. 217. Es incompatible el cargo de Sub-secreta- 
rio con el de otro funcionario cualquiera, y con la con- 
dición de alumno ú oyente. 

Art. 218. El Sub-secretario ganará el sueldo men- 
sual que contrate con la Junta Directiva v desempeña- 
rá su oficio mientras no incurra en pena cíe destitución. 

Art. 219. El Sub-secretario suplirá al Secretario, y 
por consecuencia ejercerá la autoridad de éste, cuando 
su presencia sea reclamada por las necesidades del 
servicio en dos lugares liistintos simultáneamente, co- 



REGLAMENTO 199 



mo, por ejemplo, en dos exámenes, ó en la Secretarla 
y un examen. La intervención del Sub-secretario en 
tales casos será autorizada expresamente por el Rec- 
tor, ó, en su defecto, por el Secretario. 

Art. 220. Corresponde al Sub-secretario, en su ca- 
rácter de auxiliar : 

1. ^ Llevar el libro de que habla el artículo 266. 

2. ^ Comunicar á los profesores, alumnos y oyen- 
tes, y á los demás funcionarios de la Sección de 
Estudios, las órdenes é instrucciones que el 
Rector encomiende verbalmente á la ¡Secre- 
taría. 

3. ^ Recabar del Rector las resoluciones y firmas 
que el estado de los asuntos requiera cada día. 

.4. ^ Escribir las comunicaciones y estados que el 
Secretario le dicte, así como sacar las copias 
que sean necesarias. 

5. ^ Llevar el libro copiador. 

6. ^ Tener la Secretaría abierta y permanecer en 
ella, por lo menos durante tres horas diarias, 
constantemente las mismas. Se tratará de que 
estas horas sean las más cómodas para el pú- 
blico, y especialmente parala juventud. 

Art. 221. Puede encomendarle el Secretario los tra- 
bajos prácticos y preparatorios que requiere el cumpli- 
miento de las obligaciones consignadas en los incisos 
3. ^ , 6. ^ , 7. ^ , 8. ^ , 9. ^ , 11 y 12 del artículo 214, as 
como los que prescribe el inciso 5. ^ del mismo artí- 
culo; pero en ningún caso dará curso á esas operacio- 
nes, ni les pondrá su firma, ni las autorizará de ma- 
nera alguria, sin haberlas examinado y comprobado 
antes cuidadosamente. Los errores ó fraudes que en 
estas tareas consume el Sub-secretario, afectarán la 
responsabilidad del Secretario, como si fueran hechos 
propios. 

♦ 

Art. 222. No puede encomendar el Secretario á su 
auxiliar, ni éste arrogarse los cometidos especificados 
en los incisos 1. *^ , 2. ^ , 13, 14 y 15 del artículo 214, 



200 REGLAMENTO 



ni los enumerados en los incisos 4. ^ y 10, salvo el 
caso del artículo 219. 

Art. 223. El Sub-secretario debe prestar el concur- 
so de su autoridad, cuando el Bedel lo solicite, con 
el fin de restablecer el orden perturbado en las clases, 
corredores ó patios correspondientes á la Sección de 
Estudios, ó de resolver las cuestiones que surjan en- 
tre el Bedel y otra, persona, sobre puntos de policía 
interna. 



SECCIÓN X 

LOS PROFESORES 

Art. 224. Los profesores regulares y libres son los 
encargados de mantener el orden en sus clases res- 
pectivas. Como tales, deben aplicar las reglas discipli- 
narias consignadas en el artículo 307. 

SECCIÓN XI 

EL BEDEL 

Art. 225. El Bedel debe tener más de veinticinco 
años de edad, debe poseer la instrucción primaria 
elemental y debe ser sobre todo circunspecto, hon- 
rado y puntual en el cumplimiento de sus obliga- 
ciones. 

Art. 226. Al Bedel corresponde: 

1 ? Inspeccionar la entrada á las clases con ar- 

reglo al artículo 280. 

2 ? Tomar nota de las faltas de asistencia á las 

clases, tanto de los profesores como de los 
alumnos, y llevar el libro á que se refiere el ar- 
tículo 270. 

3 ? Cuidar del orden en todo lugar dependiente 

de la Sección de Estudios, y dar cuenta inme- 



REGLAMENTO 201 



diatamente al Sub-secretario de cualquiera he- 
cho ihcito que conozca. 

4 ? Ejercer inmediatamente el cuidado y la vigi- 
lancia de los objetos y aparatos de la Sección 
de Estudios, bajo la autoridad del Secretario. 

5 ? Permanecer en el servicio de su cargo todo 

el tiempo que sea necesario, según el arbitrio 
del Rector. 



SECCIÓN XII 



DISPOSICIONES SUPLETORIAS 



Art. 227. Si además de los funcionarios enumera- 
dos se llegara á necesitar algún otro, lo instituirá la 
Junta Directiva y determinará su cometido. Las reso- 
luciones que con este objeto se tomen se agregarán al 
presente Reglamento en forma de Adiciones ^ numera.- 
das por su orden. 



SECCIÓN XIII 

DISPOSICIÓN ACCIDENTAL 

Art. 228. Por el solo hecho de la promulgación de 
este Reglamento cesan los funcionarios que están al 
servicio de las Clases del Ateneo. 



202 REGLAMENTO 



TITULO VI 

De la Disciplina 

SECCIÓN I 

CONDUCTA DE LA TESORERÍA 

§ l.—Uso del sello y clasificación de documentos 

Art. 229. La Tesorería usará un sello especial, aue 
pondrá en todos los documentos que emanen de ella, 
ó en que ella ejerza* algún acto. 

Art. 230. Todos los documentos que entren para 
ser conservados por el tesorero, serán divididos por 
clases y cada clase por años, y conservados en pa- 
quetes rotulados, por orden de fechas y número. 

§ 2. — Libros y y modo general de llevarlos 

Art. 231. La Tesorería llevará un libro diario y un 
mayor y los libros auxiliares que se crean convenien- 
tes, dos de los cuales deberán ser el Libro de cuotas 
y el Copiador de documentos. 

Art. 232. Los cuatro libros precitados serán folia- 
dos. El diario y el de cuotas serán rubricados en to- 
das sus hojas por el Rector desde que empiecen á 
usarse y se pondrá constancia, en la última página, 
del número de fojas que contienen. 

Art. 233. Los asientos se harán en el acto de las 
operaciones respectivas, con claridad, sin raspaduras, 
testaduras, ni entrerenglonadura, consignándose la fe- 
cha, el objeto, los nombres de las personas que inter- 
vienen en la operación, la causa ú origen de los in- 
gresos, el destmo de los egresos, las cantidades, los 



REGLAMENTO 203 



números de los documentos comprobantes, y cuanto 
pueda convenir á una especificación completa. Si se 
quiere, podrán hacerse mensualmente en el diario y 
el mayor los asientos relativos á las cuotas, separan- 
do, siíi embargo, las cuotas mensuales de los dere- 
chos de inscripción. 

§ 3. — Libro copiador 

Art. 234. Se trasladarán al copiador todas las co- 
municaciones, informes y estados que lá tesorería pro- 
duzca. 

§ 4. — Libro de cuotas 

Art. 235. El libro de cuotas estará dividido en co- 
lumnas verticales, destinadas á los siguientes datos 
de que debe constar cada partida : 

1 ? Número de orden. 

2 9 Apellido y nombre del pagador. 

3 ? Fecha del pago. 

4 ? Si el pagador es alumno ú oyente. 

5 9 Materia ó niaterias que estudia. 

6 9 Nombre del profesor ó profesores á cuya cla- 

se asiste. 
7? Valor del derecho de inscripción que paga. 
8 9 Valor de la cuota ó cuotas mensuales. 
9? Meses cuyas cuotas se pagan. 

10. Número de la tarjeta de inscripción del pa- 
gador. 

11. Sise ha dispensado el pago de la cuota men- 
sual, consignación del hecho y su fecha. 

Art. 236. Se distribuirán las hojas del libro de cuo- 
tas entre las letras del alfabeto, y cada, partida se ex- 
tenderá bajo la letra con que se inicia el apellido del 
pagador, imitando este ejemplo : 



204 



REGLAMENTO 



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Número de orden 




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Fecha del pago 




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Derecho de Inscripción 


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Valor de las cuotas 




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Meses pagados 


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Número de la targeta 






Fecha de la dispensa 




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otorgada 



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REGLAMENTO 205 



SECCIÓN II 

CONDUCTA DE LA SECRETARÍA 

§ 1. — Expedientes; archivos; conservación de útiles; 

títulos y certificados y tarjetas 

Art. 237. Debe formarse un expediente único á ca- 
da alumno y á cada profesor, el cual empezará con el 
escrito en que se solicita ser profesor ó alumno, y 
continuará con todos los escritos y documentos que 
^sas personas presenten posteriormente en cualquier 
tiempo, y . con las actuaciones que sus solicitudes oca- 
sionen, áe asegurarán todas las piezas de cada expe- 
diente, cosiendo las unas á las otras. 

Art. 238. Se archivarán los expedientes y demás 
papeles de la Secretaría en armarios cerrados á llave, 
y se ordenarán por clases, fechas y números, de ma- 
nera que sea fácu hallar una pieza dada en el momen- 
to en que se le necesite. 

Art. 239. Los objetos y aparatos que sirvan para la 
enseñanza, deben estar acomodados en lugar seguro, 
y ha de conservárseles limpios, enteros, perfectamen- 
te aptos para el servicio á que se les destina. No sal- 
drán del depósito sino cuando un profesor los solicite 
para aplicarlos á su enseñanza, ó cuando los necesi- 
ten los alumnos para el estudio, previa autorización 
del Rector. Jamás se prestarán para fuera del esta- 
blecimiento. El Bedel los examinará cuando sean de- 
vueltos por el profesor ó alumno que los pidiera, y si 
hay ruptura, descomposición ó deterioro, dará cuenta 
inmediatamente al Sub-secretario ó al Secretario, para 
oue se proceda á la reparación del daño por cuenta 
ue su autor. 

Art. 240. La numeración de los títulos, certificados 
y tarjetas que se expidan será corrida del 1 en ade- 



206 REGLAMENTO 



lante, y distinta para cada clase de profesor y de asis- 
tentes á las clases. 

^ Art. 241. Se extenderán á un tiempo los títulos, cer- 
tificados, tarjetas y anotaciones, y los asientos res- 
pectivos que se hagan en los libros de Secretaría, á fin 
de que puedan verificarse con exactitud las referen- 
cias recíprocas que deben contener. 

§ 2. — Libros y modo general de llevarlos 

Art. 242. La Secretaría consignará sus ^operaciones 
en los siguientes libros: 

a) Libro de sesiones de la Junta Directiva. 

b) Libro de profesores. 

c) Libro de alumnos. 

d) Libro de oyentes. 

e) Libro de inventarios. 

f) Libro copiador de documentos. 

a) Libro de exámenes. 

n) Libro disciplinario. 

i) Cuaderno de faltas de asistencia. 

j) Cuaderno de faltas de conducta. 

Art. 243. Todos los libros deben estar foliados, y 
contener en su última página la constancia del núme- 
ro de fojas, firmada por el Rector. Además, el libro 
de profesores y el de alumnos deben ser rubricados 
por el Rector en todas sus hojas. 

Art. 244. Todos los Hbros deben estar bien encua- 
dernados, y deben llevarse con limpieza, sin raspa- 
duras, enmiendas, ni entre renglonaduras, sin blancos 
entre unos y otros asientos, y por orden riguroso de 
fechas. 

Art. 245. Los libros de profesores, de alumnos, de 
oyentes y disciplinario, se dividirán en tantas seccio- 
nes como letras tiene el alfabeto, cada una de las cua- 
les será encabezada con la letra respectiva. 



REGLAMENTO 207 



§ 3. — Libro de sesiones de la Junta Directioa 

Art. 246. El libro de sesiones de la Junta Directi- 
va contendrá todas las actas de las sesiones en que 
se traten cuestiones relativas á la Sección de Estu- 
dios. 

Art. 247. Las actas dichas deben enunciar en ge- 
neral: 

1. ^ El número de orden; 

2. ^ La fecha; 

3. ^ Nombres de los miembros que asisten á la 
sesión y de los que faltan; 

4. ^ Lectura del acta de la sesión anterior y ob- 
servaciones que se le hagan, ó su aprobación; 

5. ^ Asuntos que se tratan, quién los propone, 
qué resolución se dicta, por cuántos votos, y 
opiniones principales que con su motivo se han 
manifestado, y por quiénes: todo en términos 
claros, completos, aunque concisos, de modo 
que no se omita ninguna circunstancia digna de 
algún interés, y que quede constatada la parti- 
cipación de cada persona. 

Art. 248. El acta de las sesiones en que se trate 
de otorgar título de profesor libre, numerario, super- 
numerario ó extranumerario, expresará además: 
1.^ Nombre del aspirante ó propuesto; 

2. ^ Clase de magisterio á que se piensa incorpo- 
rarle; 

3. ^ Materia de la enseñanza; 

4. ^ Número del expediente que corresponde al 
candidato; 

5. ^ Referencia al acta del examen y calificaciones 
obtenidas, si se trata de titular un profesor libre 
ó extranumerario; ó datos que se tienen acerca 
de la fecha del diploma anterior, del tiempo y 
continuidad de su ejercicio, y del celo é inteli- 
gencia probados, si se trata de un profesor su- 
pernumerario ó numerario; 



208 REGLAMENTO 



6. ^ Resolución que recaiga, expresándose nomi- 
nalmente los votos favorables y los adversos. 

Art. 249. Los mismos datos se consignarán en las 
actas de las sesiones en que se trate, de renovar el título 
de profesor extranumerario, supernumerario ó libre. 

§'4. — Libro de profesores 

Art. 250. En el libro de profesores se hará constar 
la inscripción, escribiendo: 

1 . ^ El número de orden . 

2. ^ El nombre del titulado profesor extranumera- 
rio 6 libre. 

3. ^ La clase del profesorado. 

4. ^ La materia que enseñará. 

5. ^ El número del expediente. 

6. ^ El número del acta del examen. 

7. ^ La fecha en que la Junta Directiva mande 
expedir el título. 

8.-^ El número y la fecha del diploma que se 
expide. 

Art. 251. Se pondrá constancia en el mismo libro 
de los títulos de profesor supernumerario y de profe- 
sor numerario que se otorguen, así como de la reno- 
vación de los títulos de profesor libre, extranumera- 
rio ó supernumerario, asentando en el mismo renglón 
de la partida de inscripción, estos datos: 

1 ? Fecha del asiento. 

2 ? Fecha del decreto de la Junta Directiva que 

manda otorgar. 

3 ? Número del título que se expide, ó del título 
en que se anótala rienovacion. 

4? Fecha del título que se'otorga ó de la nota- 
de renovación que se pone en el título anterior. 

Art. 252. Las fojas del libro de profesores se divi- 
dirán en tantas columnas verticales cuantos son los da- 
tos á que se refieren los dos artículos precedentes, y 
los asientos se harán según este ejemplo : 



REGLAMENTO 



209 



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Numero de orden 



^^Dmbre del titulado 



Clase de profesor 



Materia que enseña 



Núoiero del expedien- 
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Número del acta de 
examen 



Pecha del Decreto de 
la Junta Directiva 



Número del diploma 



Fecha del diploma 



Fecha 



Fecha del decreto 



Número del titulo 



I Fecha de la nota 



Fecha 



Fecha del decreto 



Número del titulo 



Fecha del título 



Fecha 



Fecha del decreto 



Número del titulo 



Fecha 



Fecha del decreto 



Número del titulo 



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210 REGLAMENTO 



§ 5. — Libro de alumnos 

Art. 253. En el libro de alumnos se anotan las ins- 
cripciones de los alumnos, con estos datos: 

1. ^ Número de orden. 

2. ^ Apellido y nombre del alumno. 

3. ^ Domicilio. 

4. ^ Número de la tarjeta que se le expide. 

5. ^ Año del curso general que vá á estudiar. 

6. ^ Nombre de los . profesores. 

7. ^ Fecha de la inscripción. 

8. ^ Número del expediente. 

9. ^ Número del acta de examen. 

Art. 254. Se hará constar si el alumno obtiene dis- 
pensa de la cuota mensual, escribiendo en seguida de la 
mscripcion la fecha en que se haga el otorgamiento 
de la gracia. 

Art. 255. Se hará constar también el pase que el 
alumno consiga de la clase de un maestro á la de otro^ 
expresando: 

1.^ La fecha. 

2. ^ El nombre del profesor á cuya clase se pasa. 

3. ^ La asignatura. 

Art. 256. Así mismo se hará constar la expedición 
de certificado de egreso, consignando: 

1. ^ La fecha. 

2. ^ Número del certificado. 

3. ^ Referencia del acta del examen de egreso. 

Art. 257. Se dividirán las* fojas del libro de alumnos 
en tantas columnas verticales cuantos son los datos 
enumerados en los cuatro artículos anteriores y se es- 
cribirán todos los datos relativos á un mismo alumno^ 
según ocurra la oportunidad, en un solo renglón, como 
se vé en el ejemplo siguiente: 



REGLAMENTO 



211 



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Número de orden 






Nombre del alumno 



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Domicilio 


«O 


Número de la tarjeta 


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Año del curso 



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Nombres de los Profesores 



Fecha de la ioscripcion 



Número del expediente 



Número del acta de examen 



Fechí de la dispensa de la 
cuota mensual 



Fecha, del pase 



Profesores á que pasa 



Materias 



Fecha 



Número del certificado 



Foja del libro de actas 



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2t2 REGLAMENTO 



§ 6. — Libro de oyentes 

Art. 258. Se. inscribirán en el libro de oyentes los 
que quieran serlo de alguna materia regular ó libre. Se 
enunciará: 

1. ^ El número de orden. 

2. ^ El apellido y nofnbre del oyente. 

3. ^ La edad. 

4. ^ La nacionalidad. 

5. ^ El domicilio. 

6. ^ La fecha de la inscripción. 

7. ^ La asignatura ó asignaturas cuya enseñan- 
za vá á oír. ^ 

8. ^ El año de su curso particular. 

9. ^ El nombre del profesor ó de los profesores. 

10. El número de la tarjeta que se expide. 
El inscripto firmará la partida de su inscripción. 

Art. 259. Se expresará en el mismo libro el pase que 
el oyente verifique de una clase á otra, indicando: 

1. ^ La fecha del pase. 
3. ^ El nombre del profesor á quien se vá á oír. 

2. ^ La asignatura. 

. 
Art. 260. El libro de oyentes tendrá divididas sus 
fojas en tantas columnas verticales como son los da- , 
tos enumerados en los dos artículos que preceden. 
Todos los datos se escribirán en un renglón, oomo en 
esté ejemplo: 



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REGLAMENTO 



213 





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Número de orden 


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Nombre del oyente 


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Edad 


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Nacionalidad 




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* 


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G 

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1 


DomicUio 


é 

INSCRIPCIÓN 


i 

o 


Fecha de la inscripción / 




Moral y derecho 


Asignaturas que se pro- 
pone oir 


•0 


Aiío del curso particular 


Dr. José Greci 


Nombre de los profe> 
sores 




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Número de la tarjeta 




1 


Fecha del pase 




1 


Nombre del profesor 1 


•0 
► 
CO 
H 




1 

1 ! 


Asignatura 






1 


/ 





O 



Oi 



^ 



214 REGLAMENTO 



§ l.-^LÍbrode inventarios 

Art. 261. En el libro de inventarios se enumerarán 
por orden de clases todos los objetos, aparatos é ins- 
trumentos de enseñanza que pertenecen especialmente 
á la Sección de Estudios en la actualidad; se agregarán 
sucesivamente 1 )S que se adquieran, y su contenido 
servirá de base para determinar la responsablidad de 
los guardadores. Cada vez que uno de éstos se subro- 
5ue por otro, se rectificará ó se rehará el inventario, y 
o firmará el funcionan.) entrante como prueba de con- 
formidad, cuyo requisito se cumplirá todas las veces 
que se agreguen nuevos objetos. 



f< 



Art. 262. Cada foja constará de cuatro columnas 
verticales: la primera de la izquierda contendrá la nó- 
mina de las cosas; la segunda, su precio de costo; la 
tercera, la fecha de la compra; la cuarta, la fecha de la 
ruptura, descomposición ó cualquiera otro hecho que 
haga inservible el objeto. 

§ 8. — Libro copiador 

Art. 263. Se trasladarán al libro copiador de docu- 
mentos, por medio de la prensa de copiar, todas las 
comunicaciones, estados é informes que la Secretaría 
dirija á otras autoridades ó personas, sin excepción 
alguna. 

§ 9. — Libro de exámenes 

Art. 264. En el libro de exámenes se extenderán las 
actas de todos los exámenes que tengan lugar en la 
Sección de Estudios, cualquiera que sea su objeto. 

Art. 265. Cada acta se encabezará con la expresión, 
en reglones separados y letra grande, de su objeto y de 
la fecha; y contendrá estos datos: 

1.^ Número de orden, en lugar fácilmente vi- 
sible. 



REGLAMENTO 215 



2. ^ Nombre de los que componen el Tribunal 
examinador, y el Presidente. 

3. ^ Nombre del examinando. 

4. ^ Objeto especial con que tiene lugar el exá- 
nien, bien especificado. 

5. ^ Número del expediente que corresponde á 
cada examinando. 

6. ^ Cuestiones teóricas y prácticas, orales y es- 
critas, sobre las cuales ha versado el examen y 
tiempo invertido para cada cuestión. 

7. ^ Puntos de calificación obtenidos por cada 
examinando, con arreglo al inciso 5. ^ de los 
artículos 53, 94, 121, 144 y. 162. 

8. ^ Firma de todos los que componen el Tribu- 
nal, y del Secretario, ó del Sub-secretario, si es 
éste quien actúa. 

§ 10 — Libro disciplinario 

Art. 266. El libro disciplinario registrará las faltas 
de asistencia de los profesores y alumnos, y las de con- 
ducta de los profesores, alumnos y oyentes, así como 
las penas aplicadas. Se consignarán en él estos datos: 
1.^ Número de orden. 

2. ^ Nombre del profesor, alumno ú oyente que 
incurre en falta. 

3. ^ Clase en que ocurre le falta. 

4. ^ Naturaleza de la falta. 

5. ^ Pena aplicada, si la hubo. 

6. ^ Autoridad que aplica la pena. 

7. ^ Fecha de la falta. 

8. ^ Fecha de la pena. 

9. ^ Referencia al cuaderno, acta ó informe que 
sirve de origen al asiento . 

Art. 267. Las noticias enumeradas se escribirán en 
columnas separadas, como en el siguiente ejemplo: 



216 



REGLAMENTO 



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Número de orden 


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Cuaderno d e 1 
Bedei, « Fisi- 
ca», asiento 
núm. 53. 


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Origen de los datos 



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REGLAMENTO 217 



§ 11. — C luiderno de faltds de asistencia 

Art. 268. El Cuaderno de faltas de asistencia sirve 
para llevar la cuenta de las faltas de asistencia que por 
cualquiera causa cometan los profesores y los alumnos. 

Art. 269. Este cuaderno constará de varias secciones 
separadas, una para cada asignatura regular ó libre 

aue se enseñe en la Sección de Estudios. Cada sección 
el cuaderno llevará una numeración de orden propia 
del 1 en adelante, y tendrá en la cubierta esta inscrip- 
ción: ^Cuaderno de faltas de asistencia. Sección de {tal 
asignatura). y> 

Art. 270. Se escribirán en el cuaderno de faltas de 
asistencia, en columnas distintas: 

1. ^ El número de orden. 

2. ^ El nombre del profesor ó alumno que falta. 

3. ® La fecha en que falta. 

4. ^ La clase á que el Profesor ó el alumno per- 
tenecen . 

Sirva de norma este ejemplo: 



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REGLAMENTO 2X9 



§ 12. — Cuaderno de Jaitas de conducta 

Art. 871. El cuaderno de faltas de conducta sirve 

{)ara tener la memoria de los hechos ilícitos en que 
ncurran los alumnos y los oyentes, y de las penas que 
el Profesor aplica por tales hechos. 

Art. 272. Es aplicable á este cuaderno la disposición 
-del artículo 269, con la diferencia de que la inscripción 
de la tapa dirá: icCuaderno de faltas de conducta. Sec- 
ción de (tal asignatura) .y> 

Art. 273. Se asentará: 

1. ^ El número de orden. 

2. ^ El nombre del alumno ú oyente que comete la 
la falta. 

3. ^ La fecha del acto iUcito. 

4. ^ La expresión de la clase á que corresponde el 
hecho ilícito. 

5. ^ La pena infligida. 

Art. 274. Todos los asientos serán escritos y firma- 
dlos por el Profesor, y se harán en la siguiente forma: 



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REGLAMENTO 221 



SECCIÓN III 

CONDUCTA DE LAS CLASES 

§ 1. — Anuncios y publicaciones 

Art. 275. Desde antes del 20 de Mayo de cada año se 
anunciará al público por los diarios y por carteles fija- 
ilos en la Secretaría, la apertura de las clases, con 
expresión de: 

a) Asignatura. 

b) Nombre y clase de los profesores. 

c) Dias y horas de las lecciones. 

d) Importe de la cuota mensual. 

e) Horas en que despachará la Secretaría. 

f) Domicilio del Ateneo del Uruguay. 

Art. 276. Se pondrán en cuadros, én todas las salas 
de estudio y de la Secretaría, en caracteres impresos, 
los Títulos I, IV y VI de este Reglamento, sin 

{perjuicio de distribuir el Reglamento íntegro . entre 
os maestros y todos los que ejercen alguna auto- 
ridad. 

Art. 277. Igualmente se pondrán, antes del 20 de 
Junio de cada año, en la Secretaría y en las salas 
de fnseñanza libre, los programas y disposiciones 
reglamentarias que los Profesores libres dicten pa- 
ra sus oyentes, sin perjuicio de este Reglamen- 
y previa lato, aprobación de la Junta Directiva (art. 
20). 

§ 2. — Distribución y apertura de las clases 

Art. 278. Las lecciones deben distribuirse en el dia 
de tal manera, que puedan asistir cómodamente los 
Profesores, los alumnos y los oyentes, y ocurrir el Be- 
del con puntaUdad á todas las clases para cumplir sus 
obligaciones. 



222 REGLAMENTO 



Art. 279. Si no es posible hacer en los términos del 
artículo anterior el arreglo de todas las clases, se hará 
con preferencia, el de las regulares, consultando la con- 
veniencia de los alumnos, de modo que éstos puedan 
asistir cómodamente á las tres ó cuatro lecciones del 
curso general. 

Art. 280. Deben abrirse las clases puntualmente á la 
hora señalada para cada una. Abierta, ocupará el 
Bedel en el acto la puerta de entrada, y exijirá á toda 
persona que quiera entrar, excepto el profesor respec- 
tivo y las demás autoridades de la Sección de Estudios, 
que exhiba la tarjeta respectiva; exhibida, debe exami- 
nar si es verdadera, si está en regla, si aparecen paga- 
das las cuotas que corresponden, si el portador es la 
persona indicada en ella, y si la materia, año de curso 
y profesor son los mismos expresados en el documento 
que se exhibe. Basta la falta de cualquiera de estos 
requisitos para que no permita la entrada, por más- 
conocida que sea la persona. 

§ 3. — Entradas á las clases y lista 

Art. 281. Se esperará á profesores, alumnos y oyen- 
tes el tiempo de diez minutos á lo sumo. Si trascurrido 
este tiempo no hubiese llegado el profesor, ni hubiese 
en el establecimiento quien pueda reemplazarlo, en 
conformidad con el artículo 335, el Bedel despedirá á 
los asistentes. Apuntará la falta del Profesor en el 
Cuaderno de faltas de asistencia, y dará cuenta al Sub- 
secretario en la primera oportunidad. Si el Profesor 
llega antes de trascurrir, los diez minutos, invertirá los 
que falten en recordar á los presentes cuestiones de las 
lecciones anteriores. 

Art. 282. Vencido el término de los diez minutos, y 
presente el Profesor, ó su reemplazante, el Bebel ce- 
rrará la puerta de entrada, desde cuyo momento nadie 
entrará en la clase, y procederá á pasar lista de los 
alumnos, si la clase es regular, ó saldrá de ella, si es 
libre. 



REGLAMENTO 



223 



Art. 283. A fin de que el Bedel pueda pasar lista 
con rapidez: 

a) dispondrá de hojas sueltas preparadas de este 
modo: 

















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b) escribirá en la primera columna de la izquier- 
da los nombres de todos los alumnos adscrip- 
tos á la clase. 



224 REGLAMENTO 



c) y, al pasar la lista, leerá esos nombres, en voz 
alta, y trazará una raya por cada alumno que 
no contesta, en la columna del dia actual, con- 
signando en la última las observaciones que 
merezcan tenerse en cuenta. 

Art. 284. El Bedel hará el asiento de las faltas en el 
cuaderno respectivo, el mismo dia en que pase la lista 
y con arreglo á los datos que contenga la hoja pre- 
dicha. 

§ 4. — Principio y duración de las lecciones 

Art. 285. Empezarán las lecciones en cuanto el Be- 
del se ausente, desde cuyo momento se contará tam- 
bién el tiempo mínimo que aquéllas deben durar. 

Art. 286. El tiempo se medirá por el reloj de la cla- 
se. Se cuidara de que todos los relojes marchen con 
igualdad. 

§ 5. — Orden interior 

Art. 287. Es obligatorio para todos los que asisten 
á las clases, el respeto mutuo y la observancia del 
orden más irreprochable. 

Art. 288. Los oyentes pueden solicitar del Profesor 
que no se les pregunte, 6 que no se les llame á hacer 
observaciones ó experimentos. En tal caso, se Tes- 
petará su voluntad. Si el Profesor destina algunos 
asientos para esta clase de oyentes,, el hecho de ocu- 
parlos equivaldrá á la solicitud. 

Art. 289. Concluida la lección, pasará el profesor, 
sea regular ó libre, á la Secretaría, y hará en el Cua- 
derno de las faltas de conducta el asiento de las que 
hayan cometido los alumnos y oyentes, cualquiera que 
sea la gravedad, y el de las penas que haya impuesto. 

Art. 290. Si los profesores libres consideran que 



REGLAMENTO 225 



conviene á la disciplina el pasar lista en sus respecti- 
vas clases, podrán pasarla, nombrando para bedel á 
uno de los discípulos, por el tiempo quo juzguen pru- 
dente. 



SECCIÓN IV 



ACTOS ILÍCITOS 



Art. 291. Es ilícito, en general, todo acto ú omisión 
que infrinja las disposiciones de este reglamento, ó que 
se oponga á las conveniencias de la Sección de Estu- 
dios. 

Art. 292. Son especialmente ilícitos: 

1. ^ Los siguientes hechos de la Junta Directiva: 

a) Autorizar el examen para optar al título de 
profesor extranumerario, á favor de personas 
que no hayan justificado plenamente los ex- 
tremos üyO y c del artículo 44. 

b) Mandar expedir el título de profesor extra- 
numerario ó libre, sin que el titulado haya si- 
do recibido á examen y aprobado en él con 
arreglo á las disposiciones reglamentarias. 

c) Proceder al nombramiento de profesor su- 
pernumerario ó numerario en personas á 
q^uienes falta alguna de las condiciones reque- 
ridas por los artículos 68 y 80, ó infringiendo 
las reglas prescriptas para estos casos. 

d) Renovar los títulos de profesor extranumera- 
rio, supernumerario ó libre á favor de perso- 
nas á quienes el Reglamento no reconoce ap- 
titudes ó condiciones bastantes. 

é) Tolerar en la enseñanza procedimientos con- 
trarios ó incompatibles con las doctrinas del 
Título II. 
y) Autorizar programas ó disertaciones que no 
se conformen en todo ó en parte con los pre- 
ceptos reglamentarios. 

g) Ser tolerante con las faltas de las personas 

15 



^ 



226 REGLAMENTO 



sometidas á la autoridad de la Sección de Es- 
tudios. 
h) Ser moroso en el despacho de los negocios, 
y en tomar las resoluciones que por este Re- 
glamento le competen. 
2. ^ Los siguientes nechos del Cuerpo de profe- 
sores: 

a) Arrogarse facultades de la Junta Directiva, 
del Rector, ó de otro funcionario. 

b) Rebelarse contra la autoridad de la Junta Di- 
rectiva ó del Rector. 

c) Dictar resoluciones opuestas al tenor del Re- 
glamento. 

3..^ Los siguientes hechos del Rector: 

a) Expedir fraudulentamente ó con infracción 
de las disposiciones reglamentarias, título de 
profesor. 

b) Decretar indebidamente la habihtacion para 
inscribirse alguien como alumno, ó expedir 
certificación de suficiencia para emprender es- 
tudios superiores, sin que se hayan cumplido 
los requisitos necesarios, ó conceder dispen- 
sas de cuota mensual á quienes no se hallan 
en el caso de obtenerla. 

c) Falsear á sabiendas la verdad en los infor- 
mes. 

í/) Poner V? B? á cuentas qué en todo ó en 
parte no debe la Sección de Estudios. 

e) Tolerar los actos no permitidos por el Regla- 
mento, en general, y especialmente los aue 
no se conforman con los métodos ó con los 
programas aprobados. 
4 9 Los siguientes hechos del Tesorero : 

a) Desfalco en la caja, ó mera ocultación de di- 
nero con intención de defraudar á alguna 
persona. 

b) Falsear á sabiendas los libros, los estados, 
ó los informes; hacer aparecer en las tarje- 
tas ó en otra parte pagadas cuotas que no 
lo han sido, ó concedidas dispensas no otor- 
gadas; 6 defraudar á los profesores ó á la 



REGLAMENTO 227 



Sección de Estudios en la distribución men- 
sual de las sumas correspondientes. 

c) Pagar cuentas que no lleven el V ? B S! del 
Rector, ó invertir dinero con fines no au- 
torizados expresamente por la Junta Direc- 
tiva. 

d) Permitir á otras personas el uso del sello 
de la Tesorería y delegar por acto propio sus 
funciones. • 

e) No llevar los libros al dia, según prescribe 
el Reglamento, y no asistir, al despacho con 
puntualidad en las horas y dias designados. 

5 ? Los siguientes hechos del Secretario : 

a) Sustracción de papeles ú otro objeto perte- 
neciente ala Sección de Estudios. 

b) Falsear la verdad, por comisión ú omisión, 
en los sumarios, en la computación de los 

Í)untos de examen, en los libros, en los in- 
brmes, en lo§ títulos y certificaciones, en las 
tarjetas de inscripción, en los estados, en las 
comunicaciones, etc. 

c) Autorizar la firma del Rector con infracción 
de disposiciones claras del Reglamento. 

d) Abandono ó irregularidad en el desempeño 
de las funciones. 

é) Usar el sello de la Tesorería y ejercer actos 

propios del Tesorero. 
J) Encubrir ó callar las faltas de los profesores, 

del Sub-secretario, del Bedel, de los alumnos 

6 de los oyentes. 
g) Comisionar al Sub-secretario para actos que 

Erivativamente le incumben, 
.os siguientes hechos del Sub-secretario : 
á) Los enumerados en el inciso 5 ? de este artí- 
culo. 

b) Ejercer actos que corresponden privativa- 
mente al Secretario ó al Tesorero. 

c) Negligencia en el cumplimiento de sus debe- 
res, falta de puntualidad ó de celo. 

7 ? Los siguientes hechos del Profesor: 
á) Ineptitud. 



228 REGLAMENTO 



6) Conducta incompatible con el decoro del 
Ateneo, dentro 6 fuera de las clases. 

c) Faltar á las lecciones de cada asignatura, sin 
permiso, pudiendo solicitarlo, más de veinte 
dias en un año, seguidos ó en dos ó tres pe- 
ríodos continuos, aunque haya dado aviso ; 
salvo el caso de ocurrir hechos que imposi- 
biUten absolutamente la asistencia. 

el) Dejar entrar alumnos ú oyentes en la clase, 
después de pasada la lista, 6 de haberse au- 
sentado el Bedel. 

e) Inducir al Bedel, al Sub-secretario, 6 á otro 
funcionario, á que haga ú omita algo contra- 
riando los deberes de su empleo. 

f) Cobrar á los alumnos ú oyentes alguna su- 
ma por razón de la enseñanza, ó devolverles 
todo ó parte de la cuota mensual que hayan 
pagado, sea cualquiera la forma en que esto 
se haga. 

g) Ser tolerante con las faltas aue los alumnos 
y oyentes cometan contra el orden interior 
de la clase, ó laxo en la calificación de los 
exámenes en que intervenga. 

h) Faltar á los exámenes cuando es nombrado 
para componer el Tribunal. 

/) Faltar á las clases en los dias señalados pa- 
ra las lecciones; con aviso, de tres á veinte 
dias; sin él, uno 6 dos. 
8 ? Los siguientes hechos del Bedel: 

a) Permitir la entrada en clase á personas que 
no exhiban tarjeta de inscripcioa para ella, 
en que conste que se ha pagado la cuota del 
mes corriente. 

b) Ocultar faltas de asistencia, no pasar lista 
de alumnos á la hora prescripta, mltar de la 
puerta de entibada, ó dar paso después de 
trascurridos los diez minutos de espera. 

9. ^ Los siguientes hechos de los alumnos ú 
oyentes : 
o) Falsificar la tarjeta de inscripción en todo ó 
en parte. 



REGLAMENTO 229 



b) Prestar la tarjeta propia á otra persona para 
facilitarle la entrada á las clases, y servirse 
con este fin de tarjetas ajenas. 

c) Sustraer libros, papeles, ú otros objetos del 
Ateneo del Uruguay. 

d) Inducir al Bedel ú otros funcionarios de la 
Sección de Estudios á hacer ú omitir algo ilí- 
citamente, y prevalerse maliciosamente de las 
transgresiones al Reglamento que esos em- 
pleados cometan. 

e) Hacer ó decir cosas que importen ofensa ó 
injuria contra el profesor 6 algún otro funcio- 
nario de la Sección de Estudios, como, por 
ejemplo, censurarlos, contradecirlos ó mote- 
jarles, en presencia de otras personas. 

/ ) Faltar á alguna clase treinta dias en un año, 
si las lecciones son tres ó cuatro por semana; 
ó sesenta dias, si las lecciones son más que 
cuatro semanalmente. Este inciso es aplica- 
ble sólo á los alumnos. 

g) Hacer ó decir algo, durante la clase, que 
pueda distraer á las demás personas, ó que , 
importe desorden ó falta de urbanidad, como 
provocar la risa de los compañeros intencio- 
nadamente, hacer ruido, fumar, cubrirse la 
cabeza con el sombrero, arrojar objetos, an- 
dar de un lado para otro, conversar sin que 
el profesor lo requiera, etc. 

h) Cualquiera daño verificado en los muebles, 
en los objeto.s, aparatos é- instrumentos de. 
enseñanza, ó en otra cosa perteneciente al 
Ateneo. 



SECCIÓN V 

ACTOS NULOS 

Art. 293. Toda resolución ó acto que, verificado con 
sujeción al Reglamento, tiene por efecto autorizar á 
alguno para algo, ó liberarlo de alguna obligación, ó 



230 REGLAMENTO 



acordar algún carácter, es completamente ineficaz si 
se verifica con fraude 6 infiíngiendo las disposiciones 
reglamentarias; y, por consecuencia, carece de va- 
lor lo que en su virtud se haya hecho 6 se llegue á 
hacer. 

Art. 294. Se declaran particularmente ineficaces : 

a) Los títulos de profesor y sus renovaciones; 

b) Las resoluciones del Cuerpo de profesores 
destinadas á influir como reglas de con- 
ducta; 

c) Las inscripciones de alumnos*para el prime- 
ro ó ulteriores años del curso general; 

d) Las dispensas de cuota mensual ; 

e) Las certificaciones de examen anual, 6 de 
aptitud para emprender estudios superiores; 

/) Los V. - B. - ; 

g) Los pagos y otorgamientos de recibo; 

h) Los sumarios, informes , estados , actas y 
asientos de cualquier libro; 

í) Los cómputos de puntos de calificación en los 
exámenes; 

y) El uso del sello de Tesorería; y 

k) Las tarjetas de inscripción, siempre que ten- 
gan procedencia ilegítima ó que resulten de 
mfracciones del Recrlamento. 



SECCIÓN VI 

PENAS 

Art. 295. El autor de un hecho ilícito debe suft'ir 
una pena. 

Art, 296. Las penas aplicables á los funcionarios, 
son: 

1. ^ Desaprobación en privado. 

2. ^ Amonestación en privado. 

3. ^ Suspensión en el ejercicio del empleo. 

4. ^ Destitución. 



REGLAMENTO 231 



5. ^ Pérdida de sueldo. 
6.^ Multa. 

Art. 297. Las penas que pueden aplicarse á los 
alumnos y oyentes, son: 

1. ^- Desaprobación en privado. 

2. ^ Desaprobación ante la clase. 

3. ^ Amonestación en privado. 

4. ^ Amonestación en presencia de los estudiantes. 

5. ^ Suspensión de uno á siete dias. 

6. ^ Suspensión de siete á treinta dias. 

7. ^ Pérdida de un año del curso. 

8. ^ Expulsión. 

Art. 298. Las penas de suspensión y de destitución 
privan, á quienes las reciben, de todos los derechos 
anexos al título ó empleo que, desempeñan: la prime- 
ra, mientras dura; la segunda, perpetuamente. 

Art. 299. Las diversas penas serán aplicadas en 
cada caso á los autores de hechos ilícitos, según el 
prudente arbitrio de la autoridad competente. 

Art. 300. Ese arbitrio se ejercerá, empero, dentro 

de los límites que se establecen en los casos siguientes: 

1. ^ Los hechos enumerados en el inciso 1. ^ a^ 

6, c, dy del artículo 292, serán castigados con 

^ suspensión ó destitución. 

2'. ^ Los hechos enumerados en el inciso 1.^ e, 

fy Qy hy del mismo artículo, serán castigados con 

amonestación, suspensión 6 destitución. 

3. ^ Los enumerados en el inciso 2. ^ a, 6, c, se- 
rán penados con desaprobación, amonestación 
ó suspensión. 

4. ^ Los expresados en el inciso 3. ^ a, serán 
castigados con destitución. 

5. ^ Los especificados en el inciso 3. ^ &, c, rf, 
serán penados con . suspensión ó destitución. 

6. ^ Los dichos en el inciso 3. ^ e, serán pena- 
dos con desaprobación, amonestación ó sus- 
pensión. 



232 REGLAMENTO 



7. ^ Los mencionados en el inciso 4. ^ a, 6, se- 
rán castigados con destitución. 

8. ^ Los expresados en el inciso 4. ^ c, rf, e, re- 
cibirán la pena de amonestación, suspensión 
6 destitución. 

9. ^ Los enunciados en el inciso 5. ^ a, 6, serán 
castigados con destitución. 

10. Los enumerados en el inciso 5. ^ c, rf, e, f^ 
Qj serán penados con amonestación, suspen- 
sión ó destitución. 

11. Los aludidos en el inciso 6.^ a, recibirán 
las penas prescriptas para los hechos del in- 
ciso 5. ^ 

12. Los mencionados en el inciso 6. ^ 6, c, serán 
castigados con amonestación, suspensión 6 
destitución. 

13. Los expresados en el inciso 7. ^ a, 6, c, se- 
rán penaaos con destitución. 

14. Los indicados en el inciso 7. ^ dy e^ f^ g, se-^ 
rán penados con amonestación, suspensión ó 
destitución. 

15. El expresado en el inciso 7. ^ A, con multa 
de cuatro pesos por dia, 6 con multa de cua- 
tro pesos y desaprobación, 6 con multa de cua- 
tro pesos y amonestación. 

16. Los dichos en el inciso 7.^ z, con pérdida de 
la parte de retribución que le corresponde por 
las lecciones á que falta, ó con la misma pér- 
dida y desaprobación, ó con la misma pérdida 
y amonestación. 

17. Los enumeríidos en el inciso 8. ^ a, serán 
castigados con destitución. 

18. Los especificados en el inciso 8. ^ ^, se pe- 
narán con amonestación, suspensión ó desti- 
tución. 

19. Los expresados en el inciso 9. ^ a, 6, c, se- 
rán castigados con suspensión de todos los 
cursos por un año, ó con destitución. 

20. Los que se enuncian en el inciso 9. ^ rf, e, 
se penarán con suspensión de treinta dias, ó 
de un año del curso, ó de destitución. 



REGLAMENTO 233 



21. El que se indica en el inciso 9. ^ y, con pér- 
dida del año de curso. 

22. Los que se comprenden en el inciso 9. ^ Qy se 
castigarán con desaprobación en privado ó an- 
te la clase, ó con amonestación en privado ó an- 
te la clase, ó con suspensión de uno á siete dias. 

23. Los expresados en el inciso 9. ^ A, con una 
ú otra forma de desaprobación 6 de amones- 
tación, ó con suspensión de uno á siete dias. 



SECCIÓN VII 

REPARACIÓN DE DANOS Ó PERJUICIOS 

Art. 301. Los daños, sean ó no voluntarios, deben 
ser reparados por el causante. La reparación consis- 
tirá en la entrega al Ateneo de una cosa igual á la 
dañada, de igual clase y en igual estado al que tenía 
antes del daño; ó, en su defecto, en el pago del pre- 
cio, más lo que ha de costar la adquisición de otro ob- 
jeto igual. 



SECCIÓN VIII 

JUECES Y SUS FACULTADES 

Art. 302. Las autoridades competentes para decla- 
rar las nulidades y para imponer penas é mdemniza- 
ciones, son la Sociedad, la Junta Directiva, el Rec- 
tor y los Profesores. 

Art. 303. La Sociedad declara la nulidad de los ac- 
tos de la Junta Directiva y juzga y castiga los hechos 
ilícitos de la misma (artículo 7. ^ inciso 5. ^ del Re- 
glamento general del Ateneo). 

Art. 304. La Junta Directiva juzga, castiga y de- 
clara la nulidad de los actos de alguno de sus miem- 
bros, del Cuerpo de Profesores, del Rector, del Teso- 



234 REGLAMENTO 



rero, del Secretario, de los Profesores, (salvo los ex- 

gresados en el inciso 7. ^ A, e, del artículo 292), del 
ub-secretario, y de los alumnos y oyentes (salvo los 
especificados en el inciso 9. ^ fj g^ A, del artículo 
292), así como del Bedel. 

Art. 305. El Rector juzgará y penará los hechos de 
los alumnos, enunciados en el mciso9. ^ /y del artículo 
292 é impondrá las indemnizaciones en todos los casos. 

Art. 306. No obstante lo dispuesto en los artículos 
que preceden, el Rector deberá desaprobaré amones- 
tar á cualquiera funcionario por hechos ilícitos que 
ocurran en su presencia, 6 de que se le dé noticia y 
reclamen urgente represión. Ejercerá esta facultad sin 
perjuicio de dar cuenta ala Junta Directiva inmediata- 
mente, para que resuelva lo que corresponda. 

Art. 307. Los Profesores juzgarán y castigarán los 
hechos de sus alumnos ú oyentes respectivos, enume- 
rados en el inciso 9. ^ ^, /¿, del artículo 292. 

Art. 308. Son apelables: 

Ante el Rector, las penas de suspensión por más 
de dos dias que impongan los Profesores; 

Ante la Junta Directiva, la pena de pérdida de un 
año de curso, y las indemnizaciones de más de 
cinco pesos impuestas por el Rector; 

Ante la Sociedad, los fallos de suspensión, desti- 
tución, ó nulidad, cuando son dictados por 
menos de las tres cuartas partes de votos de 
todos los miembros de la Junta Directiva. 

Art. 309. Las resoluciones de segunda instancia son 
inapelables. 

Art. 310. Las resoluciones de la Sociedad en prime- 
ra instancia, pueden ser reconsideradas por ella misma 
á petición de parte interesada. 

Art. 311. La Junta Directiva resuelve por mayoría 



UEGLAMENTO 235 



relativa de un voto, salvo cuando decreta suspensión 6 
destitución, ó nulidad, ó cuando niega decretai^las ha- 
biendo sido solicitadas por alguien, en cuyos casos se 
requieren las dos terceras partes de los votos de todos 
los miembros de la Junta. 



SECCIÓN IX 

PROCEDIMIENTO EN LOS JUICIOS 

Art. 312. Toda persona tiene el derecho de denun- 
ciar y de acusar á los funcionarios de la Sección de 
Estudios, á los alumnos y á los oyentes que hayan 
cometido hecho ilícito. 

Art. 313. Los socios dA Ateneo del Uruguay, los 
alumnos y los oyentes tienen el deber moral de denun- 
ciar los hechos que de un modo grave infringen las 
disposiciones de este Reglamento, ó contrarían las 
conveniencias ó la buena fama de la Sección de Estu- 
dios. 

Art. 314. Los funcionarios tienen la obligación de 
denunciar cualquiera hecho no permitido por el Regla- 
mento, sea cual fuere su gravedad, y sin pérdida de 
tiempo. 

Art. 315. Las denuncias, quejas y acusaciones se 
dirijirán á la autoridad que sea competente para casti- 
gar el hecho. 

Art. 316. Si el hecho ilícito ocurre ante la autoridad 
que debe juzgarlo, de modo que tenga ésta un conoci- 
miento perfecto del suceso y del autor, dictará inmedia- 
tamente el castigo que corresponda. 

Art. 317. Si el hecho resulta de los libros de la Se- 
cretaría ó de la Tesorería, 6 es denunciado por alguien, 
se procederá observando estas reglas: 

1 . ^ La autoridad que conoce en el asunto tomará 



236 REGLAMENTO 



las disposiciones que juzgue conducentes al co- 
nocimiento de la verdad, sea consultando libros 
y papeles, sea levantando sumarios, pidiendo 
mtormes, etc. 

2. ^ Ningún medio de prueba tiene más ni menos 
valor que el que sea necesario para formar cer- 
teza en el ánimo de la autoridad. 

3. ^ El acusado será oído toda vez que se trate de 
hechos que puedan merecer la pena de destitu- 
ción, de suspensión, de pérdida de un año del 
curso, ó de amonestación. Podrá oírsele tam- 
bién en casos más leves, si se cree conveniente. 

4. ^ Se permitirá al acusado la prueba de sus di- 
chos, si la ofrece. 

5. ^ Los procedimientos serán breves y en méto- 
do verbal. 

Art. 318. De todas las penas que se dicten contra 
profesores, alumnos y oyentes se dará cuenta á la 
Secretaría para que sean anotadas en el Libro discipli- 
nario: inmediatamente de pronunciarse, si son de las 
inapelables; cuando sean confirmadas, en el caso con- 
trario. 

Art. 319. Los fallos no apelados á las veinticuatro 
horas de notificados al que resulte condenado, se 
reputarán consentidos. 

Art. 320. La Sociedad y la Junta Directiva en su ca- 
so pueden decretar la suspensión provisional del fun- 
cionario denunciado ó acusado por hecho que pueda 
merecer destitución ó suspensión. 

Art. 321. No se apelará sino de resoluciones defini- 
tivas. 

Art. 322. La autoridad ante la cual se apele, obser- 
vará las reglas del artículo 317 y además pedirá infor- 
me circunstanciado á la autoridad apelada. 



REGLAMENTO 237 



SECCIÓN X 



SUSTITUCIÓN DE LAS PERSONAS QUE EJERCEN AUTORIDAD 

Art. 323. Todo funcionario de la Sección de Estu- 
dios, y especialmente los Profesores, el Tesorero, el 
Secretario, el Sub-secretario y el Bedel, deben avisar 
por escrito y con toda la anticipación posible, su in- 
asistencia á la clase, al despacho ó al acto á que 
están obligados á asistir, expresando si las causas 
son tales que hagan presumir la ausencia por más 
de un día. 

Art. 324. Los avisos se dirijirán á la Secretaría. 

Art. 325. En cuanto se reciba el aviso, 6, en su de- 
fecto, en cuanto se note la falta, se procederá á susti- 
tuir al inasistente, si éste es Profesor, Bedel, Sub-se- 
cretario. Secretario ó Tesorero; y desde que la ausen- 
cia tenga probabilidades de prolongarse por más de 
tres dias, tratándose del Rector ó del Vice en su caso, 
ó de quince dias respecto de los miembros de la Junta 
Directiva. En casos de urgencia, puede ser sustituido 
el Rector en cualquiera momento en que su autoridad 
sea necesaria y las circunstancias impidan que se 
ejerza. 

Art. 326. La sustitución durará el tiempo de la in- 
asistencia del sustituido. 

Art. 327. Los miembros de la Junta Directiva serán 
sustituidos, en general, por sus suplentes. 

■ 

Art. 328. El Rector lo será por el Vice; y cuan- 
do éste deje de serlo, ó no pueda desempeñar el 
cargo por ausencia, enfermedad ú otra causa, lo 
sustituirá un miembro de la Junta Directiva el eji- 
do por ésta entre Iqs que carecen de incompatibi- 
lidad. 



238 REGLAMENTO 



Art. 329. El Tesorero será sustituido por el suplente 
en todos los casos. 

Art. 330. El Secretario será sustituido por el su- 
plente en caso de separación definitiva del puesto, ó de 
enfermedad ó ausencia probable de más de un mes; 
pero, fuera de estos casos, salvo urgencia supervinien- 
te, le sustituirá el Sub-secretario. 

4 

Art. 331. El Sub-secretario será sustituido porotra 
persona que tenga las cualidades prescritas en el artí- 
culo 216. 

Ai^t. 332. El Bedel será sustituido por otra persona 
desús condiciones, si la inasistencia ha de ser por más 
de cinco días; y por el Sub-secretario, cuando la falta 
sea ménc'S duradera, y siempre que esta sustitución 
no perjudique de un modo notable el servicio de la Se- 
cretaría, ó el delal3edelía. En caso de inasistencia im- 
prevista del Bedel y del Sub-secretario, los Profesores 
se encargarán de sustituir al Bedel con uno de los 
alumnos ú oyentes mejor conceptuados, quien ejerce- 
rá en la clase respectiva, bajo la vigilancia y responsa- 
bilidad del profesor, las funciones á que se refieren los 
incisos 1.^ y 2.^ del artículo 226. 

Art. 333. En el caso de inasistencia temporaria, los 
profesores regulares serán sustituidos, cualquiera 
que sea su clase, por el supernumerario de la mis- 
ma asigiíatura; si hay de éstos más de uno,, por el 
de nombramiento más antiguo; si rio hay ningún su- 
pernumerario de la misma asignatura, por el super- 
numerario que la enseñe como extranumerario; si no 
lo hay, por el extranumerario que enseñe la materia; 
y si aún éste falta, por el profesor regular que no- 
toriamente conozca la ciencia cuyo maestro se quiere 
suplir. 

Art. 334. En el caso de inasistencia definitiva, el 
profesor numerario será sustituido por otro nombrado 
para el efecto; salvo que no haya supernumerario, ó 



REGLAMENTO 239 



que, habiendo, no merezca el nombramiento, en cuyos 
casos se procederá como se dispone en el artículo an- 
terior, y el sustituto lo será interino. Los profesores 
supernumerarios y extranumerarios no serán reem- 
plazados. Sus alumnos y oyentes pasarán á la clase 
de otro profesor. 

Art. 335. Cuando ocurra la inasistencia inopinada 
de un profesor regular, podrá sustituirle cualquiera 
otro de la misma asignatura que se halle en el estable- 
cimiento. 

Art. 336. No se procederá de oficio á la sustitución de 
los profesores libres; pero éstos pueden convenir el 
sustituirse recíprocamente, cuando enseñan igual ma- 
teria, dando aviso ala Secretaría para que se hagan 
las correspondientes anotaciones. 

Art. 337. Las sustituciones que requieren nombra- 
miento de persona, ó elección entre varias indicadas 
por el Reglamento, serán hechas por la Junta Directi- 
va. Las hará el Rector en los demás casos, excepto el 
del artículo 233, que la hará el Secretario ó el Sub- 
secretario, 6, á falta de éstos, el Bedel. 

Art. 338. La Secretaría dará cuenta al Tesorero de 
todas las sustituciones que se verifiquen, expresando 
el nombre del sustituto, el de la persona á quien sus- 
tituye y el dia en que empieza y termina la sustitu- 
ción . 



240 REGLAMENTO 



TITULO VII 

De la Economía 

SECCIÓN I 

RENTAS 

Art, 339. La Sección de Estudios tendrá además de 
los recursos generales del Ateneo, rentas especiales, 
provinientes : 

De los derechos de inscripción que pagarán los 

oyentes. 
De las cuotas mensuales que pagarán los alum- 
nos y oyentes. 
Del descuento que se hará del haber de los pro- 
fesores. 
De las multas. 

De las donaciones- que especialmente se hagan en 
favor de la Sección de Estudios. 

. Art. 340. Todos los oyentes á las clases regulares 
y libres, sin excepción alguna, pagarán un derecho 
de inscripción, que no excederá de cuatro pesos si la 
inscripción es para una ó dos materias, ni de seis pe- 
sos si es para tres ó nías (artículo 171). Pagarán ade- 
más una cuota mensual de uno ó dos pesos por cada 
asignatura que estudien (artículo 342). 

Art. 341. Los alumnos están exentos de pagar el 
derecho de inscripción, pero nó de pagar una cuo- 
ta mensual, que será de uno ó dos pesos por cada 
materia que deben cursar, salvo que obtengan dis- 
pensa. 

Art. 342. La cuota mensual será la misma para to- 
dos los alumnos y oyentes, se pagará antes que empie- 
ce el mes á que se refiere, y el mes empezará á contar- 



REGLAMENTO 241 



se siempre el 1. ^ y concluirá el último dia de Julio, 
Agosto, etc. 

Art. 343. No se pagará cuota por los meses de Ju- 
nio, Diciembre y Enero. 

Art. 344. Pagada que sea una suma por razón de 
derecho de inscripción ó de cuota mensual, no se po- 
drá repetir, á no ser que por error se hubiese pagado 
dos veces el mismo derecho, 6 la misma cuota. 

Art. 345. Los pagos deben hacerse necesariamente 
al Tesorero. 

Art. 346. No puede invocarse la calidad de socio del 
Ateneo del Uruguay con el fin de que se hagan excep- 
ciones á su favor. 

Art. 347. La Junta Directiva determinará el derecho 
de inscripción y la cuota mensual todos los años, en 
el mes de Mayo, dentro de los límites fijados en los 
artículos 340 á 342. 



SECCIÓN II 

SUELDOS Y OTROS GASTOS 

Art. 348. Los miembros de la Junta Directiva, el 
Rector, el Tesorero, y el Secretario, así como sus su- 
plentes llegado el caso, desempeñarán sus respectivas 
funciones gratuitamente. 

Art. 349. El Sub-secretario y el Bedel ganarán un 
sueldo, que se establecerá en el contrato que hagan 
con la Junta Directiva. 

Art. 350. Si en el porvenir crea la Junta Directiva 
otro empleo, resolverá si ha de ser á sueldo ó gratui- 
to. Si lo primero, contratará con el empleado el pre- 
cio de los servicios. 

16 



242 REGLAMENTO 



Art. 351. Ningún profesor, sea regular ó libre, en- 
señará gratuitamente en la Sección de Estudios. Ga- 
nará cada uno lo que sus alumnos y oyentes paguen 
en Tesorería por cuotas mensuales, menos un des- 
cuento que se hará se^un estas reglas : 

a) ¡Si las cuotas ae todos los alumnos y oyentes 
que el profesor tenga en todas las materias que 
enseña no alcanzaran á sumar cincuenta pesos, 
se descontará el diez por ciento. 

b) Si las cuotas suman cincuenta 6 más pesos, 
pero méncs que cien, se descontará el quince 
por ciento, menos tres pesos, si las cuotas de 
alumnos y oyentes suman cincuenta; ó menos 
un peso, si suman cincuenta y uno. 

c) Si las cuotas suman cien ó más pesos, pero 
menos que ciento cincuenta, se descontará el 
veinte por ciento, menos cuatro pesos, si suman 
cien; menos tres pesos cincuenta centesimos, si 
suman ciento uno; menos dos pesos cincuenta 
centesimos, si suman ciento dos.; menos dos pe- 
sos, si suman ciento tres; menos un peso, si 
suman ciento cuatro. 

d) Si las cuotas suman ciento cincuenta pesos ó 
más, se descontará el veinticinco por ciento , 
menos siete pesos, si suman ciento cincuenta; 
menos cinco pesos cincuenta centesimos, si 
suman ciento cmcuenta y uno ó ciento cincuen- 
ta y dos; menos cuatro pesos, si suman ciento 
cincuenta y tres ó ciento cincuenta y cuatro ; 
menos dos pesos cincuenta centesimos, si su- 
n^an ciento cincuenta y cinco 6 ciento cincuenta 
y seis ; y menos un peso, si suman ciento cin- 
cuenta y siete ó ciento cincuenta y ocho. 

Se exceptúan los de moral y derecho, economía y 
administración, á quienes no se hará descuento 
délo que paguen los alumnos por estsis materias. 

Art. 352. Los sustitutos recibirán las sunias que 
corresponderían á las personas á quienes sustituyen, 
por el tiempo que ha durado la sustitución, si hubie- 
sen asistido. 



REGLAMENTO 243 



SECCIÓN III 



DISPOSICIONES ESPECIALES 



Art. 353. Por ninguna razón podrá ningún profesor 
renunciar las sumas que le correspondan, ni parte de 
ellas, á favor del Ateneo, ni de la Sección de Estu- 
dios, cualquiera que sea la forma que se dé á la re- 
nuncia, tal como encargar á una autoridad del Ateneo 
Sara que compre con sus haberes alguna cosa y lo 
one á la Sección de Estudios en su nombre, ú otra 
análoga. Si la renuncia se hiciese, no se la aceptará. 

Art. 354. Las rentas especiales de la Sección de 
Estudios servirán exclusivamente para el pago de pro- 
fesores y la compra de objetos, aparatóse instrumen- 
tos de enseñanza. Los deríiás gastos se pagarán con 
los fondos generales del Ateneo. 

Art. 355. Se entregará á los profesores, en los cin- 
co primeros dias de cada mes, las sumas que les co- 
rrespondan. Ningún pago será preferido á éste, por 
causa alguna. 

Art. 356. Toda resolución sobre compra de objetos, 
aparatos é instrumentos de enseñanza, tendrá por lími- 
te la suma que quede disponible en la caia de la Sección 
de Estudios después de efectuados todos los pagos á 
que se refiere el artículo anterior. Para el efecto no se 
votará gasto alguno, sino previo informe del Tesorero. 



TITULO V^III 

Vigencia y Reforma de este JFIeglamento 

Art. 357. Esté Reglamento regirá desde el dia 1 ? 
de Mayo de 1881. 



244 REGLAMENTO 



Art. 358. Ninguna clase funcionará antes del 1 ? 
de Julio. 

Art. 359. Pueden proponerse reformas á este Re- 
glamento desde el 1 ? ae Enero de 1883. 

Art. 360. Los proyectos se presentarán escritos, 
por diez 6 más socios del Ateneo, mayores de vein- 
ticinco años. Si son apoyados por la quinta parte de 
todos los socios registrados, se mandará imprimir- 
los y repartirlos entre los socios y todos los profe- 
sores. 

Art. 361. Quince dias después de repartidos, em- 
pezará su discusión en general. Serán desaprobados 
en ella, si no tienen á su favor los votos de la mitad 
más uno de los socios presentes, si lo están más de 
la mitad de los registrados; ó los votos de las dos 
terceras partes, si los presentes son menos que la 
mitad de los registrados. 

Art. 362. Desechado el proyecto en la votación ge- 
neral, no se admitirá otro en el término de dos años. 

Art. 363. Si el proyecto de reformas es aprobado 
en general, se discutirá por partes. Serán éstas apro- 
badas, si tienen á su favor el número de votos ex- 
presado en el artículo 361. 

Art. 364. Deberán concurrir á las discusiones los 
profesores de la Sección de Estudios. Los que no sean 
socios tendrán sólo voto consultivo. 

Art. 365. Podrán asistir también, invitadas por la 
Junta Directiva si lo juzga conveniente, y con el solo 
fin de manifestar sus opiniones y refutar las contra- 
rias, las personas de notoria competencia en cuestio- 
nes de enseñanza. 



ANEXOS 



QUÍMICA 



(Projeoto del 8r. D. Jos¿ Araohayaleta) 



Ctnínüca Inorgáulca 

Generalidades. Nociones preliminares sobre definicio- 
nes, fenómenos físicos y fenómenos químicos. 

Sobre la constitución de la materia, cuerpos 
simples, cuerpos compuestos, hipótesis sobre la 
constitución de la materia, hipótesis de Ampére 
sobre la constitución de los gases. 

Combinaciones químicas. Leyes. Combinación, 
mezcla, inñuencia de los diversos agentes y del 
estado de los cuerpos sobre las combmaciones. 

Ley de proporciones definidas, múltiple-equiva- 
lente. Ley deisomorfismo ó de Mitscherlich. 
Teoría Atómica. Hipótqsis de los átomos que se yux- 
taponen. Pesos atómicos. Diferencia entre los pe- 



248 ANEXOS 



sos atómicos y sus equivalentes. Determinación de 
los pesos moleculares. Determinación de los pe- 
sos atómicos. 

Metaloides y metales. 

Notación. Iladicales. Atomicidad. 

Bases. Ácidos. Sales. Acción de la electricidad 
sobre las sales. 

Leyes de BerthoUet. 

Nomenclatura. 

CLASIFICACIÓN DE LOS METALOIDES 

Met. Monoatómicos 

1. * familia. — Hidrógeno. Cloró. Bromo. Iodo. Fluor. 

Met. Diatómicos 

2. ^ familia. — Oxígeno. Azufire. Selenio. Teluro. 

Met. Triatómicos 

3. ^ familia. — Ázoe. Fósforo. Arsénico. Antimonio. 

Bismuto. 

Met. Tria y Tetratómicos 

4. ^ familia. — Boro. Silicio. Carbono. 

Estudio de esos metaloides y de sus principales 
compuestos, con xm desarrollo relacionado con 
su importancia y siguiendo el orden de clasifica- 
ción. 

Al terminar el estudio de todas las especies 
que comprenden una familia, háganse algunas 
consideraciones sobre sus relaciones. 

Estudio detenido del aire atmosférico. 



ANEXOS 249 



i 



CLASIFICACIÓN DE LOS METALES 

Met. Monoatómicos 

1. ^ familia. — Potasio. Sodio. Amonio. Litio. Plata. 

Met. Diatómicos 

2. ^ familia. — Calcio. Estroncio. Bario. Plomo. 

3. ^ familia. — Magnesio. Zinc. 

4. ^ familia. — Cobre. Mercurio. 

Met. Triatómicos 

5. ^ familia. — Oro. 

Met. Tetratómicos 

6. ^ familia. — Hierro. Aluminio. Magnesio. Cromo. 

Cobalto. Nickel. 

7. ^ familia. — Estaño. Platino. Palladio. 

Estudio de estos metales y de sus principales 
compuestos, desarrollado con relación á la im- 
portancia de los cuerpos, siguiendo el orden esta- 
blecido por sus propiedades y aplicaciones. 

Enumeración délos cuerpos simples no com- 
prendidos en las familias ut-supra, por razón de 
su poca importancia en la época actual. 

Ciuimlca orgánica 

Definiciones. Análisis orgánico. Series homo- 
logas é isólogas, Isomería. 

CLASIFICACIÓN 

1. ^ familia. — Hidrocarburos con sus cinco series. 

2. ^ )) Alcoholes . 
3.^ » Ácidos. 



250 ANEXOS 



4. ^ familia. — Aldehydos. 

5. ^ )) Éteres. 

6. ^ » Amnios. 

7. ^ » Amidas. 

Estudio de los compuestos que comprenden es- 
tas familias, con la detención que cada una requie- 
re y con relación á su importancia. 

Estudio de algunos cuerpos no clasificados. 

Principales alcaloides, y finalizando con un estu- 
dio sobre la sangre, linfa, quilo, orina, leche, bi- 
lis, saliva y jugo gástrico. 



QUÍMICA 

(Proyecto del Sr. D. José María Carrera) 
Química Inorg^ánica 

Nociones generales. — Estados físicos, caracteres y 
división de los cuerpos. Formas cristalinas. Iso* 
morfismo. Isomería. Polimería. Teoría atómica. 
Ley de los equivalentes químicos. Ley de las pro- 

Í porciones definidas y múltiples. Ley de los vd- 
úmenes. Ley de los calores especíncos, causas 
modificantes de la afinidad. Teoría electro-quími- 
ca. Nomenclatura química, notación simbólica. 

Parte práctica. — Cuerpos simples. 

Metaloides. — 

Oxígeno. — Historia, preparación y caracteres. 

Hidrógeno. — Historia, preparación, aplicaciones y pro- 
piedades. 

Nitrógeno. — Historia, preparación y propiedades. 

Azufre. — Extracción, propiedades y usos. Azufre su- 
blimado. Azufre por precipitación. 

Selenio y Teluro.— ^Propiedades físicas. 

Fósforo.— Historia, preparación, estados alotrópicos y 
caracteres. Procedimiento de Mitscherlich para la 



^^ 



ANEXOS 251 



investigación del fósforo en los casos de envene- 
namiento. Fosfuros de hidrógeno. Aplicaciones. 

Cloro. — Historia, preparación, caracteres y usos. 

Bromo. — Historia, caracteres y usos. 

Iodo. — Historia, preparación y caracteres. loduro de 
azufre, su preparación. 

Fluor. — Estado natural, su analogía con los cuerpos 
alógenos. 

Carbono. — Diamante, plombagina, negro de humo, 
carbón vejetal, propiedades del carbón, carbón 
animal, usos del carbón en sus diferentes estados, 
combustibles fósiles. Hidrógeno proto-carbonado. 
Hidrógeno bi-carbonado, su preparación y carac- 
teres, gas del alumbrado, su preparación. Sulfuro 
de carbono, preparación y usos. 

Boro y Silicio. — Diferentes estados alotrópicos y sus 
relaciones con el carbono. 

Aire atmosférico. — Análisis del aire por el hidrógeno, 
por el fósforo, composición y caracteres físicos, 
químicos, ozono en la atmósfera. 

Agua. — Análisis y síntesis del agua, agua pura, dife- 
rentes estados del agua, congelación artificial del 
agua. Hidrotimetría, minerahzadores de las aguas. 

Combinaciones del oxigeno con los metaloides. — Pro- 
piedades generales de los oxácidos. 

con azufre.;— Acido sulfúrico, caracteres y prepara- 
ción. Ácido sulfuroso, preparación y propiedades. 
Ácido hiposulfu.roso. 

con nitrógeno. — Ácido nítrico, preparación y caracte- 
res. Ácido hiponí trico. Ácido nitroso; óxido nítri- 
co, preparación y caracteres, así como del óxido 
nitroso. 

con fósforo. — Ácido fosfórico, preparación y caracte- 
res. Ácido metafosfórico, pirofosfórico y fosforo- 
so. Ácido hipofosforoso, sus caracteres. 

con cloro. — Acido dórico, preparación y caracteres. 
.Acido hipoclórico, ácido cloroso y ácido hipoclo- 
roso. 

con bromo. — Ácido brómico, preparación y caracteres. 

con iodo. — Ácido iódico, preparación y caracteres. 

con carbono.— Ácido carbónico, preparación y carac- 



252 ANEXOS 



teres, liquefacción y solidificación del mismo, 
óxido de carbono, preparación y caracteres. 

con boro. — Acido bórico, estado natural, preparación y 
usos. 

con silicio. — Ácido silícico, sus diferentes estados de 
hidratacion. 

Combinaciones del hidrógeno con los metaloides. — Ge- 
neralidades de los hidrácidos. 

Ácido clorhídrico, preparación y caracteres. 
Agua regia. Ácido bromhídrico. Ácido iodhídrico. 
Ácido fluorhídrico. Acido sulfhídrico, prepara- 
ción y caracteres. 

Metales. — Propiedades generales. Aleaciones. 

óxidos y sulfuros. — Generalidades de los óxidos y 
sulfures, operaciones metalúrgicas en general. 

Potasio. — Historia, reducción del potasio, óxido de po- 
tasio, preparación, hidrato de potasa, sulfuros de 
f)otasio, preparación del m'onoaulfuro y pentasul- 
üro. 

Sodio. — Historia y reducción, óxido de sodio, hidrato 
de sosa, sulfuros de sgdio. 

Litio. — Caracteres, analogías con el potasio y sodio. 

Amoniaco. — -Formación y caracteres del amoniaco. 
Óxido de amonio. Sulfhidrato de amoniaco, pre- 
paración y usos. 

Rubidio y cesio. — Caracteres. 

Bario.— Caracteres, hidrato de barita, sulfuro de bario. 

Estroncio . — Caracteres . 

Calcio. — óxido de calcio, fabricación de la cal, agua de 
cal, argamasa y cales hidráulicas, sulfuro de 
calcio. 

Magnesio. — Caracteres, óxido de magnesio, prepa- 
ración. 

Aluminio. — Caracteres, óxido de aluminio. 

Glucinio y zirconio. — Caracteres. 

Hierro.— Forjas, altos hornos, hierro colado, hierro 
reducido por el hidrógeno, caracteres y prepara- 
ción del protóxido y del sesquióxido de hierro, 
imán natural, sulfuro de hierro, piritas, aceros. 

Cromo. — Óxido crómico y ácido crómico. 

Manganeso.— ^Caracteres, protóxido y bióxido de man- 



ANEXOS 253 



ganeso, ensayos de las manganesas, ácidos man- 
gánico y permangánico, sulfuro de manganeso. 

Nickel. — Caracteres del nickel. 

Cobalto. — Usos de los óxidos de cobalto. 

Zinc. — Metalurgia del zinc, preparación, caracteres y 
usos del óxido de zinc, sulfuro de zinc. 

Cadmio. — Caracteres. 

Estaño. — Metalurgia, usos, óxidos y ácido de estaño, 
sulfures de estaño, hoja de lata, moaré metálico. 

Plomo. — Metalurgia y caracteres del plomo, protixi- 
do y bióxido de plomo, usos de estos óxidos y del 
sulfuro de plomo. 

Bismuto. — Caracteres, óxidos y sulfures de bismuto, 
aleación de D'Arcet. 

Antimonio. — Caracteres, óxidos y ácido antimónico, 
sulfuro de antimonio, aleaciones. 

Arsénico. — Caracteres, ácido arsenioso, ácido arséni- 
co, sulfuros rojo y amarillo, hidrógeno arseniado, 
aparato de March y fundamento de su método, 
caracteres diferenciales entre las manchas anti- 
moniales y arsenicaleij. 

Cobre. — Metalurgia del cobre^ óxidos y sulfuros de co- 
bre, latón, bronce. 

Mercurio. — Caracteres; óxidos de mercurio, sulfuros 
de mercurio, bermellón, amalgama. 

Plata. — Extracción de la plata, óxido de plata, sulfuro 
de plata, aleaciones, copelación, plateado. 

Oro. — Obtención del oro, púrpura .de casio, aleacio- 
nes, ley de las monedas y de la vajilla, ensayos 
del oro, dorado. 

Platino. — Caracteres, platino catalítico. 




. T^^iS^iorcSactéres y usos de los obraros 
de Dotasio, de sodio, de amonio, de baño, de cal- 
ciOTe aluminio, del proto y del percloruro de hie- 
■rro, del cloruro de zinc, proto/oruro . de estaño 
clomro de antimonio, cloruro dearsémco pK)to y 
bicloruros de mercurio, cloruro de plata, de oro, 



1 



254 ANEXOS 



de oro y sodio, de platino, platínico potásico, pla- 
tínico amónico. 

Bromuros. — Preparación y caracteres de los bromu- 
ros de potasio y sodio. 

loduros. — Preparación y caracteres de los ioduros de 
potasio, de sodio, de calcio, de hierro, de plomo, 
protó y biioduro de mercurio, ioduro de plata. 

Sulfatos. — Caracteres de los sulfatos en general. 

Preparación y caracteres de los sulfatos de po- 
tasa, de soda, ae barita, de cal, de magnesia, de 
alumina. Alumbres, sulfato de manganesa, de hie- 
rro, de zinc, de plomo, de cobre, de cobre amo- 
niacal, de mercurio, de plata. 

Sulfitos. — Caracteres y usos; sulfito de soda. 

Hip^sulfitos. — Caracteres de los hiposulfitos, usos del 
hiposulfito de soda. 

Nitratos. — Caracteres de los nitratos. Preparación, 
caracteres y usos del niti*ato de potasa, nitrifica- 
cion, pólvora, nitrato de soda, de amoniaco, de 
barita, de estronciana, de cal, de hierro, de plomo, 
de bismuto, de cobre^^de mercurio, de plata. 

Cloratos. — Caracteres y usos del clorato de potasa. 

Hipocloritos. — Preparación y usos del hipoclorito de 
cal, clorometría. 

lodatos. — lodato de potasa, su uso. 

Carbonatos. — Caracteres délos carbonatos. Caracte- 
res, preparación y usos de los carbonatos y bicar- 
bonatos de potasa y soda; alcalimetría, carbonato 
de amoniaco, de barita, de cal, de magnesia, de 
hierro, de plomo, de cobre. 

Fosfatos. — Caracteres de los fosfatos. Caracteres y 

usos de los fosfatos de soda, de cal, de magnesia. 

HipQfosfitos.--^ o¿iiiiu4>^^e rip j^ c, i .;p^#:.ofif^c. híoofosfi- 
to de cal. * — ■¿- — . 

Arseniatos. — Caracteres de los arseniatos de potasa, 
de soda, de hierro, de plata. 

Arsenitos. — Caracteres y usos del arsenito de cobre ► 

Boratos. — Borato de soda, usos. 

Silicatos. — Caracteres de los silicatos potásicos, sódi- 
cos y alumínicos, vidrio y cristal, porcelana y al- 
farería. 



ANEXOS 255 



Cromatos. — Caracteres y usos de los cromatos de po- 
tasa neutro y ácido y del cromato de plomo. 

Manganatos. — Caracteres y usos del manganato de po- 
tasa. 

Permanffanatos. — Caracteres y usos del permangana- 
to oe potasa. 

Caracteres y reactivos de las disoluciones salinas^ de 
potasio, sodio, amonio, bario, calcio, magnesio, 
aluminio, hierro, manganeso, nickel, cobalto, zinc, 
plomo, cebre, mercurio, plata, oro y platino. 

Ctttimlca orgánica 

GENERALn)ADES. — Objeto de la química orgánica. Análi- 
sis inmediata. Análisis elemental. Síntesis quí- 
mica. Principios inmediatos orgánicos. Elemen- 
tos orgánicos. Análisis cuantitativa de los ele- 
mentos. Equivalentes de los principios orgánicos. 
Fó^mulas, densidades gaseosas, fórmulas racio- 
nales. 

Carburos de hidrógeno. — División en clases, cuerpos 
homólogos, formación de los carburos por análi- 
sis, formación por síntesis. 

Acetileno. — Formación y propiedades del acetileno. 

Etileno. — Preparación y propiedades del etileno. 

Formeno: — Estado natural, preparación y propiedades 
del formeno, preparación y propiedades del cloro- 
formo y del iodoformo. Carburos condensados, sus 
series homologas. Petróleo, parafina, vaselina, 
alumbrado por medio de compuestos orgánicos. 

•Serie benzénica; — Carburos pirogenados en general, 
preparación y propiedades de la benzina^jieJ,*^ uui- 

i^P^^'Woíái^eS '^¿rtificíales, ' estiroleno, nafta- 

^Arii^canfénica.— En general, diversas esencias na- 
^ turíe^^^^^^^^ abraza, cauchú, gutapercha, tereben- 

Alcohol?omun.--Síntesis del alcohol, fermentación al- 



256 ANEXOS 



cohólica, destilación de los líquidos alcohólicos, 
preparación del alcohol anhidro. Alcohometría, 
fermentación «urética, . acción de los cuerpos 
oxidantes, fulminantes, preparación del doral. 

Éteres. — En general, éteres propiamente dichos, for- 
mación de los éteres. 

Éteres del alcohol común, preparación y carac- 
teres de los éteres chorhídrico, iodhídrico, nítrico, 
sulfúricos, fosfóricos, acético y oxálico. 

Teoría eeneral de los éteres forpiados por la 
unión de aos alcoholes, preparación y propieda- 
des del éter común. 

Alcohol metílico, su preparación y propiedades; al- 
cohol amílico, su origen ; alcohol etálico, esperma 
de ballena, alcohol melísico, cera. 

Alcohol alílico. — Sus propiedades; esencia de ajo y de 
mostaza. 

Alcoholes canfólico benzílico, cinamílico y colestérico. 

Fenoles, en general, preparación y propiedades del 
fenol común ó benzénico, fenol trinitrado, usos y 
propiedades del picrato de potasa, oxifenol, orci- 
na, orceina y tornasol, santonina, su preparación, 
alizarina. 

Alcoholes poliatómicos en general. Definiciones, 
funciones mixtas, clasificación. 

Cuerpos grasos neutros, preparación, y consti- 
tución de los cuerpos grasos naturales. 

Glicerina. — Su preparación y propiedades, nitro glice- 
rina, preparación y propiedades, dinamita, estea- 
rinas, margarinas y oleinas. 

Glicoles. — :Etil glicol, saligenina, preparación y pro- 

Principios azucara* 

tre los principios azucarados? 

ifw^íi^P^'if *'•'''" y P^'^'P^'^^^eS' ^"Icita, acción 
Sachados ""'' ^^'^^ ^^^ ^^^^^'^^ P"--P- 

^^"Tí;¡;?''''°^^ ^'*- §^'í^'*^^' g^"«osa común, su 
preparación y propiedades, fermentaciones dé la 
glucosa, fabricación del vino y de la sidra. Den- 



ANEXOS 257 



1 

3^' 



;\ 



,r * 



N 



t 



vados de la glucosa en general. Tanino, su prepa- 
ración y propiedades, principios análogos al ta- 
nino. Saficina, su preparación y propiedades, ar- 
butina, populina, florizina, preparación y propie- 
dades de la amigdalina y de la digitalina, jalapi- 
na, fraxina dafhina, rubian. 
Levulosa. — Su estado natural y propiedades. 
Galactosa é Inosita, estado natural. 

Sacarosas en general. Preparación y propieda- 
des del azúcar de caña y remolacha, preparación y 
propiedades del azúcar de leche, sacarimetría. 

Hidratos de carbono en general, su constitu- 
ción. 

Dextrina^ su preparación y propiedades. Glico- 
gena, goma soluble. 

Almidón^ su estado natural, preparación ypro- 

Eiedades. Diastasa, su preparación y propiedades, 
iquenina, goma tragacanto, mucílagos. 
Celulosa^ su origen y transformaciones, celulo- 
sidas nítricas, preparación y propiedades del al- 
godón pólvora, colodión. 
LeñosOy tunicina. 
Principios úlmicos y carbonosos. 

Aldeidos. — Su definición y clasificación. 

Aldeido común. — Su preparación y propiedades. 

Acroleina. — Su obtención. 

Alcanfor. — Su extracción y propiedades. 

Esencia de almendras amargas. — Su preparación y 
propiedades. 

Esencia de^canela. 

Ácidos. — Ácidos en general, su definición y clasifica- 
ción . 

Acido fórmico. — Su estado natural, preparación y pro- 
piedades. 

Acido acético. — Su preparación y propiedades. Aceta- 
tos de amoniaco, de potaba, de cobre, de plomo. 

Ácido valeriánico. — Su preparación, valerianato de 
zinc. 

Ácido esteárico, margárico y oleico. — Su preparación; 
jabones, velas. 

Ácido acrílico. — Su preparación. 

17 



258 ANEXOS 



Ácido linoleico. — Sus propiedades. 

Acido benzoico. — Su preparación, benzoatos. 

Ácido cinámico. — Su preparación. Estiracina. 

Ácido oxálico. — Su formación por síntesis y por análi- 
sis; estado natural, preparación y propiedades ; 
oxalatos de amoniaco y cíe potasa. 

Ácido sucínico. — Su preparación y propiedades. 

Ácido canfórico. — Su preparación y propiedades. 

Ácido glicólico. — Su formación. 

Ácido láctico. — Su preparación y propiedades. Lacta- 
tos de cal y de nierro. 

Ácido cantarídico. — Cantaridina, su preparación. 

Ácido saJicílico, málico y agállico. — Preparación y pro- 
piedades. 

Ácido tartárico. — Estado natural, preparación y pro- 
piedades. Tartratos de potasa, de potasa y soda. 
Emético, tartratos férrico potásico y bórico potá- 
sico. 

Ácido quínico. — Su estado natural y propiedades. 

Ácido cítrico. — Su preparación y propiedades; citra- 
tos de magnesia, de hierro, de hierro y quinina. 

Ácido mecónico. — Estado natural y propiedades. 

Ácido múcico y sacárico. — Preparación y propieda- 
des. 

AlcaUs orgánicos artificiales. — Teoría de los álcalis de- 
rivados de los alcoholes. • 

Metilamina. — Su preparación y propiedades. 

Trimetilamina — Estado natural. 

Etilamina. — Sus propiedades. 

Nevrina, lecitinas. 

Glicolamina. — Su preparación y propiedades. 

Sarcosina y creatina — Extracción de la creatina. 

Esparagina. — Estado natural. 

Álcalis naturales — Su constitución y propiedades 
generales. 

Morfina. — Su preparación, aquilatacion del opio, pro- 
piedades de la morfina, sales de morfina, reacti- 
vos. 

Codeina. — Sus propiedades. 

Narcotina. — Preparación y propiedades. 

Quinina. — Su preparación, quinometría, propiedades 



ANEX06 259 



de la quinina, sulfato de quinina, sus falsifica- 
ciones. 

Cinconina, caracteres distintivos con la quinina. 

Estricnina. — Su preparación y propiedades, brucina, 
igasurina.. 

Nicotina. Atropina. Solanina. Conina. — Preparación 
y propiedades de esos cuatro alcaloides. Tabacos. 

Piperiaina. Cafeina. Teobromina. Veratrina. 

Radicales metálicos compuestos. — Su constitución. 

Zinc-etilo. — Su preparación y propiedades. 

Estanetilo. — Su preparación y propiedades. 

Amidas. — Su teoría general. 

Acetamida. — Su preparación y propiedades. Taurina, 
ácido taurocólico. 

Oxamida.— Su preparación y propiedades. 

Alcalamidas, anilida acética, anilida dioxálica. 

Ácido hipúrico. — Su preparación y propiedades. 

índigo.- — Su estado natural, preparación y propiedades. 
Teoría de la serie ciánica. 

Cianogeno. — Su preparación y propiedades. 

Ácido cianhídrico. — Su preparación y propiedades, do- 
sage del ácido cianhídrico, cianuro de potasio, do- 
ble de plata y oro, de mercurio, preparación y pro- 
piedades: del ferrocianuro de potasio, del ferricia- 
nuro de potasio y del ferrocianuro ferroso. 

Ácido ciánico. — Cianato de potasa J ácido cianúrico. 

Ácido súlfociánico. — Sulfocianuro de potasio, de amo- 
nio. 

Urea. — Su preparación y propiedades. 

Ácido úrico. — Sus propiedades. 

Amidas complejas. Generalidades. 

Albúmina. — Su preparación y propiedades. 



260 



ANEXOS 



estado natural y preparación 



Caseína 

Sintonina 

Miosina 

Vitelina 

Globulina 

Fibrina 

Peptonas 

Pepsina 

Mucina 

Sust. amiloide 

Keratina 

Condrina 

Chitina 



Gluten. — Su preparación y propiedades, panificación. 
Oseina. — Gelatina, propiedades, cola fuerte, gelatina 

alimenticia, cola de pescado. 
Hemoglobina. — Preparación y propiedades , hemina , 
♦ materias colorantes de la bilis. 



índice 



Páginas 

Prefacio 5 

MEMORIA 

I.<-Fin de la enseñanza segundaria 34 

II. —Extensión y comprensión do los estudios segundarios 

Programas 38 

III. — Métodos ó instrumentos 57 

IV. — Orden de los estudios 63 

V.— Maestros 66 

VI.— Estudiantes 74 

VII.— Administración 78 

VIII.— Gastos y recursos 83 

IX.— Disciplina . 93 - 

X.— Dificultades prácticas 97 

XI.— Conclusión . 100 

REGLAMENTO 

Titulo I.— De la enseñanza 111 

Sección I.— Fin y extensión de la enseñanza 111 

Sección II.— Clasificación de la enseñanza 113 

§ 1. División 113 

§ 2. Cursos particulares 113 

§ 3. Curso general 114 

§ 4. Cursos facultativos 130 

§ 5. Conferencias 131 

§ 6. Disposiciones comunes 133 

Sección IIL— Disposiciones provisionales . ' • 133 

Titulo II.— Reglas de enseñanza 134 

Sección I. — Reglas para las clases regulares 134 

Sección II.— Reglas para las clases libres 137 

■ Sección III.— Reglas para las conferencias 137 

Sección IV.— Disposiciones provisionales . . . . . . 138 



262 ÍNDICE 

Páginas 

Titulo III.— De las personas que ensenan 138 

Sección 1.— Clases de maestros 138 

Sección II. — Profesores extranumerarios 139 

§ 1 . Condiciones para serlo 139 

§ 2. Diligencias para la admisión 140 

§ 3. Tribunal examinador * . . . 141 

§ 4 Examen para la admisión y sus efectos 141 

§ 5. Diploma y sus efectos 144 

§6. Renovación del diploma y sus efectos 146 

Sección III. — Profesores supernumerarios 147 

§ 1. Condiciones para serlo , . 147 

§ 2. Procedimiento para nombrarlos 147 

§ "S. Diploma y sus efectos 148 

§ 4. Renovación del diploma y sus efectos 149 

Sección IV. — Profesores numerarios • . . i . . . . Í51 

§ 1. Procedimiento para nombí*arlos 151 

§2. Diploma y sus efectos 152 

Sección V.- Profesores libres 153 

§ 1. Condiciones para serlo *. 153 

% 2. Diligencias para la admisión 153 

§ 3. Tribunal examinador . .•...••... ^ . . 153 

§ 4. Examen de admisión y sus efectos 153 

§ 5. Diploma y sus efectos 156 

§ 6. Renovación del diploma 156 

Sección VI.— Disertantes 156 

Sección VII. — Disposiciones comunes .• . 158 

Sección VIII. Disposiciones provisionales 159 

Titulo IV.— De las personas que aprenden 160 

Sección I.— Clase de estudiantes 160 

Sección II.— Alumnos 160 

§ 1. Condiciones para serlo 460 

§ 2.* Diligencias para su admisión. 161 

§ 3. Examen do ingreso y sus efectos. . 161 

§ 4. Inscripción para el primer año del curso general « . 165 

§ 5. Cuota mensual 165 

§ 6. Dispensa de la cuota mensual 166 

§ 7. Derechos de los alumnos. 167 

§ 8. Inscripción parólos anos posteriores al primero, y exa- 
men previo de pase •......- 169 

§ 9. Certificado de suficiencia y examen previo de egreso . 175 

Sección IIL— Oyentes á las clases 181 

§ 1. Condiciones para serlo *. . . 181 

§ 2. Inscripción 181 



ÍNDICE 



263 



Páginas 



§ 3. Derecho de inscripción y cuota mensual 182 

§ 4. Prohibiciones á los oyentes, y facultades 183 

Sección IV.-— Oyentes alas disertaciones 184 

Sección V.— Visitas 184 

Sección VI.— Disposiciones provisionales 185 

Titulo V. — De las autoridades 186 

Sección I. — Quiénes tienen autoridad 186 

Sección II.— La Sociedad del Ateneo .' . . . . . . 186 

Sección III. — La Junta Directiva 187 

Sección IV.— El Cuerpo de profesores 189 

Sección V.— El Rector . 191 

Sección VI.— El Vice-rector 193 

Sección. VIL— El Tesorero 194 

Sección VIII.— El Secretario .......... 196 

Sección IX.— El Sub-secretario . 198 

Sección X.— El Profesor 200 

Sección XI.— El Bed^l - 200 

Sección XII.— Disposiones supletorias 201 

Sección XIII. — Disposición accidental 201 

Título VI.— De la disciplina - . 202 

Sección I.— Conducta de la Tesorería . .^ 202 

§ 1. Uso del sello y clasifícacion de documentos . . . 202- 

§ 2. Libros, y modo general de llevarlos 202 

§ 3. Libro copiador. 203 

§ 4. Libro de cuotas 204 

Sección IL— Conducta de la Secretaría 205 

§ 1. Expedientes; archivo; conservación de útiles; títiflos, 

certificados y tarjetas 205 

§ 2. Libros y modo general de IMkarlos 206 

§ 3. Libro de sesiones de la Junta Directiva 207 

§ 4. Libro dc^rofesores . . -. 208 

§ 5. Libro de alumnos 210 

§ 6. Libro de oyentes ir . . . 212 

§ 7. Libro de inventarios 214 

§ 8. Libro copiador 214 

§ 9. Libro de exámenes 214 

§ 10. Libro disciplinario 215 

§11. Cuaderno de faltas de asistencia .• 217 

§ 12. Cuaderno de faltas de conducta 219 

Sección III.— Conducta de las clases 221 

§ 1. Anuncios y publicaciones 221 

§ 2. Distribución y apertura de las clases 221 

§ 3. Entrada á las clases y lista ......... 222 



264 ÍNDICE 

Páginas 

' § 4. Principio y duración de las lecciones. . - . . . . 224 

§ 5. Orden interior 224 

Sección IV.—Actos ilícitos 225 

Sección V.- Actos nulos 229 

Sección VI.— Penas 230 

Sección VIL— Reparación de danos ó perjuicios .... 233 

Sección VIII^— Jueces y sus facultades 233 

Sección IX. — Procedimiento en los juicios 235 

Sección X.- -Sustitución de las personas que ejercen auto- 
ridad 237 

Titulo VU.— De la economía 240 

Sección I.— Rentas , 240 

Sección II. — Sueldos y otros gastos • . . 241 

SccciOQ III.— Disposiciones especiales . . * 243 

Titulo VIII.— De la vigencia y reforma de este Reglamento . 243 

ANEXOS . 

A— Proyecto del Sr. D.José Arcchavaleta 247 

B— Proyecto del Sr. D. José M. Carrera 250 



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Sata edición es propiedad del « Ateneo del Unignay »* 



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